El Mundial de 2030 está en juego en las altas esferas políticas: el futbol se está utilizando como un instrumento de poder diplomático, influencia internacional y negociación política, principalmente en la relación entre España, Marruecos y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que quiere mantenerse en el poder.
El fútbol, el deporte con más afición en el mundo, ha dejado de ser simplemente un entretenimiento y se ha convertido en una pieza clave de poder en el tablero político y económico internacional, gracias a la mercantilización y las enormes ganancias económicas.
Este nuevo capítulo del poder geopolítico tiene como rehén al futbol internacional en medio de las decisiones que se tomarán para saber quién organiza el Mundial, en dónde se juega la final del torneo y qué federaciones apoyan al presidente de la FIFA con la expectativa de su reelección, todo ello relacionado con intereses políticos, económicos y estratégicos.
Aunque siempre ha habido conexiones entre el futbol, el poder político y el poder económico, la diferencia es que ahora son especialmente visibles en un momento clave para la celebración del Mundial de 2030 en España, Portugal y Marruecos.
A pesar de que ya se sabe que el próximo torneo mundialista se va a realizar en estos tres países, aún está en duda en dónde se va a jugar la final del campeonato, una decisión que se está utilizando como herramienta de presión por parte del presidente de la FIFA.
En el caso de Marruecos, conseguir la final tendría un enorme valor simbólico y político. Este país africano lleva tiempo intentando posicionarse como una potencia futbolística y diplomática y considera este Mundial como una oportunidad para proyectar su imagen internacional.
Sin embargo, España está luchando porque la final del Mundial sea en el mítico estadio Santiago Bernabéu y es aquí donde entra la figura de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien mantiene relaciones muy estrechas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acostumbrado a imponer su voluntad por medio de la presión y la fuerza bélica.
Según una información publicada por The Times, Gianni Infantino habría ofrecido a Marruecos la final del Mundial de 2030 a cambio de obtener el apoyo marroquí para su reelección como presidente de la FIFA en 2027.
La FIFA ha negado estas acusaciones, sin embargo se ha visto una estrecha relación por parte de la Federación Marroquí de Fútbol con el directivo y todo ello en medio de la polémica tras haber impulsado un proyecto para comercialización y privatizar el máximo torneo mundialista.
La propuesta contemplaba crear una estructura empresarial específica para explotar comercialmente la competición y vender una participación del 20 por ciento a un fondo relacionado con la familia de Jared Kushner, yerno de Trump.
Dicho proyecto quedó paralizado tras el rechazo de la UEFA y otras confederaciones de gran poder en el futbol mundial, por lo que Infantino terminó reculando al comprobar que no disponía de los apoyos suficientes.
Ante este panorama, diversos partidos políticos en España han planteado que el país ibérico debería abandonar la candidatura conjunta con Marruecos sobre todo tras la crisis vivida hace unos días en Ceuta con la llegada de miles de inmigrantes en la frontera española, un hecho que algunos analistas ven relacionado con la presión que ejerce Marruecos para quedarse con la final mundialista, entre otras tensiones diplomáticas entre ambas naciones.
Versión Impresa, 10 de Agosto 2026
