DESDE EUROPA

Europa se calienta 2 veces más rápido que otros continentes

Héctor Badillo. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Europa afronta un verano que vuelve a poner de manifiesto una realidad cada vez más difícil de ignorar, el calor extremo ya no puede entenderse como un episodio meteorológico excepcional, sino como una de las expresiones más visibles de la crisis climática.

La Organización Mundial de la Salud alerta que Europa es actualmente el continente que experimenta un calentamiento rápido, con una elevada tasa dos veces superior a la media mundial.

El cambio climático es entonces una dura realidad que afecta las temperaturas en distintas partes del mundo, dando como resultado olas de calor cada vez más intensas, sequías prolongadas, lluvias torrenciales, inundaciones descontroladas y otros fenómenos climatológicos.

El calor en España ha provocado desde junio 4,600 muertes asociadas a las temperaturas extremas. En Francia ya se superan las 7,000 muertes por las altas temperaturas y Alemania acumula la escalofriante cifra de 14,000 fallecidos.

Se podría pensar que el calor afecta solamente a personas mayores sin embargo también pone en riesgo a niños pequeños, embarazadas, trabajadores al aire libre, personas con enfermedades previas y quienes realizan actividad física intensa, por eso las cifras de muertes por las olas de calor registradas en el continente europeo van en aumento.

La desigualdad también juega un papel importante. No todos los ciudadanos disponen de una vivienda bien aislada, aire acondicionado, espacios verdes próximos o posibilidades de modificar sus horarios laborales para evitar las horas de mayor temperatura.

A esta dimensión humana se suma un coste económico creciente. El calor reduce la productividad laboral, aumenta la demanda de electricidad para refrigeración, presiona los sistemas sanitarios y puede perjudicar sectores como la agricultura, el turismo y el transporte.

El calentamiento global no solo impacta en la vida de las ciudades. El mar también se ve afectado por las altas temperaturas. Un análisis reciente señala que alrededor del 80 por ciento del Mediterráneo occidental está sufriendo olas de calor marinas, frente a un 9 por ciento que se habría esperado en ausencia del calentamiento provocado por la actividad humana.

El aumento de la temperatura del agua altera los ecosistemas, favorece el desplazamiento de especies y puede poner en peligro actividades como la pesca. Además, un mar más cálido puede contribuir a incrementar la humedad disponible en la atmósfera y modificar las condiciones que favorecen determinados episodios extremos.

Ante este panorama, la OMS advierte que estas olas de calor ya no deben considerarse como episodios excepcionales, sino como crisis recurrentes que requieren planes permanentes de prevención y adaptación por parte de los gobiernos y las instituciones.

El calor extremo ha dejado de ser un fenómeno meteorológico para convertirse en un delicado problema estructural para la salud, la economía, las ciudades y la seguridad ambiental. Europa necesita pasar de la emergencia a la prevención y de la reacción a la planificación

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