LA MALETA DEL CINE

La vergüenza de ser humano

Javier Solórzano Casarín │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

Ingmar Bergman (Uppsala, Suecia, 1918-Fårö, 2007) fue un cineasta a quien el mundo entero reconoce, marcó un antes y un después en el cine. Cambió la manera en la que contamos historias y construimos personajes. Su vocabulario fílmico transformó las cualidades en las que podemos utilizar el lenguaje del cine para cautivar al público —en el intelecto y en las emociones—.

Suecia es un país que se encuentra en la región escandinava —una península en el norte del continente europeo—. Otras naciones que forman parte de esta región son Dinamarca, Noruega y Finlandia. Suecia es el quinto más extenso del Viejo Continente.

La prehistoria de Suecia comenzó en el periodo llamado Oscilación de Allerød en el año 12000 a. C, durante el Paleolítico superior, con la llegada de grupos nómadas conformados por cazadores y recolectores.

En la Edad Media, los vikingos suecos y los vikingos guter llevaron a cabo exploraciones hacia el este y hacia el sur, arribando a Finlandia, a los países bálticos, a Rus de Kiev, al Mediterráneo y a hasta ciudades como Bagdad. Por varios siglos fue gobernada por el Imperio sueco, una de las potencias europeas.

No fue hasta 1921 que se estableció como una monarquía parlamentaria de tipo democrático.

Bergman, estudiante de la filosofía, la literatura y del teatro sueco —mundialmente aclamado— fue un adolescente precoz y sumamente curioso, en muchos temas, sobre todo en cuestiones sobre la vida y la muerte. Su padre fue un estricto sacerdote, quien lo educó con una doctrina muy rigurosa.

La filmografía de Bergman, que abarcó aproximadamente 60 años, es considerada como una de las más originales y fascinantes de la historia del cine.

Era un artista con una percepción emocional y psicológica que rebasaba a la academia de muchos de aquellos que se dedicaban al estudio de la mente humana. Era un provocador, un transgresor y un poeta, quien a través de la pluma y la cámara cinematográfica diseccionó los rincones más complejos y recónditos de la psique humana.

Una de sus grandes cintas, La vergüenza (1968) está actualmente disponible en YouTube. Encauzada por dos sublimes interpretaciones por parte de dos actores habituales de Bergman —Liv Ullmann y Max von Sydow—; angustiosa e incisiva, es una de las mejores películas antibélicas de la historia.

Una pareja común y corriente vive en el campo sueco, donde disfruta de una existencia tranquila e idílica, todo es amor y convivencia. Cuando la región es invadida por un ejército sin rostro, se desata una guerra brutal. Todos los habitantes del pueblo, incluyendo la susodicha pareja, comienzan rápidamente a abandonar cualquier semblanza de empatía, civilidad o decencia. Todos se vuelven contra todos. La sobrevivencia, sin importar a qué costa, se convierte en la meta final.

Visualmente desgarradora, con un guion y una dirección impecable de Bergman, actuaciones iluminadas, la película La vergüenza es una deliberación que nos evoca a preguntarnos, ¿qué pasa con la “moral humana” cuando la amenaza de violencia y de la muerte invade nuestras vidas?

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