PESOS Y CONTRAPESOS

¿Otro impuesto? (1/2)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Lo primero que hay que tomar en cuenta. Si las personas tenemos el derecho al producto íntegro de nuestro trabajo, entonces hay que encontrar la justificación correcta (¿existirá?), al cobro de impuestos, por el cual el gobierno nos obliga a entregarle parte de nuestro ingreso, parte del producto de nuestro trabajo.

Lo segundo. Si se cobra más de un impuesto (¡sí, más de uno!), se cobran muchos impuestos (dado que cualquier impuesto se paga con el ingreso de alguien, si se cobra más de uno hay doble, triple, cuádruple, etc., etc., etc., tributación).

Lo tercero. Si no se cobra el impuesto único (ni uno más), universal (sin excepción de objeto, sujeto o conducta gravable), homogéneo (la misma tasa en todos los casos), no redistributivo (no para quitarle a unos y darle a otros, sino para financiar únicamente las legítimas tareas del gobierno: prohibir violar derechos; prevenir, hasta donde sea posible, la violación de derechos; castigar y obligar a resarcir a quien los viole), a la compra de bienes y servicios para el consumo final (no directamente al ingreso, no a la compra de factores de la producción, no a las propiedades), se está cobrando el impuesto equivocado.

Lo cuarto. Este año, a nivel federal, en México se cobran 17 impuestos distintos, si consideramos por separado, como debe ser, cada uno de los impuestos especiales sobre producción y servicios. En México se cobran muchos impuestos, que gravan el ingreso, la compra de bienes y servicios, la propiedad, por lo que padecemos un engendro tributario, algo que no tiene ni pies ni cabeza.

Habiendo tomado en cuenta todo lo anterior, ¿qué decir de la intención de cobrar un nuevo impuesto, del 2%, a la compra de teléfonos celulares, tabletas, computadoras, pantallas y memorias USB, intención propuesta por la Secretaría de Cultura, dirigida por Claudia Curiel de Icaza; por el Instituto Nacional del Derecho de Autor, encabezado por Karina Luján; y por la Sociedad de Autores y Compositores de México, al frente de la cual está Roberto Cantoral. Que es, por decir lo menos, un despropósito.

¿Cuál es la justificación del nuevo impuesto, que podría no ser tal sino solamente una remuneración compensatoria por copia privada si en vez de presentarse, para su aprobación, como iniciativa legislativa al Congreso de la Unión, se establece mediante un reglamento emitido por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional del Derecho de Autor?

La justificación es contar con dinero para poder resarcir a músicos, escritores, cineastas y fotógrafos, cuyos derechos de propiedad intelectual sean violados por quienes, utilizando teléfonos celulares, tabletas, computadoras, pantallas y memorias USB, almacenan y reproducen obras protegidas por derechos de autor (música, libros digitales, películas y fotografías), es decir, realizan copias privadas.

¿Qué es una copia privada? Es el almacenamiento y la reproducción, de una obra protegida por derechos de autor, llevada a cabo por una persona física, para uso personal, sin fines de lucro. Es copiar, en teléfonos celulares, tabletas, computadoras, pantallas y memorias USB, canciones, libros digitales, películas y fotografías para uso personal.

Sea un impuesto, o una remuneración compensatoria por copia privada, de aprobarse, pagarán justos por pecadores. Sería injusto.

Continuará.

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