El viernes pasado, Rubén Rocha Moya se presentó en el Palacio de Gobierno de Sinaloa asegurando que regresaba como gobernador constitucional del estado. Todo indica que la Presidenta Claudia Sheinbaum se enteró una vez que el mandatario anunciaba que regresaría.
Ella se enfermó y no fue a la conferencia de prensa matutina y, de inmediato, en su Gobierno se encargaron de informar que Rocha Moya no tenía la venia de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Los gobernadores del partido hicieron un comunicado contra la decisión de Rocha, al igual que figuras como Ricardo Monreal y la Fiscalía General de la República. Alguno que otro, pero muy pocos, como Gerardo Fernández Noroña, salió a defender a Rocha, pero sin duda fueron los menos.

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EL ABANDONADO

Fue tal la presión que, a las pocas horas, Rocha Moya solicitó licencia nuevamente. Lo que parece haber sucedido es que el discurso de la embestida del gobierno de Estados Unidos contra Morena, se entiende en las alas más radicales de Morena, está siendo manejado directamente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Yo creo que éste fue el que le dio la venia a Rocha Moya para que regresara. Y en el fondo está el enojo y el miedo que se tiene a que el gobierno de Donald Trump reclame a más personajes del gobierno de López Obrador y los continúe señalando de tener nexos con el crimen organizado. La coyuntura nos dice eso.
La semana pasada, Omar García Harfuch acudió a la reunión de la DEA con más de 500 jefes de seguridad.
Ahí fue reconocido por Terrance Cole, titular de la agencia, quien dijo que García Harfuch es un gran amigo y colaborador y recordó que él mismo sufrió un atentado por parte de los cárteles de la droga mexicanos.
Recordemos que López Obrador nunca quiso que México asistiera a esa reunión de la DEA y la propia Presidenta aseguró que, en un principio, ella no quería que fuera.
Al mismo tiempo, y estando en Buenos Aires, Argentina, se negocia y se anuncia que el contralmirante Fernando Farías Laguna, sobrino político del exsecretario de Marina de López Obrador, José Rafael Ojeda Durán, acusado de ser operador, junto con su hermano, el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, de una de las mayores tramas de huachicol fiscal, regrese a México para que aquí lleve su proceso legal.
Un caso en donde ni remotamente estos mandos parecen ser la parte más alta de esa trama criminal, en la que han muerto ocho personas que han testificado desde que fue descubierta y en donde un testigo protegido señala al exmando de la Marina y también a Andrés Manuel López Beltrán, Andy, hijo de Andrés Manuel López Obrador.
Aquí hay un dato importante: mientras el contralmirante asegura que en México su vida corre peligro, antes de ser expulsado de Argentina y mientras se encontraba en la cárcel de Ezeiza, recibió a agentes de la DEA y del FBI.
Y recordemos que hace unos días también le fue retirada su visa a Andrés Manuel López Beltrán, quien escribió una carta prácticamente insultando al presidente Trump y pidiendo que fueran destituidos Marco Rubio y Christopher Landau, dos de sus funcionarios más cercanos.
El tema de Estados Unidos queriendo ir tras él es, sin duda, una de las principales preocupaciones de López Obrador. Basta con ver su red X. Su último tuit es una carta que se titula “Mi apoyo sin condiciones a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y una respetuosa reflexión sobre el presidente Donald Trump”.
“No me extraña nada que en la embestida del gobierno de Estados Unidos contra México se utilicen las prácticas intervencionistas y nada escrupulosas de siempre, ahora con el combate a la migración y al narcoterrorismo”.
“Algunos funcionarios norteamericanos están tratando de debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha, y me llama la atención el sorprendente cambio de Donald Trump. Y, por el bien de todos, que regrese el otro Trump”.
“Mientras fui presidente, se abstuvo de hablar mal de los mexicanos”.
Es una carta muy similar a la que escribe Andy cuando su visa le fue retirada.
Ahora, en este contexto, en donde el expresidente López Obrador y su hijo se sienten profundamente amenazados por Estados Unidos, el hecho de que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, sea felicitado por la DEA y el propio Terrance Cole diga que tiene una excelente comunicación con Harfuch, espanta en Palenque. Y es que, en entrevistas recientes, Terrance Cole continúa reconociendo al secretario Harfuch y la colaboración con México.
En este contexto, en el mismo en el que Andy les dice a sus cercanos que su problema es Harfuch y que es este, incluso, el que divulgó las imágenes del hijo del expresidente AMLO en Tokio, Japón, en tiendas de lujo —eso dice Andy, no lo ha podido comprobar—, el que desde el gobierno de Sheinbaum se tenga colaboración y relación con el de Estados Unidos lo ven como una amenaza.
Lo cierto es que el regreso de Rubén Rocha Moya como gobernador de Sinaloa, sin duda, iba a tensar aún más la relación entre México y Estados Unidos y complicar esta relación, sobre todo para el Gobierno, quien está tratando de tener una relación cordial con nuestro principal socio comercial.
Seguramente consciente de que la relación entre México y Estados Unidos va mucho más allá de un tema político.
Ahora imagínense: después del reconocimiento a Omar García Harfuch y de que hay una buena relación a nivel de seguridad entre Estados Unidos y México, que llegue un gobernador acusado de tener nexos con el Cártel de Sinaloa, concretamente con la fracción de Los Chapitos, y señalado de que éstos operaron para que ganara la elección en 2021, como lo asegura Estados Unidos.
Sobre todo ahora que han declarado el exsecretario de Seguridad Pública Gerardo Mérida Sánchez y el exsecretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz Vega, ambos del gobierno de Rocha Moya y quienes han colaborado con las autoridades estadounidenses. Ninguno se encuentra actualmente en el sistema de prisiones de Estados Unidos. ¿Cómo podrían las áreas de seguridad federal tener que tratar con un gobernador señalado como socio de Los Chapitos?
Ese quizá era uno de los problemas más grandes, porque, siendo Rocha Moya gobernador, necesariamente el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, el secretario de Marina y el secretario de la Defensa Nacional hubieran tenido que trabajar con ese gobernador señalado por Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Finalmente, Rubén Rocha Moya pidió nuevamente licencia a su cargo; las diferencias entre los más duros de Morena, muchos de los cuales están señalados por el gobierno de Estados Unidos, y los claudistas son cada vez más grandes. Esta parece que la ha ganado la Presidenta Sheinbaum, aunque esta historia no termina aquí.
Y aquí hay que recordar que López Obrador dijo que la única manera en que él saldría a las calles es si la soberanía de México está en riesgo, y él quiere hacer sentir que lo está. ¿Estará él pensando en regresar a las calles?

Ya es indefendible

