BAJO SOSPECHA

México importa su maíz

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

El maíz es la base de la alimentación de los mexicanos. Entre consumo humano, pecuario e industrial, el país mueve más de 50 millones de toneladas al año. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) estima, para el ciclo octubre 2025 a septiembre 2026, una oferta de 23.3 millones de toneladas de maíz blanco para la tortilla, y 31 millones de maíz amarillo destinado al ganado y la industria.

En el maíz blanco somos prácticamente autosuficientes. En el amarillo dependemos de las importaciones. Y desde 2018, cuando se planteó eliminar semillas modificadas, sustituir fertilizantes y, al mismo tiempo, se redujeron los apoyos al campo, advertimos en esta columna que esas medidas podían comprometer la seguridad alimentaria de los mexicanos.

En los primeros seis meses de este año, México compró en el extranjero 12 millones 280 mil toneladas de maíz. Es la cifra más alta registrada para un semestre, en volumen y en valor, según la Agencia Nacional de Aduanas de México, con datos procesados por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, de ese total, 11 millones 700 mil toneladas fueron de maíz amarillo procedente de Estados Unidos.

PROTECCIÓN AGROALIMENTARIA

LA PRESIDENTA impulsó el Plan Nacional de Maíz Nativo: El maíz es la raíz, en Oaxaca, el 31 de julio, para ayudar a 1.5 millones de campesinos para 2030.
LA PRESIDENTA impulsó el Plan Nacional de Maíz Nativo: El maíz es la raíz, en Oaxaca, el 31 de julio, para ayudar a 1.5 millones de campesinos para 2030. ı Foto: Cuartoscuro

El Departamento de Agricultura de ese país proyecta que México cierre el año agrícola 2025-2026 con 26.5 millones de toneladas importadas y, el siguiente, con 27 millones. Somos el mayor comprador de maíz del mundo.

Durante décadas, el consuelo fue que el grano de la tortilla estaba a salvo. Ese argumento sigue en pie del lado del Gobierno: en una nota aclaratoria del 27 de junio, la Sader sostuvo que las importaciones de maíz blanco representan menos de cinco por ciento de la disponibilidad total y que la autosuficiencia en alimentación humana está garantizada.

Pero Claudia Fernández, directora de consultoría e información del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, ha proyectado lo contrario: que por primera vez, desde 1989, el país sería deficitario en maíz blanco.

Lo cierto es que de 200 mil toneladas de maíz blanco importadas en 2024 se pasó a 900 mil en 2025. En enero de este año, esas compras crecieron 292.9 por ciento a tasa anual, casi todas de origen estadounidense. Y eso es un tema que debe preocuparnos.

Los 11.7 millones de toneladas del primer semestre vinieron de Estados Unidos, el mismo país con el que México litigó su política de maíz y perdió.

El 13 de febrero de 2023 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que prohibía el maíz genéticamente modificado para consumo humano y ordenaba sustituirlo de manera gradual en la industria y el sector pecuario. Estados Unidos pidió consultas al amparo del T-MEC y después un panel que, el 20 de diciembre de 2024, falló contra México.

La Oficina de la Representante Comercial de ese país informó que la resolución concluyó que las medidas mexicanas no estaban basadas en la ciencia y socavaban el acceso al mercado de sus agricultores.

México no debería meterse en esas discusiones, y menos ahora. El 1 de julio de este año se celebró la primera revisión conjunta del

T-MEC y Estados Unidos se negó a extender el tratado por 16 años. Lo que se activó, en su lugar, es un régimen de revisiones anuales hasta 2036. Cada año, de aquí en adelante, todo se vuelve a revisar.

Poco después del fallo del panel, el 17 de marzo de 2025, se publicó la reforma a los artículos 4 y 27 constitucionales, que declara al maíz elemento de identidad nacional y obliga al Estado a garantizar que su cultivo sea libre de transgénicos.

La reforma prohíbe la siembra, pero no prohíbe la importación. Un país que blindó en la Constitución su maíz nativo y que en seis meses compró casi doce millones de toneladas de maíz transgénico.

Otro tema que ha afectado tremendamente al campo mexicano es el decreto del 31 de diciembre de 2020, que ordenó sustituir el glifosato de forma progresiva hasta eliminarlo por completo en enero de 2024. Fue otra ocurrencia de Andrés Manuel López Obrador, y terminó como terminan las ocurrencias.

Cinco días antes de que venciera el plazo, el Gobierno federal informó que mantendría el herbicida porque no existía alternativa para sustituirlo y había que salvaguardar la seguridad agroalimentaria. La Sader advirtió lo que estaba en juego: una prohibición inmediata impactaría los rendimientos y los costos, presionaría al alza el precio de los básicos y afectaría primero a la población más vulnerable.

Cuatro años de incertidumbre para nada. Productores que no sabían si el insumo del que dependen iba a estar disponible el ciclo siguiente. Nadie invierte con esa duda encima.

Y mientras tanto, desde la Federación se le disminuyeron los recursos al campo. En 2015, la Sader ejerció 136 mil millones de pesos, medidos a valor de 2024. En 2022 gastó menos de la mitad: 62 mil millones. Para 2026, el Congreso aprobó 75 mil 836.5 millones, que con la inflación considerada son 1.19 por ciento menos que lo aprobado en 2025.

Con todo eso encima, hay un estado que acaba de tener su mejor cosecha de maíz registrada.

El 17 de agosto, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, anunció que su estado alcanzó la autosuficiencia.

El dato base es del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera: 819 mil 450 toneladas producidas en 2025, en más de 497 mil hectáreas sembradas y cosechadas, contra una meta estatal de 800 mil toneladas fijada para el cierre del sexenio.

El secretario de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural de Oaxaca, Víctor López Leyva, ha dicho que el consumo estatal es de 190 kilogramos de maíz por persona al año. Multiplicado por los cuatro millones 132 mil 148 oaxaqueños del Censo 2020, da unas 785 mil toneladas. Hoy Oaxaca produce todas las tortillas que se come.

Jara Cruz comparó la inversión: alrededor de entre 150 y 200 millones destinados al campo con Alejandro Murat, a 700 millones en el primer año de su administración y mil 350 millones aprobados para 2026. Sólo en los programas Abasto Seguro de Maíz y Maíz Nativo se han destinado 954.14 millones de pesos, para más de 45 mil familias productoras y más de 43 mil hectáreas.

Oaxaca tiene 35 razas de maíz, que corresponden a 60 por ciento de la diversidad del país. El programa federal El maíz es la raíz atiende a 72 mil 292 productores en 358 municipios y mil 770 comunidades milperas, con la meta de aumentar 20 por ciento la productividad de las parcelas este año.

Y el gobierno estatal firmó un convenio con Alimentación para el Bienestar para comprar directamente el maíz de las familias campesinas, sin intermediarios. Entre noviembre y diciembre entran en operación 100 tortillerías que van a usar maíz oaxaqueño.

Y es que sí se le tiene que dar prioridad al campo, y más a un producto del que dependen millones de familias mexicanas.

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