Las nuevas tecnologías son fundamentales para combatir la inseguridad. El crimen organizado se ha transformado: utiliza drones, comunicaciones sofisticadas, sistemas de vigilancia y estructuras cada vez más complejas. Las autoridades no pueden enfrentarlo con herramientas del pasado.
Hoy se inaugura oficialmente en Ciudad Juárez la Torre Centinela, el centro de mando de la Plataforma Centinela, uno de los proyectos tecnológicos de seguridad más ambiciosos que se han desarrollado en el país.
Desde ahí se concentra información de cámaras de videovigilancia, lectores de placas de automóviles, arcos carreteros, drones, sistemas antidrones y herramientas de inteligencia artificial capaces de procesar enormes cantidades de información.
Fue precisamente con trabajos de inteligencia hechos desde este centro tecnológico que hace unos días se pudo desmantelar un narcolaboratorio enorme de metanfetaminas.
Esta semana platicamos con la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, sobre la Torre Centinela, pero sobre todo, de lo que significa utilizar tecnología e inteligencia para combatir al crimen organizado.
“Plataforma Centinela es un modelo de seguridad que se basa en una estrategia operativa y en inteligencia aplicada. Tiene una base tecnológica de punta y una infraestructura inteligente e interconectada que permite fortalecer las capacidades operativas de la Policía del estado”, explica la gobernadora.
La Torre Centinela será el cerebro de ese sistema.
“En esta Torre Centinela se alberga el cerebro de la plataforma, que está en 13 subcentros con mayor incidencia delictiva en el estado, es decir, en 13 municipios que albergan la mayor incidencia delictiva”.
El sistema cuenta con cámaras PTZ, cámaras fijas, lectores de placas, Arcos Centinela instalados en entradas y salidas de municipios, puntos de monitoreo, drones e incluso sistemas antidrones. “La idea es que también esta Plataforma Centinela tenga la capacidad para interconectar cámaras ciudadanas y del sector privado”, asegura Campos.
Estamos hablando de integrar miles de ojos tecnológicos y, sobre todo, tener capacidad para procesar la información que producen. Porque tener cámaras no sirve de mucho si nadie puede analizar los miles de horas de imágenes que generan. Ahí entra la inteligencia artificial: permite identificar matrículas, detectar patrones, encontrar movimientos fuera de lo normal y generar alertas.
DESTACA AVANCES
La Torre Centinela tiene 20 niveles y, de acuerdo con la gobernadora, es la más alta de Ciudad Juárez. Ahí también estará instalada la Secretaría de Seguridad Pública estatal.
Pero más allá de la construcción y
de la tecnología, una inversión de esta magnitud solamente puede justificarse con resultados.
Hace unos días se pudo desmantelar un narcolaboratorio en la zona de Hidalgo del Parral. Fue localizado un enorme narcolaboratorio que, según las autoridades estatales, tenía capacidad para producir alrededor de 100 kilogramos diarios de metanfetaminas, equivalentes aproximadamente a 100 mil dosis cada día.
La gobernadora Campos nos cuenta cómo fue descubierto este narcolaboratorio: “Fíjate que no se veía este laboratorio como tal y gracias a la inteligencia de Plataforma Centinela se pudo descubrir que había cosas extrañas en una superficie, en una zona cerca del municipio de Parral, Chihuahua, en el sur del estado”.
Y es que estos narcolaboratorios precisamente están construidos para esconderse, muchas veces en zonas alejadas y de difícil acceso, pero la tecnología es una gran aliada de las autoridades, como lo explica Campos: “Se hace un análisis a través de las cámaras PTZ, a través de los drones, a través del monitoreo de las zonas del estado donde pudiese o se presume, con otra información que ya se ha generado a través de Plataforma Centinela, que existe alguna actividad”.
Con drones y cámaras se revisan determinadas zonas hasta detectar aquello que no corresponde con el entorno.
“Se detecta que no es la vegetación, que no es una comunidad de casas, por ejemplo, que no es una carretera. Entonces, con esta tecnología tan avanzada se puede saber qué es lo que hay abajo, qué es lo que hay en esa superficie”.
Una vez obtenida la información entra la operación policial, y como narra la gobernadora: “Entonces ya procede la Secretaría de Seguridad Pública a través de helicópteros que están justamente diseñados para estas tareas y se baja y se desmantela el laboratorio”.
Las dimensiones del laboratorio localizado en Parral son enormes. “Tenía la capacidad de diariamente producir 100 kilogramos, es decir, 100 mil dosis de metanfetaminas diarias”.
No es el único narcolaboratorio localizado en Chihuahua. Se han desmantelado varios y cada hallazgo permite dimensionar la transformación que ha vivido el narcotráfico.
Ya no estamos hablando solamente de sembradíos escondidos entre montañas. Las drogas sintéticas requieren instalaciones, precursores químicos, reactores, logística, rutas de abastecimiento y posteriormente redes para distribuir el producto.
Y cuando una instalación puede producir 100 mil dosis diariamente, basta multiplicar esa cifra por una semana o un mes para entender el tamaño del negocio y el daño potencial.
Campos lo resume así: “Imagínate esas 100 mil dosis todos los días produciéndose: 100 mil, 100 mil, 100 mil. ¿Dónde están esas dosis? En la calle. ¿Dónde están? En nuestros jóvenes, nuestras niñas y niños. ¿Y dónde están? Cruzando la frontera”.
Por eso la tecnología también tiene una vertiente preventiva. “Son grandes volúmenes de información. Es detectar patrones también de conducta y generar alertas de prevención. Nadie puede combatir la inseguridad si no vemos también el ámbito de la prevención”.
Y ésta es quizá una de las partes más importantes de Centinela. La tecnología no solamente debe servir para reconstruir un delito después de que ocurrió. Su verdadero valor está en poder anticipar movimientos, encontrar patrones y generar información que permita actuar antes.
Chihuahua enfrenta además una situación particularmente complicada. Es uno de los estados territorialmente más grandes del país, comparte una extensa frontera con Estados Unidos y tiene zonas serranas de muy difícil acceso.
A eso se suma que la Policía estatal tiene que asumir funciones de seguridad en municipios donde las corporaciones locales no cuentan con elementos suficientes o confiables.
“El estado de Chihuahua tiene mando único en 19 municipios. Esto quiere decir que la Policía estatal cuida a esos 19 municipios. No hay Policía municipal. ¿Por qué? Porque desgraciadamente no pasan los exámenes de confianza, desgraciadamente ni siquiera se presentan a hacer los exámenes de confianza”, nos explica la gobernadora Campos.
Ella sostiene que una tercera parte del presupuesto estatal se destina a seguridad pública y asegura que el estado ha tenido que asumir inversiones que anteriormente contaban con apoyos federales.
“Desgraciadamente la Federación eliminó el apoyo a los municipios para la compra de patrullas, para la profesionalización de policías, para el equipamiento táctico y para la dignificación del mismo cuerpo policial”.
Y plantea una pregunta que no es menor: “Imagínate un alcalde que no tiene presupuesto para seguridad, ¿con qué valentía, con qué valor va a seguir su función de servir y proteger a la población si no tiene un policía de confianza, si no tiene una patrulla, si no tiene equipamiento táctico?”.
La gobernadora asegura que los resultados comienzan a reflejarse en las cifras de violencia. “Hoy a la fecha te puedo decir que tenemos los números más bajos de homicidios dolosos en el estado de Chihuahua, los homicidios más bajos en los últimos ocho años”.
Y dice que, pese a tratarse de un estado fronterizo, Chihuahua ha realizado importantes decomisos de metanfetaminas, armas largas y fentanilo.
La gobernadora Campos señala que además de la tecnología en Torre Centinela, se ha hecho un gran trabajo para tener policías capacitados, inteligencia humana, investigaciones sólidas, ministerios públicos eficientes y coordinación entre autoridades estatales y federales.
El crimen organizado se modernizó hace mucho tiempo, en Chihuahua le apuestan a la tecnología y al trabajo de seguridad de vanguardia. Y el laboratorio localizado en Parral muestra justamente lo que puede ocurrir cuando la tecnología deja de ser solamente una cámara que observa y se convierte en inteligencia que permite actuar.
Cada día que ese laboratorio permanece cerrado, sostiene Campos, son alrededor de 100 mil dosis que dejan de producirse. “100 mil dosis por lo menos el día de ayer dejaron de producirse en el estado. No están en la calle.”
Muchas veces los gobiernos prefieren invertir en obras que se vean de inmediato y puedan capitalizarse políticamente. La prevención del delito no siempre se ve, pero es fundamental para la tranquilidad de una sociedad. Y no se trata sólo de prevenir: se trata también de investigar, encontrar a los responsables y dejar un mensaje muy claro a los delincuentes: en Chihuahua no habrá impunidad.
“RESILIENCIA”
