Hayden Panettiere tenía 36 años, desde chiquita era una actriz famosa, había protagonizado Héroes, Nashville y participado en películas como Scream. Había sido nominada dos veces al Globo de Oro y tenía una hija.
Panettiere murió el 16 de agosto en el departamento de su novio, Brian Hickerson, en Greenville, Carolina del Sur. El forense del condado de Greenville determinó que fue una sobredosis accidental de fentanilo combinado con otras sustancias, como: alprazolam, metocarbamol y quetiapina.
Tras su muerte, su novio Brian entregó a los investigadores los medicamentos que había en la casa. Los agentes también catearon su domicilio en Los Ángeles buscando la sustancia que había acabado con su vida y al presunto vendedor. Hasta hoy, las autoridades no han informado de un detenido.
Hayden es uno de los cientos de casos de personas que mueren por sustancias mezcladas con fentanilo. Muchas veces los consumidores no saben siquiera que en sus medicamentos u otras drogas hay fentanilo mezclado, una práctica común de los narcotraficantes para hacer las drogas mucho más adictivas.
ADICCIÓN LETAL
Ella comenzó a actuar cuando todavía era una niña y, siendo apenas una adolescente, como ella misma contó, alguien de su equipo comenzó a darle unas pastillas antes de las alfombras rojas y las entrevistas.
Las llamaban happy pills: pastillas para que estuviera animada, tuviera energía y pudiera cumplir con las interminables jornadas promocionales. Ella tenía 15 o 16 años y confiaba en los adultos que la rodeaban. Después vendrían el alcohol y los opioides.
Con los años, la actriz reconoció públicamente que había desarrollado una adicción que estuvo a punto de costarle la vida. Mientras su carrera despegaba y millones de personas la veían interpretar a Juliette Barnes en Nashville, fuera de las cámaras atravesaba una espiral de alcohol, medicamentos y opioides.
Entró a rehabilitación, tuvo recaídas y llegó a un punto en el que, según contó ella misma, se despertaba con temblores y necesitaba beber para poder funcionar. Los médicos llegaron a advertirle que su hígado podía fallar.
Estuvo dos años sobria para 2023 y en el mes de mayo pasado publicó sus memorias, This Is Me: A Reckoning, donde volvió a hablar abiertamente de la fama, las adicciones y las decisiones que habían marcado su vida.
Tres meses después de presentar su libro, Hayden murió.
Esta semana finalmente conocimos los resultados toxicológicos. La oficina del forense del condado de Greenville determinó que murió accidentalmente por los efectos tóxicos de varias sustancias. En su organismo había fentanilo y 4-ANPP, uno de sus metabolitos, además de alprazolam, metocarbamol y quetiapina.
La DEA y las autoridades locales están intentando reconstruir de dónde salió el fentanilo que terminó en su cuerpo. Fuentes policiales han señalado que Hayden presuntamente compraba medicamentos en el mercado negro a un distribuidor de Los Ángeles. La investigación se está concentrando particularmente en una pastilla que ella habría tomado la mañana de su muerte.
Hayden Panettiere aparentemente creía que era oxicodona, pero en estas recientes investigaciones todo parece indicar que era una pastilla falsificada que contenía fentanilo.
El dictamen forense, recientemente publicado, ya confirmó que la actríz tenía fentanilo en el organismo y que éste formó parte de la combinación de sustancias que provocó su muerte. Lo que todavía no se ha establecido oficialmente es que ese fentanilo proviniera de aquella supuesta pastilla de oxicodona.
Hoy una pastilla de oxicodona legítima se llama M30 por el número que trae grabado. Las que fabrican los cárteles se ven idénticas: mismo color, mismo tamaño, mismo grabado.
La diferencia es que dentro de ésta no hay oxicodona, hay fentanilo, un opioide sintético cien veces más potente que la morfina, según la propia DEA. Con dos miligramos, lo que cabe en la punta de un lápiz, una persona sin tolerancia puede morir.
En enero de 2023, la DEA informó que seis de cada diez pastillas falsas analizadas en sus laboratorios contenían una dosis potencialmente letal para el consumidor.
Y es que el negocio funciona porque hay demanda. Estados Unidos lleva 25 años enganchado a los analgésicos opioides recetados a sus pacientes enfermos de dolor, como oxycontin, percocet y vicodin.
El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA por sus siglas en inglés) documenta que muchas personas que empezaron con una receta médica por una cirugía o una lesión terminaron comprando en la calle porque las pastillas legales son caras y difíciles de conseguir cuando la receta se acaba.
Y el fentanilo viene de México. El Informe Mundial sobre Drogas 2024 de la ONU ubica a México como el principal productor de drogas sintéticas a gran escala. Las pastillas que se venden en Greenville, en Los Ángeles o en Nueva York se prensan en laboratorios de Sinaloa, Jalisco y Baja California con precursores que llegan de China.
En este espacio escribí en julio de 2024 sobre el nitazeno, la droga que ya supera al fentanilo en potencia y que llega mezclada con cocaína, metanfetamina y pastillas falsas de oxicodona. El patrón es el mismo con el fentanilo: ya no es una droga que se busque, es una droga que se encuentra donde no se esperaba.
El Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York dice en su página oficial que: el fentanilo se ha encontrado en heroína, cocaína, crack, metanfetamina y ketamina, y es la sustancia más común en las muertes por sobredosis de la ciudad estadounidense.
Por eso el gobierno de Nueva York reparte gratis tiras reactivas para que el consumidor pruebe su droga antes de usarla. Hay centros de distribución en Brooklyn, Manhattan, Queens y el Bronx, varios abiertos las 24 horas. Cualquiera puede comprar además un kit de cinco tiras por Internet.
Aquí no sabemos cuántos mueren por esta droga, pero para darnos una idea, el director del Servicio Médico Forense de Baja California, César Raúl González, informó el 9 de enero de 2025 que en dos años se hicieron cerca de cuatro mil 600 estudios toxicológicos a cuerpos que llegaron a los Semefos de Tijuana y Mexicali, y que 16.6 por ciento dieron positivo a fentanilo. En Mexicali fue 20 por ciento; en Tijuana, 12.3. Uno de cada cinco cuerpos en Mexicali había tenido contacto con fentanilo.
Recordemos: el fentanilo no tiene olor, no tiene sabor, se puede mezclar fácilmente en otras sustancias, es sumamente adictivo y letal y es una de las drogas que mayor crecimiento tiene en el mercado en estos últimos años.
Hayden Panettiere tenía dinero, tenía médicos, tenía una familia que la estaba cuidando, y murió por una pastilla que parecía que ella no imaginó contuviera fentanilo. Si eso le pasa a ella, qué le está pasando a cientos de jóvenes en México, en donde cada día hay más fentanilo.
¿La oposición se pintará de verde?
