En ocasión de la 30 edición del tour de cine francés en México, se exhibe en el circuito una película prominente: L´Abandon (2026), El abandonado, dirigida por Vincent Garenq y protagonizada por Antoine Reinartz.
El filme viene precedido por la estupenda recepción en el Festival de Cannes de este año. La película narra los últimos 11 días de vida de Samuel Paty. Como se sabe, se trata de la historia de un maestro de historia que en el contexto de la exposición en clase de temas que tienen que ver con la laicidad del Estado y la libertad de expresión, dio lugar a una serie de malentendidos, acciones deliberadas para afectar su reputación y de un linchamiento mediático que derivó en un atroz atentado del terrorismo yihadista que culminó con el asesinato y decapitación del profesor Paty.
Más allá de lo central del argumento, en otras capas, la película es destacable porque aborda un abanico muy relevante de temas, como la incapacidad sistemática del Estado francés para asimilar armónicamente a determinados colectivos —hay que pagar el precio de haber sido una potencia colonizadora— y los riesgos a los que están expuestos los docentes en un contexto de cultura woke que da lugar a la manipulación y tergiversación de hechos con consecuencias indeseables.
A seis años de los lamentables sucesos, la película de Garenq resulta una revisión muy pertinente. Dado que los acontecimientos fueron muy conocidos, el gran desafío fue contar una historia que resultara atractiva para el público. Como se sabe, para abordar en una clase los límites y alcances de la libertad de expresión, Paty decidió utilizar las caricaturas que en su momento publicó el semanario satírico francés Charlie Hebdo sobre el profeta Mahoma. Estos hechos motivaron los atentados terroristas en la sede del periódico en enero de 2015, causando la muerte de 12 personas e hirieron a otras tantas. Las víctimas fueron policías y caricaturistas, y periodistas de la revista.
Hay grandes aciertos en la película, empezando por las actuaciones. Reinartz está sublime como Samuel Paty. En el tono preciso de quien defiende férreas convicciones y sabe que no hubo nada malo en su proceder. No era un militante o un temerario; simplemente un individuo de principios; ni un héroe ni un mártir. De ahí la evolución del miedo que experimenta el personaje a lo largo de sus últimos once días de vida.
Con una dirección sin fisuras de Garenq, el resto del elenco está a la altura de interpretar personajes de una comunidad escolar que, en la medida que el linchamiento mediático se sale de control, transmiten con una serena vehemencia las emociones que les van envolviendo. Bien puesto el título de El abandonado: en la medida en que se profundiza la crisis, con excepción de la directora de la escuela, todo mundo se va desmarcando de Paty. Temores y mezquindades humanas son la constante de personajes bien delineados, en una historia con un ritmo trepidante para llegar al clímax del violentísimo final.
El tono equilibrado de la película es otro gran acierto. Desde luego aborda temas de enorme controversia. En ese sentido, no es una película que atienda a la corrección política. Por el contrario, está destinada a generar una enorme polémica. Su gran mérito es contar la historia sin militancia ni maniqueísmos. De ahí el poder de su narrativa. El ritmo del guion es trepidante: atrapa al espectador en un suspenso sostenido, creciente.
El abandonado es una película muy recomendable por todos los méritos cinematográficos que reúne. Más importante aún, por la relevancia del tema tratado y las reflexiones que genera en el espectador.
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