BAJO SOSPECHA

Menopausia impacta salud, trabajo y vida emocional, alerta ginecóloga

La doctora Edith Cervantes advierte que, en 2050, la mayoría de la población tendrá más de 45 y mujeres transitarán cambios peri o posmenopáusicos; ve oportuna terapia hormonal

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Esta semana se conmemora el Día Mundial de la Menopausia, el 18 de octubre, y es un buen momento para hablar de una etapa de la que se dice muy poco. Llega cuando muchas mujeres cuidan a sus padres, tienen hijos adolescentes y sostienen un trabajo, todo mientras su cuerpo cambia. Y es también cuando aumenta el riesgo de osteoporosis y de problemas cardiacos.

En México, 24 millones de mujeres viven alguna fase de la menopausia y, para 2030, serán cerca de 27 millones, según datos presentados por el Fondo de Población de las Naciones Unidas y la organización SinReglas. Su estudio encontró que 67 por ciento de las encuestadas ha visto afectado su trabajo o sus actividades diarias por los síntomas, y que siete de cada 10 no lo comentan en su empleo por temor a que las vean menos capaces.

La etapa de la menopausia debería ser una prioridad de los sistemas de salud. Una mujer bien acompañada en esta etapa vive mejor y trabaja mejor. Para La Razón, platicamos con la doctora Edith Cervantes, ginecóloga y obstetra y bióloga de la reproducción.

Los estrógenos por sí solos no son malos, no son enemigos, son amigos, si se ponen cuando está empezando la menopausia, cuando no hay factores de riesgo y bien vigilados” ı Foto: Especial

Bibiana Belsasso (BB): ¿Por qué no hay políticas públicas para cuidar a la mujer durante la menopausia?

Edith Cervantes (EC): La mitad del personal de salud son mujeres y se jubilan alrededor de los 60 años o más. En consecuencia, alrededor de una cuarta parte de su vida laboral la transitan en menopausia, lo mismo sucede en todos los otros campos laborales.

Desde la salud ya había una necesidad de hacer visibles todos esos cambios. Además, nos estamos haciendo cada vez más longevos. La proyección para México, que es muy parecida a la mundial, es que en 2050 la mayoría de la población tendrá más de 45 años. Es decir, vamos a estar transitando cambios perimenopáusicos o posmenopáusicos. Hoy, alrededor de 20 por ciento de la población tiene más de 50 años.

BB: Con la menopausia se pierden los estrógenos. ¿Qué hacen los estrógenos en el cuerpo de una mujer?

EC: Son las hormonas típicamente femeninas y nos protegen de pies a cabeza. A nivel de la cabeza, nos mantienen alertas y concentradas, nos dan esa capacidad de multitarea y regulan el centro de la temperatura. Nos dan colágeno y elasticidad en la piel, mantienen el tono muscular y regulan el equilibrio de las grasas: disminuyen el colesterol malo y mejoran el bueno. Reducen la predisposición a la diabetes y a la resistencia a la insulina, mejoran el equilibrio intestinal y mantienen la densidad del hueso.

BB: ¿Y qué es la menopausia?

EC: Por definición, es la última regla en la existencia, y lo sabemos un año después. Toda mujer que lleva un año o más sin menstruación, ya está en la menopausia. Todos los cambios que la preceden, con la disminución de la producción de las hormonas, o que vienen después, con el cese absoluto, forman el síndrome climatérico o perimenopausia. Si los estrógenos nos daban todas esas funciones y se pierden de tajo, nuestro cuerpo lo resiente de maneras inverosímiles.

BB: Durante mucho tiempo estuvo satanizada la terapia hormonal. ¿Por qué?

EC: En los años noventa se echó a andar un estudio para ver qué pasaba con pacientes que se suplementaban después de la menopausia con las hormonas que ya no producían.Tuvieron que detenerlo porque aumentaba el riesgo cardiovascular, y ahí empezó la satanización.

¿Qué sucedió? Que las pacientes fueron mal elegidas. Se inició el tratamiento en mujeres mayores de 60 años que ya tenían alguna predisposición: hipertensión, resistencia a la insulina, diabetes. Y había pasado un tiempo enorme desde su última menstruación, que en promedio se presenta entre los 46 y los 48 años. Hoy está más que demostrado que la terapia hormonal de reemplazo es benéfica si, y sólo si, se hace lo más temprano posible.

BB: ¿Cuándo hay que empezar?

EC: Cuando empiezan los síntomas. En los primeros cinco años desde que la paciente dejó de menstruar. Los estrógenos por sí solos no son malos, no son enemigos, son amigos, si se ponen cuando está empezando la menopausia, cuando no hay factores de riesgo y bien vigilados.

BB: ¿Quiénes no pueden tomarla?

EC: Bien vigilado quiere decir que no haya antecedentes o cambios en la mama, que hablen de un riesgo de cáncer. Y definitivamente no aquellas que hayan tenido una embolia cerebral, un infarto, cirrosis, insuficiencia hepática, insuficiencia renal o trombosis venosa profunda. Cuando una voltea a ver a sus amigas y conocidas, se da cuenta de que son muy pocas. Lo que se necesita es conocer tu cuerpo, hacerte exámenes y acompañarte de un excelente médico. Y que haya corresponsabilidad: confías en tu médico, pero también te documentas, sigues indicaciones y te alertas si hay datos que no te suenan.

BB: Emocionalmente también afecta. Es cuando los hijos se van, los padres envejecen y empiezan muchos problemas de pareja. ¿Cómo se trabaja eso?

EC: Los primeros síntomas se llaman vasomotores: el famoso bochorno. No puedo dormir, no me concentro, tengo irritabilidad al día siguiente porque no descansé, empiezo a tener neblina mental y se me olvidan las cosas. La pareja no lo entiende. Después, hay una disminución muy importante del apetito sexual y sequedad vaginal, y el disfrute cambia. Además, se cae el cabello, cambia la piel y la grasa se distribuye en el abdomen, y eso se refleja en la autoestima.

BB: Y coincide con otras presiones.

EC: Sí. Empiezan los problemas de salud de nuestros padres, a quienes queremos vigilar. Nuestros hijos están en la adolescencia o ya se fueron, con el síndrome del nido vacío. Y la pareja está desconcertada con nuestro cambio de humor y de cuerpo. Por eso es muy importante acompañarnos de una buena terapia, que puede ser psicológica, sexual o de pareja, donde a la pareja la integren y le hagan comprender que estos cambios son transitorios. El aspecto emocional es quizá el más castigado, porque se habla muy poco y muy pocas personas estamos dispuestas a compartir abiertamente los cambios.

BB: ¿Qué hay que hacer durante la menopausia?

EC: Saber que todas las mujeres, sin excepción, vamos a transitarla si vivimos lo suficiente. Cuando veamos irregularidades menstruales o cambios en nuestro humor, visitar a un médico de confianza: ginecólogo, endocrinólogo o biólogo de la reproducción. Hacernos los exámenes para que nos descarten riesgos y nos den el tratamiento ideal, que puede ser hormonal o no hormonal. Estar pendientes de nuestros huesos, del piso pélvico y de la sexualidad. Y saber que hay muchísimos grupos de ayuda, no sólo médicos, también emocionales y sexuales.

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Estos son los estudios que todas las mujeres en perimenopausia y menopausia se deben realizar de rutina.

Biometría hemática. Examen de sangre para descartar anemia e infecciones.

Química sanguínea. Glucosa, resistencia a la insulina, colesterol y triglicéridos. Con la menopausia, el riesgo cardiovascular de las mujeres se iguala al de los hombres, y esto es lo que lo detecta a tiempo.

Densitometría ósea. Para saber cómo están tus huesos.

Unidad de Medicina Familiar No. 93 del IMSS, el 17 de agosto de 2025. ı Foto: Especial

Según la especialista, más del 63 por ciento de las mujeres caemos en osteopenia u osteoporosis después de la menopausia. Y eso no duele hasta que te fracturas.

Exámenes mamarios de rutina. Mastografía y, si hace falta, ultrasonido.

Perfil tiroideo. La tiroides se altera muchísimo en esta etapa y sus síntomas se confunden con los de la menopausia: cansancio, aumento de peso, cambios de ánimo.

Revisión cardiaca. Si algo en los estudios anteriores sale alterado, el siguiente paso es revisar el corazón.

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