Manlio Fabio Beltrones advierte que la concentración de facultades en la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) debilitó los contrapesos internos y lastimó la confianza en la institución. El legislador recuerda la crisis electoral de 1988 y las reformas que dieron origen al Instituto Federal Electoral (IFE). Desde esa experiencia, sostiene que corregir las reglas antes de los próximos comicios es indispensable para preservar su credibilidad.
Esta semana, Beltrones presentó en el Senado una iniciativa de reforma constitucional para devolver al Consejo General del INE la colegialidad en sus facultades de nombramientos de titulares de direcciones ejecutivas y de unidades técnicas, que en 2024 Morena y sus aliados quitaron para darle facultades totales a Taddei.
Y es que, en octubre de 2024, Morena y sus aliados modificaron la ley para que Taddei pudiera designar directamente a los directores ejecutivos y titulares de unidades técnicas del INE. Antes necesitaba ocho votos del Consejo General. Le quitaron ese contrapeso y reforzaron las facultades de la Junta General Ejecutiva, presidida por ella e integrada por los funcionarios que ahora podía nombrar. Esta semana platicamos con Manlio Fabio Beltrones, para La Razón.

“Tengo mi cumpleaños y me quitan el tiempo”

Bibiana Belsasso (BB): Antes, la presidencia del INE proponía a los directores ejecutivos y titulares de unidades técnicas, pero necesitaba la aprobación de al menos ocho consejeros. ¿Qué implicó eliminar ese contrapeso?
Manlio Fabio Beltrones (MFB): Los nombramientos fueron caprichosos, inadecuados y nos llevaron a este momento de corrupción. ¿Por qué? Porque puso incondicionales, no a los mejores. La idea de la colegiación era que entraran los mejores y, para eso, la supervisión de los consejeros del INE era fundamental. Todo esto se rompió.
Yo he comentado que el general Obregón decía que “el primer error es lo que cuenta; lo demás son sus consecuencias”. Lo que estamos viviendo son las consecuencias del error, de la irresponsabilidad de haber roto ese equilibrio en el INE. Eso nos obliga a limpiar el proceso electoral antes de llegar a las elecciones del año que entra, porque de lo contrario nos vamos a arrepentir: ya quedarán manchadas. Es mejor limpiar el proceso electoral que limpiar una elección.
BB: El IFE surgió después de una elección presidencial muy cuestionada en 1988. ¿Cómo se construyó la salida a esa crisis?
MFB: Yo también lo viví. Fui el último secretario técnico de la llamada Comisión Federal Electoral, tan golpeada y evidenciada en una maniobra en 1988 que nos obligó a hacer una reforma política. Solamente pudimos sentar a la mesa a los partidos de oposición, al Frente Democrático Nacional, al Partido Acción Nacional y a otros que todavía existían, nuestra tarea fue llevar a cabo la creación de un órgano electoral autónomo, suficientemente capaz de realizar las elecciones sin la intervención del Gobierno.
Lo logramos en 1989 y 1990 con una reforma obligada, por cierto, y encabezada en sus exigencias por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Diego Fernández de Cevallos. Comprendimos que debíamos desprendernos de esa Comisión Federal Electoral, que pasó a mejor vida, y surgió el Instituto Federal Electoral. Después se fue perfeccionando con decisiones colegiadas y ciudadanizándose, lo cual echó a perder la reforma de 2024 de Morena y sus aliados.
BB: ¿Por qué era tan importante que los partidos y los ciudadanos confiaran en una autoridad electoral distinta?
MFB: Porque nadie confiaba ya en la Comisión Federal Electoral. La última fue presidida por Manuel Bartlett y había quedado completamente lastimada con la caída del sistema. No podíamos ir nuevamente a otras elecciones si no teníamos un instrumento distinto. Así surge la necesidad de la independencia del órgano que organiza las elecciones. Aunque implicaba un costo enorme, era necesario para garantizar que el Gobierno fuera funcional y se llevaran a cabo distintas reformas en las que participaran los demás partidos políticos, con la confianza de que iban a competir en equilibrio.
BB: Esa transformación también permitió construir condiciones para la competencia y la alternancia. ¿Qué otros cambios recuerdas?
MFB: Surge también de esa reforma la credencial para votar con fotografía. Es un instrumento de buena fe y fíjate cómo se ha conservado a través de las décadas: hoy permanece como uno de los instrumentos más legítimos de identificación en el país. Te lo aceptan hasta las entidades bancarias. Recuerda, además, que hubo una elección previa a esta reforma que fue sumamente debatida: la de gobernador en Baja California. Ernesto Ruffo, como candidato del PAN, fue el primero que ganó un gobierno estatal y fue respetada la elección.
BB: ¿Ves un riesgo de regresar a un modelo de control político sobre la autoridad electoral?
MFB: Parecía insuperable a Manuel Bartlett, en lo que hizo en 1988, pero la señora Taddei superó lo que había sucedido en aquel momento con estos eventos de corrupción que, sobre todo, lastiman la credibilidad de cualquier proceso en el futuro.
BB: ¿Cómo propones recuperar los contrapesos dentro del INE?
MFB: Es una iniciativa de reforma constitucional. Reforma el artículo 41 para regresarle la colegiación a los nombramientos en el Instituto Nacional Electoral y también para que las compras mayores de 10 millones de pesos sean colegiadas y supervisadas por el mismo Consejo General.
Pero quiero decirte algo: si este tema no prospera, difícilmente la credibilidad del proceso electoral del año que entra va a ser aceptada. ¿Por qué? Porque el INE ya está lleno incluso de militantes o de personas sumamente cercanas al partido en el Gobierno. Con una presidencia del INE que tenga esas facultades para hacer y deshacer, tanto en los nombramientos como administrativamente, todo quedará bajo sospecha. Si el Gobierno quiere darles credibilidad a las próximas elecciones, deberá hacer estas modificaciones, mínimamente, para poderse presentar con credibilidad.
BB: ¿Cómo se abrió la puerta a la corrupción?
MFB: La idea de la colegiación era que entraran los mejores y para eso la supervisión de los consejeros del INE era fundamental. Todo esto se rompió. Los nombramientos fueron caprichosos, inadecuados y nos llevaron a este momento de corrupción. ¿Por qué? Porque puso incondicionales, no a los mejores.
BB: La Presidenta ha planteado que Talleres Gráficos de México produzca toda la papelería electoral. ¿Qué implicaciones encuentra en esa propuesta?
MFB: En su momento habíamos legitimado a Talleres Gráficos de México como un órgano transparente que podía elaborar la papelería electoral, incluidas las boletas. Ese paso lo había dado de manera correcta. Ahora, queda lastimado o en entredicho Talleres Gráficos, porque a su último director, muy cercano a Morena, muy cercano al Gobierno y a la Presidenta, lo hicieron también consejero del Instituto Nacional Electoral.
Vamos, no se han cuidado ni siquiera las formas. Como decían nuestras abuelitas cuando salían a bailar sus hijas: “bailen y bailen mucho, nada más que no se les vean las faldillas”. Aquí las faldillas le quedaron completamente en exhibición al Gobierno con el control que tiene del Instituto Nacional Electoral.

Ecos de mazazo

