La discriminación inversa de la 4T

El problema jurídico-laboral por el Covid-19
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La principal herramienta política del gobierno de AMLO es la polarización a través de la discriminación, así tenemos la clasificación de fifís y chairos, liberales y conservadores, periodistas chayoteros y honestos, hasta la última de indígenas y mestizos. En este contexto de discriminación hay que notar que el ser humano muchas veces toma sus decisiones a partir de estas clasificaciones, pero hay dos tipos de discriminación, la negativa y la positiva o inversa.

La discriminación en general tiene una acepción negativa, y como política de gobierno divide a la sociedad, polariza la opinión y genera discusiones insanas; mientras que la discriminación inversa trata de contribuir a nivelar las desigualdades de los diversos grupos de personas tradicionalmente excluidos o vulnerables, y para ello se crean leyes especiales que los beneficien.

La discriminación inversa o positiva, surge en los años 30 en India, en donde el gobierno británico estableció políticas de ayuda a grupos de escasos recursos que fueron marginados por el hecho de pertenecer a las castas más bajas de la sociedad; posteriormente en los años 70 en los Estados Unidos se desarrolló este tipo de políticas de discriminación positiva, para beneficiar a los grupos de estudiantes negros y que tuvieran un número de bancas reservadas para personas de su color.

En los años 80 en Europa se desarrolló también la política de discriminación inversa, estableciendo beneficios laborales por maternidad, y en el ámbito político obligando a que en la contienda por cargos de elección popular participaran igual número de hombres que de mujeres.

Todo este tipo de políticas ha causado grandes discusiones de diversa índole, por ello se han realizado varios estudios para evaluar si realmente este tipo de políticas han contribuido al desarrollo de los grupos beneficiarios, lo cual ha arrojado que se han pervertido las ayudas y ha generado un estancamiento de la educación, y una pérdida de habilidades para el trabajo.

Uno de los graves problemas de las políticas de discriminación inversa es que se crean grupos de interés y de presión, exigiendo ayudas gubernamentales a cambio de apoyo político, sin que realmente se fundamente que sean grupos vulnerables, por ello siempre va a resultar sospechoso a quiénes apoya el gobierno.

En México, ante los escasos recursos con los que cuenta, es muy riesgoso aplicarlos discriminadamente sin realizar estudios profundos para determinar en qué contribuirán a su desarrollo, porque toda ayuda que solo es para sobrevivir sin tener un trasfondo que aporte al cambio de su situación actual, no contribuye al desarrollo del país ni a cambiar la situación de dichos grupos.

Para que una política funcione a largo plazo tiene que partir de la inclusión, no obstante que aplique políticas de discriminación inversa, para ello la ciudadanía debe comprender que el beneficio es indirectamente para todos, y no fomentar odios y fobias de todo tipo, con ello todos perdemos.