Cutting, una práctica en aumento

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El cutting, o cortarse, es una práctica que ha aumentado por lo menos 30 por ciento entre los jóvenes a nivel mundial.

El fin de esta práctica no es el suicidio, pero hay una línea muy delgada donde se puede perder la vida.

El cutting es autoproducirse heridas superficiales; según los especialistas, en un principio los cortes suelen ser pequeños, pero gradualmente se van intensificando ante cualquier situación estresante externa.

Su objetivo es lograr disminuir ese malestar interno; es un acto, aseguran especialistas, que contrarresta el sufrimiento que sienten.

Quienes se hacen cortes intentan aliviar el dolor y la ansiedad provocados por algún evento tan traumatico como una violación, pero también puede ser consecuencia de algo que pareciera tan simple como el reto de  pertenecer en un sociedad “perfecta”, que es lo que se muestra en redes sociales.

Las estadísticas demuestran que  los jóvenes se empiezan a cortar desde los 12 año; a veces incluso más chiquitos.

¿Por qué se cortan? Para probarse que el dolor físico es más manejable.El efecto que produce cortar la piel que más se explica es probablemente el control del malestar. Cuando sienten una emoción negativa que no saben cómo digerir, el corte es un dolor físico que distrae, que deriva la atención.  Muchas veces, para estos adolecentes el dolor físico es más fácil de manejar que el dolor emocional.

En otros casos puede existir  en niños con problemas como falta de afectos; pero también al igual que otros problemas, como la anorexia y la bulimia, se detona en niñas muy perfeccionistas, que tienen calificaciones muy altas y les va bien, tanto en la escuela como en el deporte. Se autolesionan como  un ejercicio de autocontrol o una forma de autocastigarse. Es a menudo una forma de comunicar que les pasa algo, no una manera de llamar la atención, sino de expresar algo, porque no se les complica comunicarse.

Algunos se cortan por imitación a amigas, compañeras o para generarse una sensación de alivio, paz y tranquilidad ante un dolor emocional y con ello creen que lo sanan, lo cual es sólo un estereotipo al interior de sus pensamientos.

Una de las características de esta práctica, es que en la mayoría de los casos, el cutting se realiza en zonas poco visibles, como en las piernas, muñecas, cadera o en donde se pueda ocultar con la ropa; además, la intensidad en el corte de la piel depende del estado de ánimo del menor.

Esta alarmante práctica no es nueva, pero con el paso de los años ha ido en aumento y a edades cada vez más cortas.

Jóvenes en riesgo

[caption id="attachment_1098489" align="alignnone" width="696"] De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Inegi, las tasas de suicidio más altas del país se encuentran entre los rangos de edad de 15 a 19 años, de 20 a 24 y de 25 a 29, con 7.1, 9.3 y 8.3 casos por cada 100 mil personas, respectivamente. Foto: Cuartoscuro[/caption]

La forma de  lesionarse entre hombres y mujeres puede llegar a variar. Mientras que las adolescentes tienen tendencia a utilizar métodos que implican ver sangre: como por ejemplo cortes, o rascarse de forma grave, los hombres se autolesionan mediante golpes con los puños, con la cabeza o, incluso, con quemaduras.

Otros estudios dan una cifra en el aumento del cutting mucho más alta, como el de la Universidad de Manchester, que asegura que en los últimos tres años, el cutting ha aumentado 68 por ciento en niñas de 13 a 16 años.

Un estudio de la Facultad de Psicología y Educación, de la Universidad de Deusto, España, revela que 58 por ciento de las mujeres entre 12 y 19 años se produce lesiones de algún tipo; mientras que en el caso de los hombres, la cifra llega a 53.3 por ciento.

En el caso de México, esta práctica también han ido en aumento en los últimos meses.

Hace unas semanas, en Durango, el Instituto Municipal de Salud Mental (ISM) detectó al menos seis casos de cutting en escuelas secundarias y primarias. Los casos fueron identificados dentro de las pláticas que se realizan en los centros escolares con temas de depresión, ansiedad y resiliencia.

Los casos detectados se presentaron en niños y niñas de entre 10 y 16 años.

Se estima que en México, 10 por ciento de los jóvenes ha realizado la práctica del cutting; mientras que el rango de edad es entre 10 y 19 años.

Una razón de este aumento es atribuida a las redes sociales. De acuerdo con Mercedes Bermejo, psicóloga infantojuvenil y psicoterapeuta familiar (El País, 2019), “las nuevas tecnologías han potenciado las autolesiones no suicidas por contagio… A través de las redes sociales hay una tendencia al exhibicionismo, a mostrar todo lo que uno hace, hasta sus estados emocionales más profundos. Es una manera de canalizar el sufrimiento, o incluso de pedir ayuda o transmitir sufrimiento”.

De acuerdo a la psicóloga, el cutting

“es una forma de desconectarse de su propio sufrimiento. Suele realizarse en momentos de elevado nivel de angustia, con limitados recursos para resolver sus problemas. Es probable que sientan mucha soledad  y haya una alteración de su autoconcepto. Suele practicarse cuando están solos y experimentan ideas o emociones negativas, y suele haber un acontecimiento externo que lo intensifica”.

En una edad en la que los hijos buscan ser cada vez más independientes, los padres tenemos que darles esa libertad, pero con atención muy puntual.

Especialistas aseguran que la comunicación con los hijos es el mejor modo para solucionar e incluso prevenir el cutting,  y si llega a descubrir que su hijo se corta, lo mejor es mantener la calma y darle todo el apoyo, incluso  profesional.