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Arturo Damm Arnal

¿Quién gana? ¿Quién pierde?

PESOS Y CONTRAPESOS

Arturo Damm Arnal
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¿Quién gana y quién pierde cuando cierra una empresa?

Si la empresa que cierra tiene competencia, y por lo tanto sus consumidores cuentan con otras opciones, gana la competencia, que se quedará con los clientes de la empresa que cierra. ¿Alguien más sale ganando? No, a partir de aquí solo hay perdedores.

En primer lugar pierden los clientes de la empresa que cierra, que se quedan sin ese proveedor, por más que, si fuera el caso, podrían irse con la competencia que, claramente, no era su primera opción. Y tan no lo era que no se abastecían con ella sino con la empresa que ha cerrado.

En segundo lugar pierden los proveedores de la empresa que cierra, a la cual ya no abastecerán, por más que, si fuera el caso, podrían abastecer a la empresa que se queda con los clientes de la empresa que cierra, suponiendo que tenga que aumentar su producción, y por lo tanto su abastecimiento, para poder hacer frente a la mayor demanda.

En tercer lugar pierden los trabajadores de la empresa que cierra, que se quedan sin ese puesto de trabajo y, por lo tanto, sin esa fuente de ingreso, todo lo cual afecta su bienestar, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que disponen, lo cual depende del ingreso, que depende del trabajo.

En cuarto lugar pierde el empresario, el dueño de la empresa, que no solo pierde su trabajo, como es el caso de los trabajadores, sino parte de su patrimonio.

En quinto lugar pierde el gobierno que deja de recaudar los impuestos que, directa (por la operación de la empresa) o indirectamente (por los ingresos y compras de los trabajadores de la empresa), recaudaba de la empresa que cierra, y que lo obliga a recortar gastos y/o aumentar impuestos y/o endeudarse y/o recurrir (suponiendo que lo pueda hacer), a la producción de dinero para compensar la caída en la recaudación, por lo cual pierden quienes recibirán menos recursos del gobierno (por los recortes en el gasto), quienes tendrán que pagar más impuestos (por el aumento en los mismos), quienes perderán poder adquisitivo (por recurrir a la producción de dinero para financiar gasto gubernamental, lo cual genera inflación).

Todo lo dicho anteriormente está relacionado, entre otros muchos, con el caso de los cines que, por las razones que todos conocemos, podrían llegar a cerrar, con las consecuencias que ello tendría sobre grupos de agentes económicos que van, desde sus proveedores, en un extremo, hasta sus consumidores, en el otro, proveedores entre los cuales hay que contar a la industria fílmica, que provee el producto principal, las películas, que pueden ofrecerse, de los males el menor, vía streaming, para beneficio del consumidor, pero no de los cines. El streaming, ¿sustituirá completamente al cine? No lo sé pero no lo creo.