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Arturo Damm Arnal

Segundo cierre

PESOS Y CONTRAPESOS

Arturo Damm Arnal
Arturo Damm ArnalLa Razón de México
Por:
  • Arturo Damm Arnal

Con la intención de detener los contagios el gobierno ordenó el cierre parcial de la economía en abril y mayo. Los contagios no se detuvieron y el daño a la economía, y al bienestar de las familias, fue considerable. No nos llovió sobre mojado. Nos diluvió sobre inundado. Al efecto recesivo de la 4T se sumó el efecto recesivo del Covid-19.

En enero, febrero y marzo, antes del cierre, la economía decreció, en términos mensuales, comparando cada mes con el mes anterior, 0.1, 0.6 y 1.1 por ciento. En abril y mayo, los meses del cierre, decreció 17.3 y 2.2 por ciento. En junio se inició la reapertura parcial y la economía volvió a crecer: 8.8 en junio; 5.7 en julio; 1.4 en agosto; 1.0 en septiembre; 1.5 en octubre; 0.2 por ciento en noviembre.

(El crecimiento de la economía se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios. En el párrafo anterior consideré, para los meses de enero a septiembre, el Indicador Global de la Actividad Económica, IGAE, y para los meses de octubre y noviembre, el Indicador Oportuno de la Actividad Económica, IOAE, que es la estimación oportuna, con dos meses de anticipación, del IGAE).

¿Qué tanto ayudó el cierre parcial de la economía, en abril y mayo, a contener los contagios? ¿Cuántos más contagios se hubieran registrado si no se hubiera cerrado parcialmente la economía? No lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que, con todo y el cierre parcial de la economía, los contagios, los enfermos y los muertos siguieron aumentando. Como lo señaló recientemente la Organización Mundial de la Salud: México nunca superó la primera ola del Covid-19; sólo hubo “cierto control” del brote; vienen seis meses muy duros.

Así las cosas, se impone en la Ciudad de México y el Estado de México un segundo cierre parcial de la economía, que estará vigente (por lo pronto) del 19 de diciembre al 10 de enero, Estado de México y Ciudad de México que aportan el 24.9 por ciento del Producto Interno Bruto del país, una cuarta parte de todos los bienes y servicios producidos en el país, cierre parcial que se impone a partir de la distinción, ARBITRARIA, entre actividades económicas esenciales (permitidas) y no esenciales (prohibidas) y, para colmo de males, sin NINGUNA ayuda gubernamental, ni para las empresas que deben parar operaciones, ni para los trabajadores que deben dejar de trabajar.

Si el gobierno les prohíbe a ciertos agentes económicos operar debe, durante el tiempo que dure la prohibición, ayudarlos, o con transferencias en efectivo (trabajadores), o con condonación de impuestos (empresas), algo que la 4T no está dispuesta a hacer.

Como lo señala Rafael Ramírez de Alba: “El prohibir las actividades lícitas, como lo ha hecho el gobierno, equivale a una expropiación sin compensación, propia de los regímenes despóticos”.