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Bernardo Bolaños

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ANTROPOCENO

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“El populismo genera típicamente solamente un partido fuerte: el populista, no uno antipopulista”, explica Brandon Van Dyck. ¿Por qué? Si definimos a los políticos populistas como aquéllos que movilizan a las clases populares contra las élites políticas o económicas, que lo logren significa precisamente que han deslegitimado a sus rivales.

Piensen en esto: si AMLO tiene altos porcentajes de aprobación, por lo tanto, los líderes antipopulistas tendrán necesariamente aprobación baja. No se puede convencer a la sociedad de que todos los demás están podridos y, al mismo tiempo, que estos supuestos podridos sean carismáticos y competitivos en las urnas. “El populismo exitoso, por naturaleza, impide la construcción de partidos antipopulistas. El populismo es, en su núcleo, política antiélites, anti-establishment”, continúa el académico del Lafayette College. Ésa es la trampa antidemocrática del populismo.

“Más aún —sigue Van Dyck—, debido a que los populistas exitosos desacreditan un amplio espectro de élites y organizaciones, los antipopulistas son heterogéneos en términos ideológicos y de clase, impidiendo la cohesión”. Efectivamente, acabamos de ver este problema en la coalición Va por México, formada por PRI, PAN y PRD. “Tú siempre habías luchado contra el PRI y ahora vas con ellos”, le reclamaron a Margarita Zavala. “¿Cómo una feminista puede votar por un político provida?”, le espetan a las electoras de izquierda. Los críticos se creen muy inteligentes al decir que la oposición no tiene una agenda coherente. Se tragan así la trampa populista. Es una trampa porque los populistas también están llenos de contradicciones frente al aborto, la corrupción y sus orígenes.

Cuando se mira el panorama de la oposición para 2024, se ve claro el maleficio populista. Los gobernadores exitosos del PAN parecen demasiado empresariales en territorio priista. Y los jefes del PRI causan desconfianza en las ciudades panistas del Bajío y del norte. Incluso un personaje como Samuel García, de Movimiento Ciudadano, combina mejor las redes sociales con las cámaras empresariales. Pero, de conformidad con lo explicado por el profesor Van Dyck, el joven gobernador electo de Nuevo León no hará de Movimiento Ciudadano un partido antipopulista fuerte.

Mientras la oposición logra encontrar la cuadratura del círculo hay que aplaudir la madurez de la sociedad mexicana. En la Ciudad de México no se olvidó que casi uno de cada 100 han muerto durante la pandemia, en parte por el gesto populista del Gobierno federal contra el cubrebocas. El país entero entendió que una mayoría calificada para Morena en el Congreso significaba pavimentar el camino hacia el hiperpresidencialismo. Al mismo tiempo, los estados de la costa Pacífico se decidieron a probar gobiernos de izquierda, emprendiendo el camino que los chilangos tomamos en 1997. Y viceversa, en la capital les notificamos que su certificado de superioridad moral ya caducó.