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Bibiana Belsasso

Estudiantes sin visa

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
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Por:
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Una nueva amenaza del gobierno de Estados Unidos podría afectar seriamente a miles de estudiantes mexicanos que han sido aceptados para estudiar en aquel país.

Y es que el presidente Donald Trump asegura que si las universidades no comienzan a dar clases presenciales, las visas para estudiantes que lo hagan en línea podrán ser revocadas o no se otorgarán.

Son muchos los jóvenes mexicanos que han sido ya aceptados en escuelas y universidades estadounidenses y no logran conseguir citas para la visa, y es verdad, se han ido atrasando todos esos procesos por la pandemia, pero también es una forma de que el presidente de Estados Unidos presione a las escuelas y universidades para que abran ya sus puertas.

De acuerdo con la Oficina del Servicio de Inmigración y de Control de Aduanas (ICE), los estudiantes con visas F-1 y M-1, cuyas escuelas operen solamente de forma en línea, deberán "abandonar el país o tomar otras medidas, como ser transferidos a una escuela con instrucción presencial", señaló a través de un comunicado.

En caso de no hacerlo, los estudiantes se arriesgan a ser sometidos a un proceso de expulsión. El problema es que la nueva política afecta a miles de estudiantes extranjeros inscritos en universidades estadounidenses que no han podido finalizar sus clases debido a los estragos de la pandemia.

De acuerdo con los nuevos lineamientos, los estudiantes extranjeros que estén en un centro con un modelo mixto tendrán que acreditar que están inscritos en la máxima cantidad de cursos presenciales para conservar su visa.

Y es que varias universidades y centros de enseñanza no retomarán las clases presenciales cuando comience el próximo curso lectivo en septiembre, debido a los altos casos de contagios de Covid-19, sobre todo en el sur y el oeste del país.

Los estudiantes con visas temporales no podrán matricularse en un plan de estudios completamente virtual y, si lo hacen, “tienen que salir del país o tomar medidas alternativas para mantener su estatus de no inmigrante, incluyendo una reducción de clases o licencia médica”.

Eso significa que aun cuando los estudiantes hayan sido aceptados en las universidades, no podrán iniciar sus estudios en el otoño. Estudiantes que ya han pagado miles de dólares en colegiaturas o que han logrado una beca a base de mucho esfuerzo.

Los estudiantes con visa “F-1”, inscritos en universidades con clases presenciales, podrán tomar sólo un curso en línea, con un máximo de tres créditos; en cambio, los estudiantes que asisten a universidades con planes de estudio “híbridos”, es decir, con clases presenciales y por Internet, podrán tomar más de una clase virtual con tres créditos cada una.

En la incertidumbre

La senadora Elizabeth Warren escribió en Twitter que “expulsar a los estudiantes internacionales en medio de una pandemia global” es “un sinsentido, cruel y xenófobo” y exigió que se revierta la decisión “inmediatamente”. En tanto, muchas instituciones aún no saben cómo ayudar a sus alumnos.Foto: AP

Estas exenciones no aplican para estudiantes con visa “F-1” que estén inscritos en cursos de aprendizaje de inglés, o estudiantes con visa “M-1”, matriculados en programas vocacionales, que de todas maneras no tienen acceso a clases virtuales.

En entrevista para Telemundo, Esther Brimmer, directora ejecutiva y principal ejecutiva de la Asociación de Educadores Internacionales (NAFSA), señaló que las universidades estadounidenses afrontan una gran competencia global para atraer a estudiantes con talento, pero “nuestra nación arriesga la pérdida de talento global con políticas que nos perjudican académica y económicamente”.

El problema se incrementa debido a que los consulados de Estados Unidos en todo el mundo han parado casi todo el procesamiento de visas de rutina. Esto implica que aquellos que fueron aceptados en los programas en la primavera, no han podido programar las entrevistas en persona requeridas para recibir sus visas.

Supongamos que los estudiantes de China, Brasil y la mayor parte de Europa, por ejemplo, ya tienen visas; pues ellos tampoco podrán ingresar a Estados Unidos si las restricciones de viaje relacionadas con el coronavirus no se eliminan a tiempo para el semestre de otoño.

Lo cierto es que las universidades estadounidenses ahora enfrentan el reto de encontrar opciones para mantener inscritos a sus estudiantes internacionales, incluso si no pueden llegar al campus, ya que muchos están retrasados por las pausas en los procesamientos de la visa y las restricciones de viaje. En algunas escuelas, más del 15 por ciento de la población proviene del extranjero.

Pero no sólo se trata de estudiantes extranjeros; Estados Unidos también suspendió hasta finales de 2020 la entrega de visas de trabajo para proteger el empleo estadounidense.

El presidente Donald Trump también extendió hasta fines de 2020 la suspensión de los permisos de residencia o green cards que se solicitan desde el extranjero, además de ordenar el congelamiento de ciertos tipos de visas de trabajo.

La medida afecta a las visas H-1B, H-2B, J1 y L, pertenecientes a trabajadores tecnológicos altamente calificados, trabajadores estacionales no agrícolas y altos ejecutivos.

Las visas H-1B son utilizadas por expertos en tecnología provenientes de la India. Analistas aseguran que ese tipo de visas han permitido que compañías de Sillicon Valley reemplacen a trabajadores estadounidenses con empleados extranjeros con menores salarios.

Las visas H-2B son para trabajadores estacionales, incluyendo aquellos que trabajan en restaurantes y hoteles; sin embargo, se protege a los trabajadores dedicados a labores agrícolas, los profesionales de la salud y empleados de procesadoras de alimentos.

Las visas J-1 son para intercambios cortos, incluye a estudiantes universitarios y niñeras au pair.

También se suspendieron las visas L para directivos y otros empleados clave de corporaciones multinacionales.

Si bien la Casa Blanca ha insistido que estas medidas son para crear empleos para los estadounidenses, especialistas advierten que en lo que en realidad se busca es endurecer las leyes migratorias bajo el pretexto de la pandemia de coronavirus.

Recordemos que las personas que soliciten este tipo de visas tienen un promedio de gasto alto en Estados Unidos; el mercado inmobiliario, entre otros, podría verse mermado sin estos estudiantes y trabajadores.

Autoridades estimaron que la congelación de visas hasta fin de año afectará a unas 525 mil personas.

Son miles de vidas que se han parado, que están en pausa, que no saben si podrán concluir sus estudios o aceptar un trabajo para el que llevan años preparándose. Esta pandemia, de la mano con decisiones políticas como la restricción de visas, están cambiando el destino de miles de personas.