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Carlos Olivares Baró

Leyendo a Roberto Juarroz

LAS CLAVES

Carlos Olivares Baró
Carlos Olivares Baró
Por:
  • Carlos Olivares Baró

En realidad, no tengo poetas favoritos. Hay nombres que han marcado mi vida, aquí algunos: Jorge Manrique, Garcilaso de la Vega, Francisco de Quevedo, Sor Juana Inés de la Cruz, José Martí, Rubén Darío, Pedro Salinas, Cesar Vallejo, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Xavier Villaurrutia, Pablo Neruda, Octavio Paz, Gonzalo Rojas, Carlos German Belli, José Angel Valente, Ángel González, García Lorca, Luis Cernuda, Eliseo Diego, Ida Vitale, Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño... Pero, Roberto Juarroz (1925-1995) ocupa un lugar determinante en mi existencia, en todo lo que soy. Ya lo saben mis hijas: en el féretro deberán acompañarme las obras del poeta de Buenos Aires.

En estos meses de perplejidades al galope, el autor de los tres volúmenes de Poesía vertical (Emecé Editores, 1993-1997) ha estado presente en los desiertos del insomnio. Cada noche Juarroz en los atajos. Cada noche en las encrucijadas. Cada noche en la evocación. Cada noche en el pulso seco de la sombra. Cada noche en la asimetría del desvelo. Cada noche en los azogues de la intemperie. Cada noche en la cosecha que se alimenta de la noche. Cada noche en la invocación porque “No es lo mismo leer un poema de día que leerlo de noche”. Porque no es lo mismo la noche líquida que invade la geografía de la espera que la sustancia inmóvil del episodio que llamamos realidad.

“Poesía vertical: hacia arriba y hacia abajo, / pozo por el que sube el agua potable del espíritu / y torre por la que desciende el aire libre/ del pensamiento. Cada poema de Roberto Juarroz / es una sorprendente cristalización verbal: / el lenguaje reducido a una gota de luz. / Un gran poeta de instantes absolutos”: Octavio Paz.

Intervalo que se prolonga en el fluir, complicidad con el pez ileso que discurre por las aguas opuestas al álgebra de Heráclito. Breve gesto de la sed: derroche de aliento: itinerarios que ciñen las conjuraciones. Ardor de ternura que la rosa encierra. “Porque la rosa es la más conmovedora victoria de un instante de perfección sobre la necesidad / una experiencia de ritmos escondidos que buscan también brotar hacia la música”: Juarroz.

Leo a Juarroz con la espalda desnuda y los párpados cerrados. Leo a Juarroz como acaricio la amanecida. Leo a Juarroz como escucho a Mozart. Leo a Juarroz invocando al amor. Leo a Juarroz para dialogar con los ardides del cielo. Leo a Juarroz como quien busca las palabras perdidas en las rogativas. Leo a Juarroz protegido por un amor no pronunciado. Leo a Juarroz en medio de la orfandad. “Los inefables momentos esenciales, cuando la visión cambia de grado o nivel. Un poema no existe sino se basa en uno de esos momentos”: Juarroz. / Estaba en el filo, en la encrucijada, en el empalme de las pronunciaciones, en la jaculatoria del deseo y llegaron los adagios de Juarroz: todo se dedujo, todo se configuró para borrar el fin obstinado del cansancio infecundo.

Subrayados en la trasnoche mientras repaso a Juarroz: “Vivir es estar en infracción. / A una ley o a otra ley. No hay más alternativa: / no infringir nada es estar muerto” * “El corazón es una larga enmienda / de un texto que nadie conoce, / cuyo sentido la semántica ignora / y cuyos signos nadie ha codificado” * “La poesía es una forma sustancial de abolir el vacío, pero crea otro, para ser más poesía” * “Quien no sabe callar no sabe hablar. La poesía que no calla no puede decir nada” * “El poeta no tiene necesidad de libertad: él es la libertad” * “La poesía es un lenguaje entre soledades, de soledades, para soledades. Por eso, en último término, no necesita dos hombres: le basta con las soledades de uno” * “¿Es el silencio la puntuación de la voz o es la voz la puntuación del silencio?”

Poesía Vertical
Poesía Vertical
  • Autor: Roberto Juarroz
  • Género: Poesía
  • Editorial: Emecé