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Carlos Urdiales

A 2 años Morena se desmorona

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales
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Por:
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Morena muere de éxito. El 1 de julio de 2018 ganó todo; el 6 de junio de 2021 perderá mucho. Andrés Manuel López Obrador se echó a hombros al equipo; conquistaron el Congreso gracias a él, las gubernaturas disponibles las ganó Morena por su arrastre, no por las pingües personalidades de sus candidatos; en municipios y congresos locales los polizontes a bordo de tómbolas rompieron lógicas y decoro político gracias a Andrés Manuel López Obrador, su coherencia y 18 años de campaña a cuestas.

En 2021 el Presidente no estará en las boletas. Habrá eso sí, un referéndum de facto a la gestión de la 4T con dos años de polémicas decisiones; arrollada por una pandemia de secuelas económicas incalculables.

Si lo anterior no es un reto electoral suficientemente grande para Morena y sus aliados, sume la guerra civil entre moderados y radicales al interior del movimiento de regeneración nacional.

Las denuncias judiciales de ida y vuelta entre su líder interino Alfonso Ramírez Cuéllar y la secretaria general (antes dirigente) Yeidckol Polevnsky, no disputan sólo 395 millones de pesos que la administración Polevnsky pagó a la empresa de su amigo sin obras ni servicios a cambio; tampoco es la bolsa millonaria destinada a la compra de bienes raíces por todo el país para que el partido presidencial tenga cuartel; no, el pleito es por la hegemonía de un grupo a la hora de asignar, repartir y decidir candidaturas, chicas y grandes.

Fuera de la estructura del partido, pero adentro de las entrañas morenas, la golpista embestida tuitera del intelectual orgánico de la 4T, John Ackerman, en contra del presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal y de todos, desvela el temple del ala radical del partido en el poder.

No sólo hay broncas jurídicas dentro del partido y grillas en sus órbitas legislativas; en los estados que gestionan los escándalos y traspiés no faltan.

La división al interior de la 4T escala a diario. Las renuncias secuenciales de mujeres violentadas políticamente, la invisibilidad para el Gobierno central de la violencia de género que ratificó Nadine Gasman, titular de Inmujeres; la cotidiana fobia retórica contra quien difiere o critica la mecánica gubernamental hace más evidente la balcanización de su esfera interna. Los duros contra los blandos, los incondicionales contra quienes usan su criterio lealmente.

La fractura de Morena en las urnas dentro de un año anticipa mermas que sólo un Presidente fuera de la boleta, pero metido en la campaña, puede resarcir.

Por eso AMLO empuja al INE, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, por eso quiere ser juez y parte, porque advierte que mientras Morena se desmorona y los amargos estragos de la inédita pandemia mira debacle. Como hace dos años, a cargar de nuevo con sus compañeros, a suplir sus limitaciones y excesos, a incidir para ser protagonista.