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Carlos Urdiales

Los años perdidos

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales
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El discurso es noble, maleable, las palabras se acomodan para que el mensaje haga lo propio. México ya tocó fondo en las crisis sanitaria y económica. Sí. 

Luego de ampliaciones de hospitales y compras urgentes de insumos y respiradores, la saturación clínica disminuye y la tendencia en el volumen de nuevos contagios y decesos comienza a descender.

No me malinterprete. Cada caso de Covid-19 atendido tarde y mal, deriva en la pérdida de una vida; un drama que duele a todos. La temporada de influenza llama a la puerta y el desafío será diagnosticar correctamente cuadros sintomáticos parecidos; para la influenza hay tratamientos probados, pero miles dependerán del buen ojo clínico de médicos, así como de la agilidad burocrática y presupuestal del sistema de salud.

El desafío por la pandemia continúa y las críticas sobre los cotidianos rollos del doctor López-Gatell se sustentan. Lo prioritario sin embargo es avanzar en el fortalecimiento integral del sector. Mejores políticas públicas y más agilidad en los procesos administrativos-hospitalarios salvarán vidas. La urgente reapertura de actividades en todos los sectores hace mayor el reto para gobiernos y sociedad. Pero lo peor, poco a poco y por el momento, va quedando atrás.

En lo económico, el Presidente insiste en que la recuperación ha comenzado. Y sí. El detalle mayúsculo es que una vez que la economía se desplomó a máximos históricos, lo único posible es subir. Pero sin trampas discursivas. Junio y julio tienen indicadores positivos en actividad industrial, exportaciones, generación de empleos formales y confianza del consumidor; el meollo es que todos esos números sumados, no compensan las caídas durante abril y mayo.

Más allá de los afectos y fobias de la 4T a las métricas tecnócratas de instituciones nacionales o extranjeras, calificadoras y demás entes neoliberales, el dato del Banco de México es inevitable para construir escenarios realistas con base en datos, no en discursos.

La Junta de Gobierno del banco central estima tres escenarios igual de probables. Tras la caída de 18.7 por ciento anual en el segundo trimestre del año (17.1 respecto al primer periodo del año) y encadenando cinco trimestres consecutivos con tasa negativa de crecimiento, es decir, desde el segundo trimestre de 2019 veníamos mal y la pandemia lo empeoró; Banco de México prevé un rebote rápido (en forma de “V”), o uno lento y sostenido (tipo “palomita” u otro en forma de “U”, donde el estancamiento se mantiene antes de recobrar el dinamismo ascendente.

De escenarios catastróficos que se rebasan sabemos. ¿Verdad doctor López-Gatell? Banxico plantea que en el peor escenario, México decrecerá 12.8 por ciento este año y en uno más benigno, 8 puntos hacia abajo.

En el pesimista, la economía y el bienestar (y el desarrollo y la justicia social, y el avance en salud y en educación, y el acceso equitativo a las tecnologías de la información y a más y mejores empleos con prestaciones, y una recaudación fiscal que permita pagar más infraestructura que atraiga inversiones productivas y rescatar a Pemex, y acceder a energías eficientes —y limpias—, y a mejorar radicalmente la circunstancia de los millones de pobres, de la mayoría, que es la más desprotegida), tendrán un retroceso de prácticamente un sexenio.

Más claro: para recuperar los insuficientes niveles de crecimiento que teníamos en febrero de 2020, el conjunto económico-productivo de la nación puede tardar entre 4 y 5 años. Para 2024, quien suceda a Andrés Manuel López Obrador, tendrá la encomienda de impulsar al país a partir del volumen económico con que AMLO heredó el poder. Un sexenio perdido en materia de crecimiento y todo lo que eso, bien encausado, con honestidad y visión social progresista y liberal, conlleva.

Claro que a partir de agosto cada mes deberá ser mejor que el anterior, más consumo interno, más inversión productiva, mayor exportación, más turismo, etcétera. El detalle es que esos “más” vienen de un par de escalofriantes “menos”, mayores por mucho a los nuevos positivos.

La recuperación ha comenzado. Cierto. El camino por recorrer es muy largo y está expuesto a los vaivenes de la pandemia de Covid-19. Las vacunas y los tratamientos en desarrollo serán un bálsamo para esta cruda realidad.