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Carlos Urdiales

Las campañas de Marcelo y de Claudia

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales
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El canciller Marcelo Ebrard rechazó estar detrás de la campaña del diputado Mario Delgado por la dirigencia de Morena, evadió confrontarse con Porfirio Muñoz Ledo y se declaró avocado a traernos varias vacunas contra el SARS-CoV2 a la brevedad.

Las notas que genera la oficina del exjefe de Gobierno lo respaldan. Un ejemplo de ayer; “Ebrard confía en que la primera vacuna esté lista en el primer trimestre de 2021. Dijo que está previsto que los ensayos clínicos de la fase 3 inicien aquí antes de noviembre”. Del 25 de septiembre: “México firma compromiso de compra de vacuna contra Covid-19, mediante COVAX: Ebrard”.

O del 24 de septiembre: “México tendrá acceso universal y garantizado a la vacuna, de acuerdo con lo difundido por el secretario de Relaciones Exteriores”. El 22 de septiembre: “Siete laboratorios quieren probar vacuna contra Covid-19 en México: Ebrard”. 21 de septiembre: “Continúan los trabajos de la vacuna que realiza un laboratorio argentino y AstraZeneca con la Fundación Carlos Slim, para tener acceso a la vacuna: Ebrard”.

De hace dos semanas: “No nos va a faltar la vacuna, asegura Ebrard. El país está participando en muchos proyectos del desarrollo de vacunas, por lo que vamos a tener la vacuna”. De hace tres: “México albergará ensayos de fase 3 de vacuna rusa a partir de octubre: Ebrard”. Y así una semana sí y otra también.

A ciencia cierta, no habrá vacunas disponibles de forma masiva durante la primera mitad de 2021, no en México ni en otros países. Tampoco existe hoy una expectativa más grande y vital que la de las vacunas que contengan la pandemia de Covid-19. En consecuencia, la renta mediática y política para uno de los aspirantes naturales a la candidatura de Morena en 2024 es igual, enorme.

Ser quien traerá el bálsamo que nos devuelva salud mental, económica y social no tiene precio. En el círculo presidencial, Ebrard es considerado como el político más ejecutivo que tiene Andrés Manuel López Obrador; remedia casi todo, pero también como quien que lleva muchos años trabajando su proyecto e imaginando una trascendencia propia.

Mientras a Morena el INE le arregla su incompetencia para renovar su dirigencia, Ebrard hace precampaña con la vacuna como bandera. En la otra esquina, Claudia Sheinbaum lucha con lo que tiene; en el contexto de la pandemia, la Jefa de Gobierno se distingue por utilizar cubrebocas y rebatir tesis y verborrea del doctor López-Gatell en protocolos y estadística.

Claudia Sheinbaum no traerá la vacuna ni especula con ella; en cambio, construye una leal independencia; su actuar es razonado, elige peleas con precisión, no acapara reflectores, gobierna, no hace épica.

La vocación presidencial por ser historia, la ubica para que, en la primera sucesión de la Cuarta Transformación, por fin, una mujer ocupe el despacho que hoy detenta AMLO.

Cada uno su campaña. Cada uno sus cartas. Morena de por medio y el dedito de ya saben quién como péndulo, marcando el ritmo.