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Hector Badillo

Banksy, el artista de la pandemia

DESDE EUROPA

Hector Badillo
Hector BadilloLa Razón de México
Por:
  • Hector Badillo

En medio de esta compleja situación causada por la pandemia de Covid-19, que ha desplomado gran parte de la industria del arte, el gusto por las obras callejeras de Banksy se dispara por los cielos con una crítica ácida hacia la sociedad, las instituciones, la política y la humanidad en general.

Nadie conoce la identidad real de Banksy, seudónimo del exponente del llamado Street Art contemporáneo, quien ha demostrado cómo el arte urbano del grafiti puede llegar a niveles culturales que atraen el interés de la crítica profesional. Todo tipo de teorías sobre su verdadera identidad rodean la figura del artista británico, quien ha mantenido como su mejor tesoro el anonimato, que lo ha llevado a ser considerado una de las promesas artísticas más importantes de nuestros tiempos. Se dice que de las pocas imágenes que se tiene de Banksy son una serie de fotografías tomadas en 2001 en México, en el estado sureño de Chiapas, cuando aparecieron ilustraciones con las características del trabajo de Banksy que hacían referencia al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), integrado por decenas de comunidades indígenas que se levantaron en armas contra la represión en la que han vivido históricamente.

En Londres se pueden encontrar obras escondidas del polémico expositor criticando al gobierno y a la corona británica, y en todo el mundo se han realizado exposiciones sobre su trabajo, a pesar de que el mismo Banksy critica el negocio que hay detrás del arte. La intención de este artista o comunidad de artistas es hacer reflexionar a sus consumidores sobre temas globales como la guerra, el capitalismo, la política, la pobreza, la desigualdad, la crueldad hacia los animales, el cambio climático y la destrucción del medio ambiente y del mundo con una comunicación que se pueda entender en cualquier parte.

La clara postura antisistema de Banksy ha atraído un sin fin de coleccionistas que han pujado por sus obras en las casas de subasta de arte más importantes del mundo. Este momento de pandemia global, que lleva ya más de un año, ha disparado el interés por sus obras hasta recaudar 43.7 millones de euros por sus obras desde 2020. La obra más cotizada de Banksy, Game Changer, se subastó por un valor de 19.4 millones de euros en la famosa casa de subastas Christie’s de Londres. Ésta es una obra que hace referencia directa hacia el momento que estamos viviendo de pandemia, en donde se observa a un niño jugando con una muñeca vestida de enfermera, con cubrebocas y una capa haciendo referencia al heroísmo de los trabajadores de la salud, que han sido el pilar de defensa ante el impacto del coronavirus en el mundo. La obra de Banksy apareció en el Hospital General de la ciudad inglesa de Southampton a manera de homenaje y, tras su subasta, el dinero fue donado al Servicio de Sanidad Nacional de Reino Unido.

Este tipo de acciones son las que diferencian a Banksy de otros artistas. Aparte de los mensajes reflexivos que comunica a través de sus obras, su figura, aun anónima, mantiene una ideología social que no se acaba en los límites de sus pinturas. Dentro de su repertorio de obras el mismo Banksy critica la subasta de sus obras que ha aumentado con el paso de los años y según expertos aún no toca el techo de sus precios.

La rebeldía, la autonomía y la transparencia de las obras de Banksy son sólo algunas de las particularidades que han transformado a este artista británico sin rostro en uno de los referentes del arte urbano contemporáneo en un momento en el que la crítica y la retrospección son clave para generar cambios en la sociedad y en el mundo.