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Javier Solórzano Zinser

Migrantes, detención y contención

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Javier Solórzano Zinser

En Tapachula y otras ciudades que reciben migrantes están esperando que se tomen decisiones desde el Gobierno federal que les permitan volver a su cotidianidad, la cual está a todas luces alterada.

Si las cosas siguen en lo general igual, se debe a que no se han tomado decisiones sobre el qué hacer con los migrantes de no ser, particularmente con los haitianos, a quienes se les sube a aviones en Texas o Tabasco para mandarlos a Puerto Príncipe.

Tapachula está pasando por paradójicos procesos económicos. En algunas zonas hay espacios que no había manera de rentar, pero el flujo de migrantes haitianos ha permitido que muchas de estas viviendas, por pequeñas que sean, se renten.

Algunos taxistas cuentan que de cada cinco viajes al menos dos son de haitianos. La economía de la ciudad se ha movido, porque los migrantes reciben dinero de sus familiares. Hace unos días le contamos lo difícil que resulta para los habitantes de Tapachula acceder a bancos, tiendas y en general a los servicios, debido a la saturación que se ha venido dando en ellos.

La situación ha provocado una cierta división entre los habitantes de varias ciudades que reciben migrantes. Iván Francisco Porras, del Colegio de la Frontera Sur, nos dice que mucha gente está empezando a exigir una intervención severa de las autoridades.

No se está tomando en consideración, nos plantea, el corredor de Centroamérica, porque está claro que el flujo no para y es también en esta zona, sin descartar a Panamá, en donde los migrantes empiezan a ser enganchados por polleros y la delincuencia organizada, la cual está cada vez más metida en la trata de personas.

El tema no se puede sólo circunscribir a Guatemala, Honduras y El Salvador. Ha crecido la migración desde Nicaragua, Colombia y, sobre todo, desde Venezuela.

Entendiendo que es un asunto multilateral, la atención debe considerar lo que sucede en toda la región. Cuando Trump y López Obrador acordaron diseñar una estrategia de ayuda se abrió la posibilidad de que las cosas pudieran adquirir otros derroteros.

Sin embargo, no pasó nada, como hasta ahora tampoco está pasando, no bastan las buenas intenciones que presumen Biden y López Obrador. Si bien los programas del Presidente mexicano han sido considerados como una alternativa para la zona, no han logrado consolidarse del todo en nuestro país, exportarlos sin tener bien aceitada la maquinaria puede frustrar las intenciones.

Como fuere, se sigue sin materializar el proyecto de los presidentes, seguimos en la contención y en la expulsión de migrantes.

En medio del lento avance se destacan dos hechos. En las últimas semanas pareciera que los agentes del INM han estado haciendo su trabajo con rigor respetando los derechos humanos, aunque inhibiendo a como de lugar la libertad de movilización migratoria.

El otro hecho fue la disculpa que una delegación de EU ofreció en Puerto Príncipe al pueblo haitiano por el trato a los migrantes, la violencia desatada por la policía fronteriza, al igual que pasó en el país, acaparó la atención y la indignación.

No pasemos por alto finalmente cuál es el estado de las cosas. Se calcula que en el puente fronterizo México-Texas acamparon cerca de 30 mil migrantes, y con todo y disculpa EU ha llevado a cabo una deportación masiva con más de 60 vuelos a Puerto Príncipe.

Las cosas caminan muy lentas. Si bien nos hemos concentrado en la migración haitiana, no soslayemos lo que está pasando con Centroamérica y con la migración mexicana.

Poco o nada están cambiado los escenarios, por lo menos en la frontera sur de México y EU.

RESQUICIOS

El destacado reportaje de un conjunto de medios sobre lo que llaman “Papeles de Pandora” muestra la opacidad financiera y cómo los dineros pasan por encima de cualquier consideración ética. El Presidente debe entender y atender lo que rodea a su círculo más cercano, no tiene sentido el aquí no pasa nada, porque al final puede ser afectado sin deberla ni temerla.