Josefina Vázquez Mota

Los abrazos no alcanzan para cubrir los balazos

SIN MIEDO

Josefina Vázquez Mota*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Josefina Vázquez Mota
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Josefina Vázquez Mota

“Los abrazos ya nos nos alcanzan para cubrir los balazos”, dijo el padre Javier Ávila, durante la celebración litúrgica para despedir a los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora Salazar. Y es verdad, los abrazos no alcanzan para detener la expansión del crimen y la delincuencia organizada en todo el país; para evitar que estos grupos o bandas se adueñen de municipios, de localidades, de estados.

Los abrazos no alcanzan para que ya no haya más desparecidos, en México van más de 100 mil. Los abrazos no alcanzan para consolar el dolor de las familias que no encuentran a un ser querido; no alcanzan para las madres que, con esperanza y miedo, buscan entre fosas clandestinas a los suyos.

Los abrazos no alcanzan para las familias de más de 120 mil personas que han perdido la vida en un homicidio doloso; tampoco para los huérfanos por los feminicidios, pues diariamente en el país mueren 10 mujeres.

Los abrazos no alcanzan para los que viven amenazados por la delincuencia organizada a través del famoso cobro de piso; no alcanzan para los miles de desplazados por el temor que les infunden.

Los abrazos no dan para contener la trata de personas, la pornografía infantil, para evitar que nuestros jóvenes, adolescentes y niños sean cooptados por el crimen organizado.

Los abrazos no alcanzan para que los pueblos mágicos de nuestro país vivan acechados, o para que nuestros productores del campo puedan cosechar sin miedo.

Los abrazos tampoco alcanzan para que no haya secuestros, robo al transporte, para que no hayan extorsiones, para que vivamos en paz.

Los abrazos por desgracia han sucumbido ante los balazos. La muerte de los jesuitas Javier y Joaquín lo dicen todo. Nadie está exento. Las balas de los criminales no distinguen, solo matan.

Los balazos no van a cambiar una estregia fallida, aunque el país se llene de sangre, porque el gobierno federal está dejando de responsabilizarse de una de sus prioridades y obligaciones, la seguridad.

Como diría el padre Javier ‘Pato’ Ávila: “que la verdadera justicia nos lleve a una transformación que haga posible la paz en los territorios, (porque), los abrazos ya no nos alcanzan para cubrir los balazos”.