Martes 20.10.2020 - 17:34

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Mónica Garza

En México nos urge hablar de racismo…

GENTE COMO UNO

Mónica Garza
Mónica Garza
Por:

Prieto, ta. De apretar. Adjetivo: ajustado o ceñido; duro o denso; mísero, escaso, codicioso. Es el significado para la palabra “Prieto” según el diccionario de la Real Academia Española.

Pero la propia institución tuvo que hacer un apartado sobre el significado que en México se le da a esa misma palabra: “Dicho de una persona: De piel morena.”

Lo que no dice el diccionario es cuánto en México ser “prieto” también es sujeto de discriminación, en una sociedad que a veces pareciera dividirse en dos simples sectores: “güeritos” y “prietos”.

Los primeros comúnmente relacionados con facilidades económicas, oportunidades laborales y académicas, son “patrones” y protagonistas de anuncios publicitarios.

Los segundos, morenos o “prietos”, cargan el estigma de ser los empleados, “los de abajo”, entre otras etiquetas inverosímiles, injustas pero reales.

En 2017, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística publicó la EMOVI, Módulo de Movilidad Social Intergeneracional en el que se hizo un ejercicio para descubrir cómo afectan los asuntos étnicos-raciales en la desigualdad y la discriminación.

Se utilizó la escala cromática que incluye una clasificación de color de piel, retomada del proyecto PERLA por sus siglas en inglés (Proyecto sobre Etnicidad y Raza en América Latina).

Se utilizaron 11 tonalidades de piel, en donde “A” es el más oscuro y “K” es el más blanco. Al analizar dicha tabla, se puede identificar que dentro del grupo que se autoclasifica entre las tonalidades más oscuras, existe un mayor rezago educativo.

El 28 por ciento tienen la primaria incompleta y 23 por ciento concluyó ese nivel de estudios; a diferencia de las personas que se identifican en las tonalidades de piel más clara, donde se observan porcentajes más elevados (hasta 44%) de educación en los niveles medio superior y superior.

Mujeres cocinan durante el Festival Afromexicano, que se celebró en Guerrero, en 2015.Foto: Cuartoscuro

Dentro del mismo EMOVI se observa que las personas que se encuentran en la escala B, la segunda más oscura, 15.8% son trabajadores agrícolas, ganaderos, trabajadores forestales, de pesca y caza, 24.9% son trabajadores artesanales y operadores de maquinaria y transporte, finalmente 22.2% se dedica a actividades de apoyo.

El propio Julio Santaella cuando presentó el estudio redactó un tuit que decía: “Las personas con piel más clara son directores, jefes o profesionistas; las de piel más oscura son artesanos, operadores o de apoyo.”

Tal aseveración suena muy cruda, pero es la realidad…

Otro dato duro es el que presentó el año pasado el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, en su reporte de Movilidad Social 2019, que señaló que en México 74 de cada 100 personas que nacen en pobreza, morirán en esa misma condición.

Lo anterior obedece a la falta de oportunidades que enfrenta el 70 por ciento de la población que vive en pobreza extrema, que coincidentemente es en su mayoría población indígena, morena o negra, que no tiene acceso a servicios básicos de primera calidad…ni de segunda.

A los mexicanos no nos gusta reconocer nuestro racismo, escudados en nuestro mestizaje, lo negamos y preferimos hablar de clasismos, como si eso fuera menos malo.

Según el Consejo Nacional para prevenir la Discriminación, 40% de los mexicanos está dispuesto a organizarse con otras personas para solicitar que “no se establezca cerca de su comunidad un grupo de indígenas”.

En otros ejemplos simples y de acuerdo a coincidencias en diferentes estudios, para cargos de relaciones públicas por lo general se elige a personas blancas, porque “se ven como gente bien”.

Porque resulta que en México verse “bien” se relaciona con verse blanco, o al menos ése es el criterio de contratación en muchas empresas mexicanas y eso no es más que racismo.

Por eso resulta tan oportuno el lanzamiento de la campaña “Hablemos de racismo” que esta semana lanzó El Colegio de México en conjunto con la organización Racismo Mx, que en voz de distintas personalidades presenta testimonios que muestran el tamaño del problema en México.

Y es que la discriminación en nuestro país tiene una estrecha relación con el color de la piel, o los rasgos étnicos, que si bien no definen las capacidades de una persona, por desgracia sí las oportunidades a las que podrá tener acceso.

De acuerdo a estudios recientes del Colegio de México, lastimosamente todos los sectores están contaminados, el empresarial, el financiero, el del entretenimiento, el de la comunicación, la educación, la salud, etc.

“Hay que mejorar la raza” dice una frase tan popular como discriminatoria, cuando en realidad deberíamos de hablar con orgullo de conservar nuestra raza, reconocerla, respetarla, restituirla.

Hablemos de racismo porque sin duda es el primer paso para combatirlo.