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Mónica Garza

Vota por… ¡favor!

GENTE COMO UNO

Mónica Garza
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Por:
  • Mónica Garza

En 24 horas, en punto de las 8 de la mañana de este 6 de junio, dará inicio la elección intermedia más grande de la historia de México, en la que 94 millones 800 mil ciudadanos que están inscritos en el padrón electoral del Instituto Nacional Electoral, están llamados a votar.

Votar, para ver si este puede ser el último proceso electoral marcado por tanta violencia, en el que a menos de una semana de culminar, ya sumaban casi 800 agresiones contra políticos y 89 asesinatos.

Votar, para que las entidades que están arrodilladas por el crimen organizado, operante en algunos casos desde las altas esferas de los propios gobiernos, dejen de estarlo.

Votar, para que la justicia llegue a cada una de las 7 mujeres de cada 10 que son víctimas de violencia de género y a las familias de las 11 que mueren cada día por feminicidio.

Votar, en una apuesta para que la ley se aplique con perspectiva de todo género, sin discriminación, sin revictimizaciones, sin justicias a modo, ni funcionarios a conveniencia en puestos de poder donde la defensa de una ideología rancia, resulte más importante que las acciones estratégicas en la lógica de lo urgente.

Votar, en una cruzada contra el miedo con el que viven mujeres como María Elena Ríos, en Oaxaca, Elisa en Xochimilco o Carmen en el Estado de México, todas ellas víctimas de ataques con ácido que a 20 años, 7 o 2, sus casos siguen en la impunidad y ellas sin reparación del daño.

Votar, para que cada curul ocupado en el congreso sirva para hacer respetar la constitución y no para modificarla a conveniencia de aspiraciones individuales de una sola fuerza política, atentando contra la democracia de un país que tanta sangre pagó por ella.

Votar, para impedir la escalada de leyes que violen los derechos de los mexicanos o coarten la libertad de expresión en cualquiera de sus manifestaciones; por el derecho a decidir libres sobre nuestros cuerpos, en actos de responsabilidad, compasión y en respeto estricto a la laicidad del estado.

Votar, con la mirada puesta en una educación que inspire a los jóvenes mexicanos a aspirar a más, a buscar oportunidades que después les permitan generar más oportunidades para otros, con una visión de prosperidad que genere líderes, no borregos ideológicos.

Votar, por generar las condiciones de país que impidan la fuga de cerebros brillantes o grandes talentos que hoy brillan más por su presencia en el extranjero, y necesitamos que se quieran quedar aquí.

Votar, con la mirada puesta en más empleos dignos y mejor pagados, por una generación de mexicanos propositivos y ambiciosos, impulsados de una manera integral, lejos del conformismo y las doctrinas de la ignorancia y la mediocridad.

Votar, para que los niños mexicanos sí queden al centro, para poner un alto a la violencia contra ellos, porque ya no es posible tolerar que en México 6 de cada 10 niños sufran maltrato dentro de su núcleo y que haya 3.3 millones de menores entre 5 y 17 años en situación de trabajo infantil, y sigamos sin poder hacer nada contra eso.

Funcionarios de casilla del INE durante una capacitación.Foto: Cuartoscuro

Votar, por aquellos que puedan hacer posible que las personas con discapacidad puedan acceder a servicios que atiendan sus requerimientos para una vida con dignidad, empezando por cosas tan elementales como ser incluidos en el programa prioritario de vacunación contra la Covid-19.

Votar, por un México de todos, con legisladores que hagan de la inclusión y la diversidad, políticas “de cajón” bien estructuradas, que algún día nos saquen del segundo lugar en discriminación y crímenes por homofobia en América Latina.

Votar, para que las comunidades indígenas sean realmente de atención prioritaria, protegidas y respetadas, no solo utilizadas como emblema, en rituales de “tradición”, a veces hasta inventados.

Votar, por gobernantes que consigan que México no sea visto desde el exterior como un país cada vez más cerrado al interior; porque regrese la confianza de la inversión extranjera, porque se respeten las instituciones y más aquellas cuya autonomía legitiman precisamente la democracia.

Votar, porque la sociedad civil organizada —cada vez mejor organizada— tenga mejores condiciones para trabajar y progresar en libertad y en paz.

Votar, porque todos los mexicanos, en igualdad y sin calificativos que nos dividan, nos sintamos mejor acompañados…