A 75 años de Auschwitz

VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

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Esta semana se cumplen 75 años de la liberación del campo de extermino de Auschwitz, donde a manos de los nazis murieran más de 1.1 millones de judíos. Para conmemorar el exterminio, se congregaron en Jerusalén líderes de todo el mundo, incluidos Vladimir Putin, Emmanuel Macron y la líder del Congreso estadounidense, Nancy Pelosi.

Hace 25 años, cuando se conmemoraron los 50 años de la liberación, el evento sirvió como un doloroso encuentro para recordar el holocausto y reafirmar una vez más: nunca más. El evento de este año, sin embargo, tiene un sabor distinto. En los últimos diez años, y particularmente desde 2016, hemos presenciado un aumento estrepitoso del antisemitismo en Occidente; un antisemitismo que se ha tornado del discurso a la práctica, resultando en atentados terroristas, masacres y asesinatos en Alemania, Estados Unidos y Francia.

El antisemitismo ha resurgido como un arma de la derecha internacional para retomar el poder, convirtiéndose en tema central de la campaña de Viktor Orbán en Hungría y en una de las estrategias de la campaña de Trump. Este antisemitismo de derecha se manifiesta de manera similar al antisemitismo europeo de finales de la década de 1920.

Los judíos, de nuevo, aunque ahora acompañados de mexicanos o musulmanes, dependiendo el contexto, se han vuelto otra vez el blanco preferido para culpar de todos los males de la globalización. La novedad en nuestros días no es el antisemitismo de derecha, sino el proveniente de la izquierda radical y del mundo musulmán.

Con el pretexto de criticar la ocupación israelí, hemos visto surgir una ola de antisemitismo que se extiende a toda la población judía: boicots de conciertos de judíos, atentados contra judíos no israelíes, eso sí, con el pretexto de ser parte de una lucha de liberación.

El asunto ha llegado a tal extremo que poblaciones judías en Occidente se encuentran atrapadas entre dos olas antisemitas con orígenes distintos, pero con efectos similares. Los resultados se pueden ver en todas las encuestas publicadas desde 2016, donde se observa que la población judía en lugares como Francia y Gran Bretaña se sienten profundamente inseguros en sus propios países.

Aún peor, la nueva ola de antisemitismo ha dado legitimidad a líderes de la extrema derecha para tratar de reescribir la historia, cosa que habría sido inimaginable hace dos décadas. El presidente polaco llegó al extremo de exculpar a su país del asesinato de millones de judíos en su territorio y, en Alemania, la extrema derecha, en un acto inverosímil, ha tratado de retar la responsabilidad histórica de este país.

Así entonces llegamos al 75 aniversario, cuya importancia no es sólo remembrar lo acontecido, sino hacer un llamado urgente a los líderes del mundo a detener la nueva ola de antisemitismo; éste es un momento de donde se debe decir con fuerza y preocupación, nunca más.

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