La perspectiva de género vs la ideología de género

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Hoy, hablar del género y de la perspectiva se hace con mucha ligereza; una cantidad de expertos y de críticos al respecto llenan las redes sociales y el espacio que es ocupado por quienes quieren imponer en voz del movimiento feminista la “ideología de género”.

La perspectiva de género es uno de los aportes teórico-analíticos más importantes del feminismo, toda vez que es el resultado de una reapropiación del conocimiento a través de la cual se puede visibilizar que las relaciones entre sexos no están determinadas por lo biológico, como muchos años lo argumentaron las ciencias desde la visión patriarcal, sino que sus relaciones están determinadas por lo social y, por tanto, son históricas.

Es ahí, en ese trasfondo histórico, donde se encuentra el origen de la subordinación de las mujeres, que desde los primeros tiempos fueron expropiadas de su poder, de su cuerpo, de su sexualidad y encasilladas en un rol subordinado, ahora nombrado género femenino. Por tanto, la perspectiva de género da cuenta, a través de un riguroso análisis histórico, antropológico, político y económico, que el género es una construcción social y su subordinación obedece igualmente a una construcción histórica que ha convenido al orden social patriarcal.

Al mismo tiempo, dicha perspectiva trabaja en la recuperación del papel de las mujeres en el desarrollo civilizatorio y de la humanidad, lo que contribuye en su emancipación y recuperación de su poder para construir una sociedad verdaderamente democrática, que reconozca su diversidad genérica sin jerarquizarla.

Pero, ¿cuál es el riesgo de olvidar este origen de perspectiva de género y, en su lugar, llamarlo ideología? Aunque podría parecer un simple intercambio de palabras, el problema recae cuando los grupos anti-derechos se apoderan de estas palabras para descalificar a la igualdad, al feminismo y a la diversidad, y usan el concepto de ideología descontextualizadamente, pretendiendo un tono “científico y serio” a sus ideas, aunque en el fondo siguen siendo discursos de odio, sin real fundamento científico. Por tanto, la “ideología de género” no es más que la mezcla de conceptos de género, feminismo y terminología Queer para crear un posicionamiento que parece ser crítico, pero que no tiene nada que ver con ninguna de estas corrientes. Al contrario, los discursos se basan en simplificar estas teorías y hacerlas parecer antihumanistas y con una agenda que va desde la promoción de la promiscuidad y pedofilia hasta el exterminio mismo de la humanidad.

Con esta estrategia intentan institucionalizar a la discriminación, promover prácticas de exclusión y esparcir el odio hacia las mujeres, personas LGBTTTI+ y cualquiera que no se adapte a su forma de ver la vida.

Por tanto, toca reivindicar el origen verdaderamente científico, histórico y emancipador de la perspectiva de género para repensarnos y tener una opinión formada. Porque junio es el mes del orgullo y porque el 25 de cada mes es la lucha en contra de la violencia a las mujeres.