Para descubrir qué tan lejos puede llegar el KIA EV3 sin dejarlo sólo en un recorrido corto, lo trazamos en una ruta de poco más de 500 kilómetros para que luzca sus mejores atributos. La meta, llegar a San Antonio, Texas.
Maletas en cajuela, acomodamos el asiento, conectamos el teléfono y seleccionamos el destino en el navegador con la playlist correcta. La primera parte del road trip es salir de Monterrey.
- 2 versiones del nuevo SUV puede presumir la marca coreana
El volante tiene buen ajuste y el asiento permite encontrar una postura cómoda sin demasiadas complicaciones. Frente a nosotros, las pantallas concentran buena parte de la información, mientras que los principales mandos quedan donde uno espera encontrarlos.
Nada de esto parece particularmente importante hasta que sabes que vas a pasar buena parte del día manejando.
Tomamos carretera y el tránsito comienza a desaparecer, qué mejor momento que subir el volumen y disfrutar del sistema de audio de Harman Kardon.
Acelera como esperas de un eléctrico: pisas y la respuesta llega inmediatamente, pero sin esa sensación de estar en una montaña rusa. Después de los primeros kilómetros dejas de pensarlo.
La dirección tiene un peso agradable y el auto mantiene bien la trayectoria. No tienes que estar corrigiendo constantemente y la suspensión filtra bien.
Empieza a hacer algo que en una prueba corta no puedes evaluar realmente: volverse transparente. Eso, para un auto que pretende ser una alternativa para el uso diario y también para viajar, es un gran comienzo.
Después de las primeras horas de manejo los kilómetros comienzan a caer y este eléctrico mantiene el mismo comportamiento, aquí aparecen esos detalles que sólo descubres después de varias horas detrás del volante: confort, la posición del volante, insonorización, la facilidad para utilizar las asistencias de conducción y qué tanto trabajo tienes que hacer para mantener un ritmo constante.
El punto a favor de un eléctrico, no hay vibraciones ni cambios de velocidad asociados a una transmisión convencional. Lo que queda es el ruido de las llantas, el viento y todo aquello que normalmente queda escondido detrás del sonido de un motor, en una prueba corta quizá ni siquiera lo notas, pero tras tres horas, sí.
Después de cuatro horas de manejo, pisamos Nuevo Laredo y es momento de cruzar la frontera, el paisaje se modifica, y también cambia nuestra atención sobre el consumo, casi 300 kilómetros. El tablero nos recuerda algo que en un auto de combustión normalmente no ocupa tanto espacio mental: la energía disponible.
El EV3 EX utiliza una batería de 58.3 kWh y anuncia hasta 436 kilómetros de autonomía WLTP. La SXL lleva una batería de 81.4 kWh y llega hasta 605 kilómetros bajo el mismo ciclo. Nuestra unidad corresponde a la versión de mayor capacidad.
Aquí es donde la conversación toma otro sentido, porque cuando tienes por delante cientos de kilómetros, cada decisión… velocidad, climatización, tránsito, viento, empieza a formar parte de la estrategia y ésta, no es una prueba de laboratorio. Estamos intentando llegar.
Cruzamos la frontera en el puente Lincoln Juárez y seguimos hacia San Antonio.
Del otro lado, ya en Estados Unidos, la carretera se abre y el ritmo cambia, aquí podemos mantener velocidades constantes durante largos periodos, el KIA EV3 demuestra otra de sus características.
No es un SUV que te pida ir rápido, aunque siempre está listo para hacerlo. De hecho, mientras más kilómetros acumulamos, más evidente resulta que su fuerte está en la facilidad de llevarlo.
La suspensión privilegia el confort y la dirección no busca transmitir una sensación deportiva, después de cuatro o cinco horas manejando, empiezas a agradecer que no esté intentando demostrarte nada.
Poco más de 100 km después de cruzar la frontera, es momento de realizar una pausa, que dice más que una ficha técnica, bajas del auto, estiras las piernas, tomas algo y, casi sin darte cuenta, aquí es cuando empiezas a dimensionar el recorrido.
Aprovechamos la pausa para cargar nuestro auto, recuperamos 65% de nuestra carga en aproximadamente 30 minutos, el KIA EV3 llega a nuestro mercado con puerto de carga NACS, el mismo que ofrece la red de carga Tesla.
Es momento de retomar el recorrido. Lo último que quieres es tener que volver a adaptarte al asiento, al volante o a los controles, en este EV3 simplemente continúas. La posición que habías encontrado sigue funcionando y los sistemas de asistencia vuelven a hacer su parte.
Después de aproximadamente 8 horas desde que tomamos el volante en Monterrey, finalmente llegamos a San Antonio.
Tiene un argumento que pocos eléctricos pueden presumir en México: se fabrica en la planta de KIA en Pesquería, Nuevo León, convirtiéndose en el primer modelo 100% eléctrico fabricado en nuestro país.
En México está disponible en dos versiones: EX, con un precio de $689,700, y SXL con un precio de $767,700.
Honda gana el premio Red Dot por el “EV Outlier”
