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GLB 2020, auténtico garbanzo de a libra
La suspensión es independiente en las cuatro esquinas. Foto: Autocosmos

La Mercedes-Benz GLB 2020 es un vehículo compacto, que comparte plataforma con Clase A, Clase A Sedán, Clase CLA y la nueva Clase GLA que todavía no llega a México. Sin embargo, tiene la particularidad de que ofrece tres filas de asientos. Es un vehículo compacto, ya que mide 4.6 metros, pero que gracias a sus 2.8 metros de distancia entre ejes, es capaz de alojar en una tercera banca a personas, de hasta 1.68 metros según la marca.

Para alojar ocupantes en la tercera fila, fue necesario adoptar una forma como de caja, con superficies acristaladas muy grandes y un parabrisas en una disposición muy vertical.

La GLB 250 tiene un 4 cilindros 2.0L turbo con 224 hp y 258 lb-pie de torque y que va asociado a una caja automática de doble clutch y ocho velocidades.

La potencia es enviada a las cuatro ruedas vía el sistema de tracción integral de la marca denominado 4Matic.

Puertas adentro encontramos una cabina muy similar a la más reciente interacción de la Clase A.

La interfaz en general es muy agradable de ver y es fácil de utilizar, algo que mejoró muchísimo en el último tiempo, que en las dos generaciones previas se caracterizaban por su interfaz compleja y poco amigables con el usuario. Por si fuera poco, el asistente virtual es Hey Mercedes.

Las áreas temáticas que vimos en la Clase GLE también están presentes aquí, entonces la información desplegada en las pantallas, así como la iluminación puede cambiar por completo dependiendo de cuál elijas. Por ejemplo, en modo “experiencia”, muestra únicamente indicadores de desempeño, entrega de potencia y torque por mencionar algunos, en una iluminación en amarillo, mientras que en modo “eco” la iluminación es verde y la información desplegada se refiere al ahorro de combustible.

Los materiales son muy buenos, hay plásticos suaves al tacto y manipulan salidas de aire, así como la botonería te deja esa sensación de calidad y durabilidad que siempre han caracterizado a la marca.

Siguiendo con el equipamiento, queda una sensación de azúcar amargo, por un lado, hay cargador por inducción y cuenta con climatizador automático, pero éste es de una zona y no ofrece salidas de aire para las plazas traseras. También cuenta con arranque mediante llave inteligente.

En cuanto a espacio interior es simplemente genial, la banca intermedia tiene mucho recorrido y cuando está lo más atrás posible, deja un espacio inmenso para las piernas que nada tiene que envidiar a una GLE, eso sí, en esa disposición, no hay forma de meter un pasajero en la tercera fila de asientos.

Tras el volante ya esperaba que la GLB fuera un auto de buenas maneras, ya que con la llegada de la nueva Clase A, la evolución fue notable.

No sólo es silenciosa y cómoda, sino que también va bien plantada y puede rodar verdaderamente rápido transmitiendo total seguridad.

El 2.0 litros empuja con mucha decisión, la transmisión hace un trabajo impecable extrayendo las 258 lb-pie de la mejor manera posible, se siente ágil y poderosa, es muy agradable de manejar y logra transmitir cabalmente una experiencia de conducción de auto premium.

Pero no sólo es apta para manejo alegre en autopista, al llegar a un camino con curvas, la tracción integral hace de las suyas y muestra un agarre muy superior de lo que podrías pensar. Para redondear, la dirección es precisa, los frenos son potentes y la suspensión tiene una calibración bien balanceada entre rigidez para manejo deportivo y suavidad para una marcha confortable.

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