Luego de darse a conocer la teoría donde se indica que la Luna es producto de un fuerte impacto entre la Tierra y otro planeta de tamaño similar, nuevas investigaciones aseveran que gracias a una serie de colisiones cósmicas dse originaron pequeños satélites naturales, y así realmente se formó el astro que conocemos.
Los descubrimientos a cargo de Raluca Rufo, especialista en astrofísica y geofísica, en conjunto con su equipo de investigadores del Instituto Weizmann de Ciencia, en Rehovot, Israel, señalan que en lugar de un impacto gigante que desprendiera parte de la Tierra primigenia y ello creara la Luna, numerosos golpes pequeños produjeron varias lunas chicas, las cuales con el transcurso de millones de años se aglutinaron para formar una grande.
De acuerdo con el estudio publicado por la revista Nature Geoscience, los investigadores realizaron casi mil simulaciones computarizadas y calcularon que la Luna pudo haberse completado con aproximadamente 20 impactos; el experimento explicaría también por qué la Luna tiene más similitudes con los materiales que componen la Tierra que con cualquier otro planeta.
“Nuestro modelo da indicios de que la Tierra antigua tuvo varias lunas, cada una de ellas formada de una colisión diferente con la Tierra original”, dijo Hagai Perets, coautor del estudio, a través de un comunicado. Rufu agregó que “es probable que todas las lunas pequeñas formadas a través del proceso pudieron cruzar órbitas, colisionar y fusionarse”.
Las colisiones descritas se catalogan como un suceso común al inicio de la formación del sistema solar, y aunque esto ayuda a sustentar la premisa, en científico londinense Gareth Collins, del Imperial College, pidió que se dé más evidencia sobre ambas teorías respecto a la formación de la Luna.
En un artículo publicado en la misma revista de temas científicos, Collins comentó que “sí, como parece probable, la fusión es imperfecta o algunas microlunas se pierden, serían necesarios muchos más impactos, haciendo así la secuencia de sucesos mucho menos probables que cualquiera de los escenarios de impacto simple, incluidos los más exóticos”, escribe Collins.
Al respecto Rufu y sus colegas estuvieron de acuerdo en que se requiere más trabajo para comprender cómo pudieron ciertamente haberse amalgamado los pequeños satélites en una luna final.
Las nuevas conclusiones nacen de una teoría presentada en la década de 1980, en la cual se vislumbra por primera vez la posibilidad de que la formación de nuestro satélite fuera resultado de varios choques que produjeron discos de escombros y al fusionarse dieron paso a la Luna; la primera conclusión acerca de cómo se conformó, se propuso a mediados de los años 70 del siglo pasado por los doctores William K. Hartmann y Donald R.
Davis, una hipótesis donde se indicó que surgió de los pedazos que quedaron luego de una gran colisión de la Tierra con un cuerpo de tamaño proporcional al de Marte.

