“El lanzamiento pasará a los libros de historia”, “hemos presenciado un momento que va a definir una nueva era” y “comienza el próximo gran viaje de la humanidad” fueron algunas de las declaraciones que se escucharon durante las narraciones desde la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), luego del exitoso despegue del Artemis II, la primera misión tripulada a la Luna en 54 años.
Se trata de un hecho sin precedentes, porque este proyecto tiene como principal objetivo crear una base lunar para establecer una presencia permanente en la Luna, lo cual hasta ahora sólo ha ocurrido en la ficción.
El segundo paso será utilizar el satélite como trampolín para la futura exploración de Marte. Además de la información que recaben los astronautas, será la primera vez que ellos también sean objeto de estudio para conocer cómo se ve afectada la salud y el rendimiento humano en el espacio profundo.
- El Dato: Cuando los astronautas lleguen al espacio y saquen sus celulares, verán videos que les grabaron sus compañeros de la NASA.
“Llegar a la Luna es el primer paso, queremos establecernos; hoy es ciencia ficción y lo vamos a hacer realidad”, expresó Carlos García-Galán, director ejecutivo del Programa de la Base Lunar, durante la transmisión de la NASA. Mientras que el mexicano Luis Saucedo, director interino de la Oficina de Integración de Vehículos de Orión, apuntó: “Vamos a demostrar al mundo que esto es posible; es el siguiente paso de la humanidad para la exploración en el espacio”.
El cohete Space Launch System (SLS), de 32 pisos de altura, despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA. Iban a bordo tres estadounidenses y un canadiense, lo cual la convierte en la tripulación lunar más diversa de la historia. Incluyó a la primera mujer, a una persona negra y a un extranjero.
Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, antes de hacer historia, formaron corazones con las manos al despedirse de sus familiares para subir a la furgoneta que los llevó hasta la plataforma 39B de Florida, la misma que envió a los astronautas del Apolo a la Luna hace más de medio siglo.
Mientras el Space Launch System iba hacia el cielo, miles de personas que se reunieron para presenciar este hecho gritaron emocionados, otros tomaron sus celulares para capturar el momento y algunos más observaban atentos. Estuvieron a un costado de los caminos y playas vecinas.
En la virtualidad también la gente de todas partes del mundo celebró la misión, como en el programa especial que hizo la NASA en YouTube, donde transmitió en vivo cada detalle de los momentos antes del despegue, pero también lo ocurrido durante y después de éste.
El ingeniero mexicano Luis Saucedo casi lloró. “Tengo una emoción tremenda, un nudo en la garganta. No tengo otras palabras, no puedo creer que el día llegó por fin, fue mucho trabajo”, expresó visiblemente conmovido.
Durante las primeras 25 horas, los tripulantes se mantendrán cerca revisando la cápsula Orión mientras orbita alrededor de la Tierra, antes de encender el motor que los impulsará a la Luna, donde no entrarán como se hizo en la misión Apolo, sino que pasarán cerca, con lo cual están por convertirse en los primeros humanos en observar lugares desconocidos del satélite, que llegarán a ver del tamaño de una pelota de basquetbol.
El sobrevuelo será la oportunidad de asomarse por las ventanas de la nave Orión con cámaras para observar, tomar imágenes, grabar notas de voz y describir lo que están mirando. Captarán parte de un eclipse total de sol, con ayuda de gafas especiales, mientras la Luna bloquea la luz solar desde su perspectiva y se revela la corona.
Con esa información será posible entender el comportamiento de la Luna, mientras se preparan para enviar humanos al satélite y a Marte. “Hay mucho que aprender; esas observaciones son importantes para científicos alrededor del mundo”, se detalló.
Cuando vuelvan de la misión, 10 días después, los astronautas serán objeto de estudio. Se les harán pruebas psicológicas, análisis del sueño y otros más, con el fin de conocer a detalle cómo se ve afectada la salud y el rendimiento humano al viajar al espacio profundo.
“Participarán en un experimento para ver cómo reaccionan sus células ante los factores estresantes en el espacio profundo. El estudio se llama AVATAR. Se utiliza una nueva tecnología de vanguardia, la de un órgano en un chip. Recogimos muestras de cada uno de los astronautas y fabricamos órganos en un chip a partir de los mismos astronautas; cada miembro de la tripulación tiene su propio AVATAR a bordo para estudiar los efectos del aumento de la radiación y la microgravedad en la salud humana”, se explicó.
Estos estudios ayudarán en próximas misiones tripuladas a la Luna y a Marte, al tiempo que contribuirán a avances médicos en la Tierra.
El siguiente paso ocurrirá en 2027, cuando con el Artemis III los astronautas practiquen el acoplamiento de la cápsula Orión con un módulo de alunizaje mientras orbitan la Tierra. Luego, en 2028 se prevé el alunizaje cerca del polo sur lunar, dos años antes de la llegada que planea una tripulación china.
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