“Como sobrevivientes, tenemos derecho a alzar la voz y exigir justicia”, afirmó la activista trans y trabajadora sexual, Natalia Lane, a su agresor Alejandro “N”, en la más reciente audiencia del juicio oral por intento de transfeminicidio, la primera en el país.
La joven recordó a La Razón que luego de que dijo esas palabras, el presunto violentador no respondió. El hombre, con la cabeza baja y un cubrebocas, salió en silencio de la sala de juicios orales del Reclusorio Preventivo Varonil Sur, en Xochimilco, donde se llevó a cabo la tercera audiencia del caso, el pasado 30 de enero.
- El Dato: El juez Agustín Moreno Gaspar, quien lleva el caso de Natalia Lane, es el mismo que atendió el secuestro y feminicidio de la niña Fátima “N”, en 2020.
“Le pudimos decir que él fue el quien nos lastimó y tiene que hacerse responsable. No estamos pidiendo algo extraordinario, simplemente justicia. La vergüenza tiene que cambiar de bando”, apuntó.

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La defensora de derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ ha exigido en estos cuatro años de lucha por justicia por su caso, en el cual ella no se considera una víctima, sino una sobreviviente.
“No me gusta la palabra víctima, porque siento que te quita la capacidad de agencia, y se depositara a quien te agredió. Somos sobrevivientes de algo muy culero, que nadie tendría por qué vivir y hay que hacer algo, porque en nuestras manos está que se haga justicia”, dijo la activista.
En agosto de 2024, se tipificó como delito el transfeminicidio en la Ciudad de México, con una pena de hasta 70 años de prisión, pero aún no ha sido tipificado a nivel federal, como lo establece la recomendación 42/2024 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
- 3 trabajadores del Hotel Diana resultaron lesionados por Alejandro “N”
En el caso de la capital, la asociación civil Centro de Apoyo a las Identidades Trans contabilizó 53 casos de este tipo de ilícito entre 2007 y 2024, lo que colocó a la capital dentro del top cinco de entidades con más casos, pese a las políticas capitalinas en favor de la comunidad trans.
Durante la sesión se desahogaron pruebas, entre ellas el testimonio de un trabajador en el Hotel Diana cuando, la noche entre el 15 y el 16 de enero de 2022, Natalia Lane fue acuchillada en nuca, mejilla y mano en una habitación del sitio ubicado sobre Calzada de Tlalpan, en la alcaldía Benito Juárez.
Esa noche, relató el empleado, escuchó los gritos de la joven y acudió a la habitación en la que estaba con Alejandro “N” para ayudarla junto con otros dos empleados del hotel, pero los tres resultaron heridos por el ahora detenido.
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Días después, el 21 de enero, autoridades capitalinas detuvieron a Alejandro “N” y vinculado a proceso, por feminicidio y homicidio, ambos en grado de tentativa. No obstante, no fue hasta cuatro años después, en enero de 2025 que comenzó el juicio del presunto agresor.
El trabajador del hotel resultó con heridas en el cuello y la cara, por lo cual fue llevado en un taxi al hospital, porque no llegó la ambulancia. Aunque estuvo a punto de morir, 15 días tuvo que regresar a laborar al hotel. Él tenía sólo 19 años.
“Fue un acto de justicia hacia mí y que tenemos derecho y capacidad de alzar la voz ante las injusticias. Hoy les recalcamos que él fue quien nos dañó y que pague por lo que hizo”, relató el joven.
En la primera audiencia del juicio oral, el 13 de enero, Natalia Lane ya había encarado directamente al presunto agresor. “Tú sabes perfectamente lo que pasó esa noche y vas a tener que cargar con eso por el resto de tu vida y yo también”, le dijo.
“Se hizo un silencio superfuerte en la sala ese día. Todo el tiempo él ha estado agachado, con un cubrebocas. Ni siquiera se atrevió a voltearme a ver a los ojos. No tiene la cara para hacerlo, porque sabe lo que hizo”, comentó.
En estos cuatro años, Natalia Lane denunció que ha enfrentado revictimización y negligencia por parte de las autoridades. Además, el caso se ha dilatado debido a múltiples amparos que interpuso la defensa de su agresor.
También su camino hasta este juicio se ha marcado por ataques de pánico, insomnio, hipotiroidismo, estrés postraumático y depresión.
“Cuando sucedió el atentado tardé varios meses en poder siquiera salir de mi departamento. Tenemos ciertas sensaciones en las heridas y fibrosis que se quedaron permanentemente.
“Fui muy afortunada, porque me han apoyado mucho amigas, familia y compañeras desde que sucedió el atentado. Ninguna chica trans sobrevive sola”, mencionó la activista.
A mitad del juicio oral, la defensora por los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ espera que el juez en Materia Penal de la ciudad, Agustín Moreno Gaspar, juzgue con perspectiva de género.
“Esperemos que el sistema de justicia esté a la altura de las circunstancias y de la gravedad de lo que pasó hace cuatro años. Más allá del tema de la sentencia y el castigo, son importantes también los procesos de reparación hacia los sobrevivientes que decidimos denunciar”, comentó.
El caso de Natalia Lane es histórico, pues de ganar el caso, Natalia Lane sería la primera mujer trans viva en alcanzar una sentencia y medidas reparatorias en contra de su agresor por un intento de transfeminicidio en toda América Latina.
“Al ser trabajadora sexual trans, nos gustaría dejar una esperanza de que las cosas pueden cambiar dentro de la comunidad. Y es un acto de dignidad y justicia para mí, porque también lucho por el pedazo de vida que me arrebataron”, afirmó la joven.


