En México, al menos cuatro de cada 10 madres solteras trabajan para sacar a sus hijos adelante. Estefani y Andrea son un ejemplo de ello en la Ciudad de México y de que, al ser jefas de familia, no sólo llevan el sustento económico, también se encargan del cuidado de los infantes.
Los datos del cuarto trimestre de 2025 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), hecha por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), muestran que en el país sólo 43.8 por ciento de las mujeres con hijos, actualmente sin pareja, y que trabajan, tienen acceso a las instituciones de la salud, no obstante, también hay quienes tienen dificultades en los espacios formales.
Estefani, quien tiene 30 años y también es mamá de un niño y una niña, de tres y cinco años, respectivamente, el principal obstáculo que ha tenido es la falta de oportunidades para trabajar, que le permitan ejercer su maternidad de manera libre.
“Más que nada son los permisos, los tiempos no coinciden con las escuelas. Tengo una carrera, pero no puedo como tal ejercer, estudié Comercio Internacional.
“He estado incluso en trabajos de medio tiempo o lo que se acomode más a los tiempos de mis niños y por eso trabajo de manera independiente, porque si no, no tendría tiempo, vendo lo que se deje vender, porque gasto arriba de 16 mil pesos (…) y la pensión alimenticia no pasa de mil 500 pesos a la quincena entonces, es muy poco”, afirmó la joven a La Razón.
En un comunicado publicado el pasado 7 de mayo, la consejera en género del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, María Elena Esparza, explicó que en el país cerca de 30 por ciento de las madres son jefas de hogar, lo que implica una doble o triple carga entre ingresos, cuidados y trabajo doméstico.
- 35 por ciento de atenciones del Consejo es por trámites de la pensión alimentaria
De acuerdo con la especialista, dicha situación provoca más conflictos familiares, pues según datos de la asociación, 28 por ciento de los casos atendidos de ese tipo de casos se relaciona con la carga de cuidados en el hogar, “lo que evidencia el impacto de las tareas no remuneradas en la salud emocional de las madres”.
Andrea, madre de un niño de seis años, explicó que se separó de su esposo tras ser agredida y demandó una pensión alimenticia, lo que le trajo una denuncia por parte de su expareja y la familia de éste, pues consideraron que quería estafarlo.
“Me acosaron que, porque lo estafaba con la manutención de mi hijo y digo: ¿cómo te voy a estafar si apenas y me das para sobrevivir? Son únicamente dos mil 100 pesos quincenales.
“Tuve mi hijo y no te lo voy a decir que ha sido un problema, porque lo amo más que a nada, pero no tengo el apoyo que a veces quisiera”, mencionó.
