Obras afectan el trabajo sexual

”Pensaba que iba a mejorar con el Mundial, pero sigo sin nada”

Dos mujeres trans cuentan que sus ingresos bajaron 90% por la nueva infraestructura; ven poca demanda de sus servicios; esperan que ya pase la justa futbolística; piden al Gobierno local que reconozca su labor

Montserrat espera en Tlalpan a algún cliente,  el 3 de junio.
Montserrat espera en Tlalpan a algún cliente, el 3 de junio. Foto: David Patricio|La Razón

Flor y Montserrat ofrecen servicios sexuales en la Calzada de Tlalpan. Coincidieron en que las obras en esta vialidad por el Mundial de Futbol les causaron una caída en sus ingresos de hasta 90 por ciento, lo que pone en riesgo su salud, vivienda y gastos básicos. Las dos ya quieren que termine la justa, pues no esperan que la llegada de los millones de visitantes se refleje en una mejora laboral.

Las mujeres trans contaron a La Razón que la Ciclovía Gran Tenochtitlán fue la obra que más impactó en sus bolsillos, ya que desde San Antonio Abad y hasta el Estadio Ciudad de México ocupa el carril lateral de Tlalpan, donde trabajadoras sexuales cisgénero y transgénero laboran.

  • El Dato: Trabajadoras sexuales de Tlalpan protestaron el martes para exigir al Gobierno apoyos sociales y ayuda económica por las afectaciones por las obras en la vialidad.

“Los clientes ya no se paran, ése es el problema. Antes se orillaban aquí con toda comodidad y ahora se paran y ya está el tráfico, los claxonazos, entonces el cliente mejor se va”, explicó Montserrat.

Minutos antes de la entrevista, Flor, de 55 años, realizó un servicio de sexo oral por 100 pesos a un cliente “de domingazo”. Ése fue el primer trabajo que hizo en tres días y, dijo, el dinero apenas le alcanza para pagar el transporte de regreso a casa.

“Desde la pandemia he sufrido. Ya casi pierdo mis cosas, ya no tengo vivienda y ya no alcanza lo que gano”, relató.

Originaria de Veracruz, Flor llegó a la capital cuando tenía 12 años. Sin estudios y sin oportunidades laborales recurrió al trabajo sexual para subsistir y 35 años después aún labora en las inmediaciones de la estación Ciudad Jardín, del Tren Ligero, sólo siete estaciones antes del Estadio Ciudad de México que es sede del Mundial.

  • 15 Mil trabajadoras sexuales se estima que hay en la CDMX

Montserrat también está molesta. Ella labora desde hace casi 20 años cerca de la estación Ermita de la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

“Me ha afectado 80, casi 90 por ciento. Antes podía ganar mil 500 pesos en una noche y ahora me llevo 200, 300 o 500 pesos cuando bien me va”, aseguró.

Flor recordó que durante años obtuvo ingresos suficientes para sostenerse, incluso en medio de operativos policiales y actos de discriminación, pero aseguró que, a semanas de la inauguración del Mundial de Futbol pueden pasar hasta cuatro días a la semana sin conseguir un cliente y cuando logra concretar algún servicio, recibe entre 100 y 200 pesos.

“Hay veces que me voy en cero. De los siete días de lunes a domingo, pues a veces los cuatro días, la verdad, me voy en cero y a veces agarro uno o dos clientecitos, pero muy barato me paga”, lamentó.

Montserrat describió una situación similar. Antes de las obras de la Ciclovía Gran Tenochtitlán obtenía entre 800 y mil 500 pesos en una noche y ahora sus ganancias rondan entre 200 y 500 pesos.

Para Flor, las modificaciones realizadas sobre Tlalpan alteraron una dinámica que durante años le permitió trabajar. Explicó que antes, algunos clientes se detenían en las inmediaciones para negociar un servicio o se trasladaban con ella a zonas menos transitadas.

“La verdad me preocupa mucho, porque tengo que pagar renta, mi medicamento, porque estoy enferma de diabetes, de hipertensión y necesito dinero, pues voy al (Seguro) Popular y la verdad, te receta medicamento y no hay abasto de medicamento”, mencionó.

Hoy, la iluminación instalada y los cambios en el entorno dificultan esa posibilidad; además, aseguró, algunos clientes evitan acercarse por temor a ser detenidos por policías.

“Yo antes, la verdad, pues para que se ahorraran lo del hotel, pues me los llevaba a lo oscurito. Ahorita ya no se puede, porque ya me iluminaron todo, parece de día. Cuando empezó (la construcción), los tractores, el polvo y luego los trabajadores se me quedaban mirando y pues no se paraban los clientes”, explicó.

  • El Tip: El oficio sexual no está reconocido en en el artículo 9 del Reglamento para los Trabajadores No Asalariados, por ello las trabajadores no tienen una licencia especial.

Montserrat coincidió en que las afectaciones comenzaron desde finales de 2025, cuando iniciaron los trabajos previos a la construcción de la ciclovía y otras adecuaciones para el Mundial.

“Empezaron a medir, a bajar material y después llegaron las máquinas. Ahí fue cuando empezó a afectarnos”, recordó

Aunque el evento traerá a aproximadamente 5.5 millones de visitantes a la Ciudad de México, pero ninguna de las dos entrevistadas consideró que eso se traducirá automáticamente en mayores ingresos para quienes ejercen el trabajo sexual en Tlalpan.

Flor reconoció que en algún momento imaginó que la llegada de turistas podría beneficiarla económicamente, pero hoy inicia la justa deportiva y duda que su situación mejore.

“Pues yo quisiera conocer otros hombres, la verdad, porque pues es mi trabajo y además de que me gusta. Tengo la esperanza de que venga un extranjero a darme los dólares, pero pues no creo… Yo pensaba que ya iba a mejorar con el Mundial, pero sigo así, sin nada”, afirmó.

Montserrat comparte una visión similar, pues consideró que parte de los visitantes extranjeros podrían recurrir a servicios sexuales, pero no necesariamente en las calles de Tlalpan.

“Va a haber trabajo sexual, porque siempre lo hay, pero en las redes u hoteles. No necesariamente en la calle”, sostuvo.

SIN APOYO. Las dos trabajadoras coincidieron en que las autoridades locales no han tomado en cuenta a quienes dependen económicamente del trabajo sexual.

Flor aseguró que muchas trabajadoras independientes quedaron fuera de apoyos económicos otorgados a otros sectores afectados por las obras y pidió al Gobierno capitalino reconocer formalmente su actividad.

Flor señaló que el contar con un tarjetón que las identifique como personas trabajadoras no asalariadas les ayudaría a tener más seguridad en su trabajo y poder porteger a los clientes de extorsión en épocas mundialistas y el resto del año.

Montserrat también consideró que las decisiones relacionadas con la transformación urbana se tomaron sin consultar a quienes trabajan sobre Tlalpan.

Entre la ruta ciclista, miles de automóviles y la expectativa mundialista que ya inició hoy, ambas mujeres enfrentan una realidad distinta: jornadas enteras sin clientes, ingresos insuficientes para cubrir gastos básicos y la incertidumbre de si el torneo de futbol dejará algún beneficio para quienes sobreviven al margen de los grandes proyectos urbanos.


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