Iztapalapa, zona de riesgo

Afectan sismos y hundimientos a las tuberías de agua de la CDMX

Expertos explican cómo los temblores impactan en el sistema hídrico; también ocasionan fugas de líquido por daños a conductos; ingeniero propone un monitoreo subterráneo

TRABAJADORES (foto) arreglan una tubería dañada en Iztapalapa, en mayo pasado Foto: Especial

Los movimientos sísmicos en la Ciudad de México provocan un “efecto tijera” que amenaza, sobre todo, la operatividad del drenaje en zonas como Iztapalapa, afirmó el ingeniero civil Eduardo Ramírez Cato.

El experto explicó a La Razón que, ante sismos o hundimientos, demarcaciones de las zonas oriente y norte son más susceptibles a sufrir desplazamientos cortantes que dañan el drenaje, ya que sus suelos son arenosos y presentan alta movilidad.

  • El Dato: Investigadores de la UNAM confirmaron en agosto de 2025 la existencia de la falla Plateros-Mixcoac, luego de analizar, entre 2023 y 2024, distintos microsismos.

“Hay que entender que los suelos de esas zonas son arenosos, filtran agua y con un sismo, el problema presenta riesgos.

“Entonces, al moverse la tierra, una parte queda fija con el movimiento del subsuelo, pero otra se mueve hacia la derecha, hacia la izquierda o hacia arriba, todo es una ‘tijera’ dependiendo de cómo la coloques, pero pues es una tijera, es un efecto cortante en los tubos”, afirmó el especialista.

De acuerdo con el especialista, la primera acción que ocurre con una tubería de drenaje tras un sismo es la separación de las juntas, aunque en casos extremos, puede presentarse una ruptura total de la red subterránea.

  • 3.3 fue la magnitud del microsismo más intenso del año

Por este motivo, Ramírez Cato manifestó que los temblores con impacto en la capital del país, así como el “efecto tijera”, sí han tenido relación con las cifras de inundaciones y fugas en Iztapalapa y otras demarcaciones.

Datos de la Secretaría de Gestión Integral del Agua revelan que en 2025 Iztapalapa fue la alcaldía número uno en la Ciudad de México en materia de encharcamientos debido al mal funcionamiento del drenaje.

Esto significa que, del total de incidentes reportados el año pasado por esta dependencia capitalina (980 casos), exactamente 15 por ciento (1.5 de cada 10), ocurrieron en la zona que, al día de hoy, gobierna la edil morenista Aleida Alavez.

  • 4 microtemblores ocurrieron en la Central de Abasto

Las afectaciones que los movimientos telúricos y el “efecto tijera” pueden provocar a zonas del oriente y norte de la capital no sólo se reducen a encharcamientos o inundaciones.

El investigador y docente de la Universidad Nacional Autónoma de México Darío Solano Rojas especificó a este diario que, la alta tasa de movilidad de ambas áreas, también las hace susceptibles a fugas generalizadas de agua.

“Una onda sísmica no deforma la tubería, sino que, pues bueno, con el paso de la onda se deforma el terreno.

“Por eso, Iztapalapa es de las zonas en la ciudad que más movimientos diferenciales tienen, y estos movimientos provocan fallas o fracturas que inclinan las casas, ¿no? Y claro, las tuberías que están en el subsuelo, porque también se ven afectadas”, expuso el catedrático.

Datos del Servicio Sismológico Nacional (SSN) muestran que en lo que va de 2026 suman 23 microsismos; es decir, aquellos de una magnitud a 4, con epicentro en la Ciudad de México.

A diferencia de otros años, en esta ocasión Iztapalapa lidera con ocho del total de eventos, seguida de Venustiano Carranza, con cuatro, y Álvaro Obregón, con tres, uno de ellos el más intenso que se ha registrado de una magnitud de 3.3.

En el caso de Iztapalapa, el pasado 7 de mayo este diario informó que, de acuerdo con la analista del SSN Delia Bello Segura detalló que los movimientos telúricos en esta zona de la ciudad podrían estar relacionados con la activación de una falla geológica.

“Lo que ocurrió con Iztapalapa es lo mismo que pasó con otras fallas que, repentinamente, se activan. En 2019 tuvimos un incremento en la cantidad de sismos en Álvaro Obregón, esto mismo sucedió en 2023 y fue por el mismo motivo, por el cual se activó la falla Plateros-Mixcoac, que es la que se descubrió hace algunos años y ha generado varios movimientos en esa zona”, explicó la especialista de la SSN.

El pasado 13 de mayo, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, reconoció los hundimientos en la capital y sostuvo que éstos dañan las tuberías, como ha sucedido en Iztapalapa e Iztacalco.

Ante esta situación, la mandataria capitalina destacó la importancia de invertir en infraestructura hídrica para atender las necesidades de la Ciudad de México. Destacó que para este año su adminsitración destina tres mil millones de pesos para este rubro.

“El problema es que se está hundiendo la ciudad y las tuberías del drenaje ya quedan inoperantes; ya tenemos que hacerle otra pendiente, para que cambien las cosas. Entonces, no es que estén viejas las tuberías, sino que dejaron de ser operantes, con el hundimiento de la ciudad”, comentó.

Solano Rojas aseveró que las complicaciones en materia de fugas, inundaciones y hundimientos se agravan en zonas como Iztapalapa, Gustavo A. Madero e Iztacalco no sólo por los sismos, sino también por la falta de mantenimiento a las redes de drenaje e incluso por la presencia de cerros en los alrededores.

“Lo que se vuelve muy relevante en la deformación del suelo cuando el suelo se mueve es la cercanía de zonas con cerritos. Pensemos en el Cerro de la Estrella.

“En esas zonas planas se acumulan los sedimentos y pues por eso queda plano alrededor. ¿Qué va a pasar con los cerros? No se mueven, pero los alrededores sí”, dijo Solano Rojas.

Ramírez Cato además resaltó la necesidad de impulsar métodos de monitoreo subterráneo que permitan gestionar efectivamente las redes de drenaje ante posibles “efectos tijera”.

De acuerdo con el experto, este análisis permitiría verificar el estatus de las tuberías con el objetivo de conocer si todavía está bien o es necesario intervenirla.

“No es fácil, pero lo más importante es poder hacer un estudio metiendo una sonda que detecte los niveles del piso de la tubería y que vaya diciéndote cómo está. Con esto puedes medir el fondo de las tuberías y en donde haya cambios, verificarlo con el material.

“Te vas a las tablas de resistencia de esos materiales, ésos te los da el fabricante, y entonces con eso sabes perfectamente si una tubería está a punto de fallar o si todavía puede resistir “, sostuvo el especialista.

ZARANDEADAS CAPITALINAS ı Foto: Especial

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