Sugieren botones de pánico, línea de ayuda...

Piden reforzar seguridad en UNAM a 1 año de homicidio

El especialista en criminología, Daniel Cunjama, plantea estrategias para mejorar la protección en los planteles; alumnos del campus central expresan su miedo por la falta de iluminación

Daniel Cunjama (centro), ayer, en la presentación de un libro en la UNAM.
Daniel Cunjama (centro), ayer, en la presentación de un libro en la UNAM. Foto: Luis Olivera|La Razón

A más de un año del homicidio de Jesús Israel “N”, presuntamente apuñalado por Lex Ashton “N”, en el CCH Sur, el especialista en temas de criminología, Daniel Cunjama López, dijo que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aún debe mejorar sus estrategias de prevención a la violencia. A la par, alumnos se sienten inseguros en sus colegios.

El especialista detalló a La Razón que una vía para lograr esto es la realización de acciones específicas y permanentes para que un episodio como el del 22 de septiembre de 2025 no vuelva a ocurrir.

En este aspecto, el experto ubicó al menos cuatro estrategias que podrían inhibir esta clase de situaciones: la instalación de más botones de pánico, la habilitación de una línea de emergencia intrauniversitaria, colocar mayor iluminación en puntos clave e incluso, mejorar los tiempos de respuesta del personal de seguridad ante algún suceso.

  • El Dato: Luego del ataque en el CCH Sur, el año pasado, las autoridades universitarias colocaron torniquetes y detectores de metales para brindar más seguridad.

“Hay áreas de oportunidad y sí se requiere generar una estrategia mucho más sólida de prevención de las violencias que ocurren al interior de los espacios universitarios. Se necesitan acciones específicas y permanentes que estén allí para reducir las probabilidades de que las cosas vuelvan a ocurrir”, mencionó.

La estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales Andrea Martínez comentó que por las noches las inmediaciones del plantel ubicado dentro de Ciudad Universitaria están oscuras, por lo cual es un foco rojo para que suceda algún crimen o agresión.

“De noche para ir de aquí de la facultad al Metro está superoscuro. Sí pasa vigilancia UNAM, ¿qué tan seguido? Una vez cada tres horas. Ahí perfectamente un compañero o alguien puede atacar a una persona de aquí”, dijo.

  • 400 mil alumnos y académicos se estima que hay en la UNAM

Adrián Sánchez, quien también estudia en el campus universitario, también externó su preocupación por la falta de iluminación, así como por el consumo de alcohol y el narcomenudeo, lo que, indicó, pone en riesgo a la comunidad estudiantil y laboral.

Cunjama López manifestó que una buena táctica de atención para estos incidentes son las políticas de prevención secundaria, las cuales se orientan en jóvenes con características que promueven la violencia y el daño a terceros.

“Para tratar de explicar por qué suceden ese tipo de cosas, también podemos mirarlo bajo el contexto que hoy viven las juventudes. A pesar de que tenemos un Gobierno que ha generado una serie de asistencias sociales, en la práctica vemos que no solamente eso puede ayudarnos a prevenir situaciones como ésta, sino que se requiere una política pública mucho más específica”, explicó Cunjama López.


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