Ya las máscaras empiezan a quitarse una a una; es el momento justo, porque en un par de semanas nadie prestará atención a lo que había detrás de ellas. La información de las campañas será tan abrumadora, que no habrá tiempo de reparar en ello. Por eso, hábilmente, y con la debida antelación, alguien hizo públicas las alianzas con los impresentables.
Ayer fue el turno de salir del clóset para Álvarez Icaza, quizás uno de los oportunistas más acabados de la constelación política nacional. Y no puedo evitar la risa cuando recuerdo las reacciones furibundas que recibí cuando puse en duda la capacidad e independencia de Lucía Rioja, la frustrada y mal llamada candidata independiente, impulsada por ese prócer de la lucha por los derechos humanos.
En fin, pues la chica no alcanzó a juntar los votos requeridos, pero, por alguna razón inexplicable, el Frente decidió que a su jefe había que pagarle con posiciones en el Senado y la Cámara de Diputados. De las tristes 7 mil firmas que consiguió, 3,434 presentaron inconsistencias.
Siempre resultarán extrañas las candidaturas plurinominales; raras, oscuras, injustas, y por mucho, innecesarias. ¡No deben existir más! aunque próceres de otro tipo, de la clase surgida del antiguo IFE, insistan en defenderlas. Por eso está ahí Napito y ahora este politiquillo que encabeza el movimiento Ahora/ya la hice.
En realidad son muy pocos aquellos que logran ser independientes en su pensamiento y en su accionar político. Es irrelevante si algunos militaron anteriormente en partidos políticos; lo que define a un independiente es otra cosa. Es en realidad el no estar supeditado a una línea política proveniente de un partido y, por supuesto, el origen del financiamiento para sus actividades proselitistas.
Solamente algunos alcanzaron a obtener las firmas suficientes para contender. Evidentemente son aquellos que tienen un trabajo de base auténtico; o bien, los que traen detrás apoyos igualmente sólidos y reales (no como los que ahora andan vendiendo cuentas de vidrio).
Fueron ocho los aspirantes independientes a un distrito local que llegaron a la meta. Y por mucho, el que más experiencia tiene, además de un proyecto sólido, congruente y comprometido, es César Daniel González, quien va por el distrito 16 radicado en Tlalpan.
Y no es porque lo conozca de tiempo atrás (su padre fue mi jefe); también desde hace mucho conozco a otros a detalle, aunque no votaría por ellos ni para organizar una feria. Simplemente comulgo con su agenda, profundamente humanista y absolutamente comprometida con el medio ambiente, con los seres vivos con los que compartimos el planeta, con la educación, con la ciudad y con el crecimiento intelectual y espiritual del ser humano.
Eso se suma a sus anteriores experiencias legislativas y a su absoluta independencia en todos sentidos. Me gusta, además, que compita en Tlalpan, una alcaldía que ha vivido por mucho tiempo la tragedia de ser gobernada por lo más corrupto de la izquierda capitalina.
Me tomaré unos días para reflexionar. Estaré de vuelta, si mi destino lo permite, el próximo martes.

Ascenso y descenso

