Jueves 9.07.2020 - 03:17

La inagotable comunicacion callejera

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Jorge Medina-Mora E.

Hay una constante en la historia moderna de la ciudad: el exceso del grafiti, de esos estrambóticos jeroglíficos e imágenes que a veces rayan en lo artístico. Aparecen por los cuatro puntos cardinales, aunque mientras más popular es la colonia o barrio aumenta la densidad por kilómetro cuadrado. Su presencia invade monumentos, edificios históricos, calles y casas; florecen en parques, marquesinas y letreros, en las ventanas de los trenes del Metro y a la vuelta de la esquina.

No hay ley, ni solvente de pintura, ni nada que pueda acabar con ellos. Tal parece que por cada uno que se borra aparecen dos o más en las cercanías. Una solución limitada han sido los murales en espacios públicos, que por lo general son realizados por los grafiteros de la zona.

En las calles de la megalópolis hay mucho espacio, rebeldía, pintura y deseos de expresión.

Fotografía:Los muros de la Unidad Kennedy que colindan con la avenida Fray Servando Teresa de Mier son blanco perpetuo de las bandas y grafiteros de la Jardín Balbuena y colonias anexas.

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