El tecno pop de la cubana Yordanis

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Foto: larazondemexico

Carlos Olivares Baró

carlos.olivares.baro@hotmail.com

Cuando la banda alemana Kraftwerk comenzó su carrera a principio de los 70 nunca imaginó como su música sería determinante en años posteriores hasta nuestros días. Hay que escuchar con detenimiento su álbum Autobahn (1974) para dilucidar como en el synth/pop/electro está el germen de lo que conocemos hoy como sonoridad tecno. No olvidar el programa radial Midnight Funk Association en la localidad de Detroit, conducido por el singular The Electrifying Mojo, y las influencias que ejerce sobre algunos productores afroamericanos (Juan Atkins, Kevin Saunderson y Derry May). Habrá que buscar en el tecno el origen de algunas fusiones contemporáneas (estilos europeos con el funk, el free jazz y el uso del sintetizador) como el acid house, acid jazz, acid tecno, acid rock pop o smooth jazz. La tendencia house de Chicago encontrará cause en los 80 en los matices del incipiente tecno de Detroit.

Lo que se escucha hoy bajo el nombre de tecno pop tiene una larga historia de junturas e intersecciones que dan como resultado diferentes subgéneros derivados del new wave (punk rock, glam rock, art-rock, dance) y el pop: synth pop (Jean Michel Jarre y Kraftwerk) y electro pop, muy presente en la escena de la música española de finales de los 70 y principio de los 80 (Mecano, Aviador Dro, Fangoria, Muzak, Vocoder…). Sintetizadores protagonistas a veces, de una acústica fría y robótica de “corte futurista” y estimable monotonía rítmica.

El tecno es fundamentalmente instrumental, el rol del DJ cobra importancia por la diestra mezcla sincronizada en la que el patrón rítmico en compás 4/4 guía a los bailadores durante sesiones interminables. Sin embargo, el tecno pop explota las entregas del canto en consonancia de un intérprete con tesitura vocálica que empalme con las resonancias de la variante minimal tecno.

Aparece No puedo esperar (Musart/Yuneisy Records, 2010) de la cubana Yordanis bajo producción de Ignacio González Murillo en una propuesta tecno pop de frescura sorprendente: orquestaciones que fusionan algunas gamas neoclásicas con metales y cuerdas (trombón, sax, trompeta, violines y chelo) en contrapunteo de contrabajo y guitarra. Vocalista de ágil fraseo y dulce tesitura aguda, Yordanis proyecta una animosa sensualidad repleta de susurros convincentes. “Soy una cantante cubana que traigo una propuesta alejada de los patrones afrocubanos desde el punto de vista rítmicos; no soy salsera y exploto en este CD elementos tecno pop desde mis posibilidades”, comenta esta muchacha que se declara “doliente, selectiva, caminadora, informal, filosófica y bailadora obsesiva de los ritmos de mi isla natal”.

Diez composiciones, rumbos pop en maridaje con un tecno de ropaje instrumental concentrado en apuestas deliberadas a partir del uso de instrumentos alejados de la concepción nacida en Detroit en los 80. Por momentos se asoman algunas inflexiones de la cantante australiana Kylie, asimismo ciertas posturas vocalicas de la escocesa Macdonald; Yordanis ajusta su registro a las exigencias armónicas de cada uno de los temas con fraseo que mucho le debe a la técnica del cante jondo (libertad gitana en sus enunciaciones). La propuesta no es salsera, pero se huele la presencia de una cubanía insoslayable en la dicción (Omara Portuondo, Elena Burke, Blanca Rosa Gil…).

Vale destacar el concepto musical de Nacho López, y las armonizaciones para trompetas y violines de Andrea Hernández. Yordanis canta y una ventisca entra por la ventana salpicando las visiones. Presten atención a “Una probadita”, “Hoy ya no” y “Vuélveme a soñar”. Esta producción de Musart pronto absorberá el gusto de los fieles al tecno pop.

King Oliver Cornetista y trompetista estadounidense de jazz

Las mejores ejecuciones de Joe “King” Oliver (Luisiana, 1885-Savannah, 1938) no podemos escucharlas: fueron grabadas con una tecnología que dificulta hoy su reproducción. Armstrong: “Mi carrera, inspirada en lo que aprendí de él”. Padre espiritual del jazz, inventor del modelo de “improvisación colectiva estructurada” y del esquema orquestal de los elementos (polcas, marchas militares, blues, melodías populares…) de la sonoridad New Orleans. Estilo vigoroso, enamorado de las blue notes. Su Hot Creole Jazz Band (Armstrong, segunda corneta), determinante en el swing. “Doctor Jazz” o “Canal Street Blues” hitos en la crónica del jazz. Murió en la más absoluta miseria.

Gardel Martini

Tango Songs from Argentina

Kosmica Music, 2007

El tango es un dolor que se canta: un abatimiento con ajustes melódicos: una nostalgia que se baila: una fiesta de cruzamientos de habaneras y africanerias. Dicen que Carlos Gardel canta cada día mejor; yo creo que son los tangos de la primera mitad del siglo pasado los que cada vez dicen más cosas en los fragores de su elegida voz. Tango Songs from Argentina (Kosmica Music, 2007) nos regala 10 composiciones de Gardel y Lepera reconciliadas con sonoridad de piano, guitarra, percusión, batería, bajo, flauta y la voz apacible y sensual de María Entraigues (graduada de la Universidad de Berkeley, compositora de música para cine, corista de Luis Miguel). “El día que me quieras”, “Volver” “Soledad”, “Por una cabeza”, “Rubia de New York”, “Por una cabeza”, “Mis Buenos Aires Queridos”… Tangos vestidos de pop/jazz en proyecciones cool y flauta mitigante en soplos de modulada fianza clásica. Tesitura rumorosa de Entraigues en temas enteramente nuestros: coplas que definen pedazos de la añoranza dibujada en los ojos: el tango, una dolencia que se musita.

Gustavo Dudamel /

Simón Bolívar Orchestra

RITE

Grammophon / Universal Music, 2010

Gustavo Dudamel siempre en retadores contratos musicales. Al frente de la Orquesta Simón Bolívar, nos entrega RITE (Grammophon, 2010), grabación de virtuosismo potente, tributo a dos exuberancias, dos extremados: el ruso Stravinsky con La Consagración de la primavera; y el mexicano Silvestre Revueltas con La Noche de los mayas. Rito de exigente carácter interpretativo que el idiolecto de la Simón Bolívar asume con fervoroso arresto. Las imágenes coloridas y las gradaciones rítmicas de La Consagración se complementan con las ceremonias, los índices folclóricos, danzas y trances sacrificiales de la cosmogonía maya. Dudamel es un conductor de bríos; la Bolívar, una agrupación de impresionante concepción rítmica. Dos obras de intersecciones donde el protagonismo rítmico cifra armonías de vitalidades sonoras en cimas tonales apremiantes. “La noche de los mayas es una mezcla de numerosas influencias; La consagración un discurso de precisiones rítmicas desafiantes”, comenta el conductor venezolano. RITE y el ritmo de la vida en todo su esplendor.