Chocan Taibo II y Rosa Villa sobre el Centauro del Norte

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Foto: larazondemexico

Foto El Paso Public Library

yuliana.garcia.razon@gmail.com

Un sinfín de títulos que aluden a la vida del revolucionario Francisco Villa se han escrito a lo largo del siglo que le sobrevino al movimiento armado de 1910. Todos, plasmando múltiples y encontradas versiones de quién fue el Centauro del Norte.

Desde el político y caudillo más discutido de la Revolución Mexicana, hasta el hombre enigmático y enamorado siempre rodeado de mujeres.

Mientras que el escritor Paco Ignacio Taibo II asegura que al trabajar sobre su segunda biografía, Pancho Villa, se halló con datos divergentes, dispersos y falseados que logró pulir a través de cuatro años de investigación, la nieta de Doroteo Arango confiesa que aunque a ella le conmueve el trabajo de quienes se han empecinado en desenmarañar todo sobre la vida de su abuelo, sabe que la versión más aproximada es la suya.

“A veces quienes se han aventurado a investigar en la leyenda de Villa, se aferran tanto a él que creen que nadie sabe más de él que ellos. Eso es conmovedor y tiene un valor enorme a cien años de distancia; sin embargo, habría que ver sus fuentes”, argumenta Rosa Villa, hija del teniente coronel Octavio Villa Coss, segundo hijo del jefe de la División del Norte, quien se puso a investigar “para poderme defender de quienes me decían: tú abuelo fue un robavacas, maleante y asaltante, no un héroe”.

“Hablé con Taibo en una ocasión, luego leí su libro; y bueno Taibo anota lo que ya otros biógrafos han dicho. Además…, usó fotos nuestras que eran parte del archivo general sin darnos el crédito, agrega la heredera.

En entrevista con La Razón, Rosa Helia Villa explica que al escribir Villa: itinerario de una pasión, libro en el que ensalza a un hombre de excelsa bondad y de un corte un tanto telenovelezco, sintió como si alguien le dictara la historia, como si ella hubiese estado en los instantes mismos en los que el general conquistó el corazón de las 18 mujeres con las que se unió en matrimonio legalmente.

Por su parte, Taibo, autor de la biografía Ernesto Guevara, también conocido como el Che, exalta en su texto a un Villa un poco más barbaján, a un hombre que vivió como un bandolero durante 20 años, que actuaba a la ofensiva, que desconfiaba del vegetarianismo y espirutualidad de Francisco I. Madero, y que estaba dispuesto a morir antes que traicionar. Un hombre muy macho que encarnaba lo popular.

“Pancho Villa no fue un dirigente campesino limitado. Villa es la voluntad de la venganza de una sociedad sometida y condenada al abuso. Es la fuerza caótica de la transformación”, detalla el escritor de 61 años, quien ha publicado más de 50 títulos, entre novelas, cuentos, cómics, reportajes periodísticos y ensayos.

Y abunda “la vida de bandolero de Villa duró dos décadas. Durante ese tiempo se cambió el nombre unas seis veces. Fue un hombre muy valiente y fiel a sus convicciones. Se casó en 32 ocasiones. Era un impulsivo militar que iba más por la ofensiva que por la defensiva (motivo que quizá le derrotó joven). Además tenía gustos muy raros, amaba las palanquetas de cacahuate y las malteadas de fresa. Fue un analfabeta que de algún modo intentó una especie de experimento socialista”.

Agrega “Villa no esperaba, era un hombre de caos. Cuando Llega a Monterrey al club de industriales, amenaza a los banqueros por el abuso de precios que se está dando en la situación de guerra. Les da 24 horas para bajarlos a la mitad. Uno de los banqueros le dice que él no tiene injerencia sobre esa parte del mercado y Villa le dice que él será el primer fusilado”.

Sobre cómo fue el acercamiento a los registros existentes sobre el Centauro del Norte, Taibo II detalla “había mucha basura, me encontré con telarañas en los cubículos de muchos historiadores, muchos vagos que incluso ponen a investigar a sus alumnos para armar un libro, mucha historia dirigida en la que el autor ya sabía lo que quería contar. Quise contar lo que se malcontó para entrar al debate”, apunta el también autor de El retorno de los tigres de la Malasia.

Sin embargo, ambos, tanto el escritor de origen español, como la nieta del revolucionario, coinciden en que a un siglo de la revolución, el mejor y más importante libro que se ha escrito sobre el caudillo, es la obra de más de mil páginas del doctor austriaco Friedich Katz, quien falleció el pasado 16 de octubre a los 83 años, víctima del cáncer. “Él analiza la leyenda negra de Villa, la leyenda blanca y la leyenda épica, investigación que le toma más de 25 años”.

También coinciden sobre su origen y deceso. Según los datos que arrojaron ambas investigaciones existe tanto un acta de nacimiento como una fe de bautizo que dan cuentas de sus orígenes en Durango.

Sobre el paradero de su cuerpo explican, cada quien por separado, que los supuestos restos que se llevaron al Monumento a la Revolución, no eran los del general, sino de una mujer cuyo cuerpo no fue reclamado y con el que se intentó engañar a quienes profanaron su tumba a tres años de haber sido instalada, contándole la cabeza. Villa, quien fuera asesinado por mandamiento de Obregón la tarde del día 20 de julio de 1923 cuando se dirigía a una fiesta familiar, “sigue enterrado en Parral”, afirman.

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