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Como todas las traducciones realizadas en España de las novelas de Tom Wolfe, Back to blood no se salva de los enredos. Basta con leer el título. Back to blood significa volver a la sangre, orientarse en la vida por lo que llevamos en las venas, eso que muchas veces se define como la cultura o las raíces de las naciones, pero que en la vida diaria representa no solamente un sistema de creencias, un lenguaje, una religión y un código de conducta, sino también una forma esquiva de ver el mundo, una valoración prejuiciada de sí mismo, un contoneo al caminar o una carcajada estentórea en determinadas circunstancias para ocultar las propias debilidades.
En español le pusieron como título Bloody Miami, lo que podría insinuar la idea de un Miami sangriento. Pero no hay nada más alejado de la novela que una historia de sangre y crímenes al por mayor, con una tensión que crece con la trama y un puñado de mafias oscuras. No, nada de eso. Back to blood es precisamente un regreso a la raíz, el apego a la familia, la pertenencia a determinada tribu, la imposibilidad de simbiosis en una sociedad que se jacta de ser un crisol de culturas, pero en el fondo es un campo de guerra para los emigrantes que arriban de diferentes sitios. Y al mismo tiempo es una disección inclemente de una ciudad norteamericana —en este caso Miami—, muy al estilo de Tom Wolfe, tal y como lo hizo con Nueva York en La hoguera de las vanidades y también con Atlanta en Todo un hombre.
Back to blood es la historia de esa madeja social que anida en las ciudades multiculturales, donde se pueden jalar muchas puntas del tejido sin que el conjunto se desenrede jamás. Al contrario. Al jalar los estambres todo se vuelve más compacto y más turbio. Uno de los hilos de la novela se basa en una historia real, el racismo de algunos policías cubanos contra los negros estadounidenses, y las olas de xenofobia que se levantan en la bahía cuando unas tribus se sienten amenazadas por otras. En medio de la novela alguien sube a You Tube un video donde un par de policías cubanos hacen picadillo a un negro mientras lo tapizan de insultos raciales, y la población va tomando partido de acuerdo al color de su piel. En esa ensalada no sólo hay cubanos, negros y blancos anglosajones, sino también haitianos y rusos, todos tratando de sacarse los ojos unos a otros, mientras el sueño americano se convierte en una comedia bufa envuelta en un huracán de ambición y dinero, con estafadores y saltimbanquis como protagonistas centrales.
Dicen los críticos y cultivadores del rating que Tom Wolfe cada vez gusta menos. Y es natural. A nadie le entusiasma que le digan que el tuétano de su tejido social no es la democracia, ni la libertad individual ni la competitividad y los sueños de perfección, sino el apego a la célula primigenia, la defensa del clan prehistórico y el deseo de aniquilar a las demás tribus, de manera simbólica o a diente limpio. Que Dios bendiga América.
Back to blood
(Bloody Miami)
Autor: Tom Wolfe (1931) Publicación: 2012
El escritor Tom Wolfe es considerado el padre de la corriente literaria llamada Nuevo periodismo, que abarca obras como A sangre fría del estadounidense Truman Capote.
