“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro”. Así era el burro que conquisto la literatura hispana hace un siglo, en Platero y yo, obra de Juan Ramón Jiménez. Y que con los años ha conquistado 49 idiomas.
El poeta español tardó ocho años —de 1906 a 1914— en concluir la historia que narra la vida y la muerte de un burro plateado al que su dueño adora y vuelve parte de su vida.
La primera traducción de este libro fue al italiano, 39 años después de su publicación. Le siguieron idiomas como alemán, inglés, turco, ruso, gallego, vasco, chino… en los que se ha traducido Platero y yo, convirtiéndose en el tercer libro más versionado de la historia, sólo superado por La Biblia y Don Quijote de la Mancha.
A un inicio, con la finalidad de escribir una obra que dejara huella en el mundo de las letras, Platero y yo fue escrita por el español como una narración para adultos; sin embargo; gracias a su fácil lectura, se convirtió en un libro para atraer a los niños a la literatura.
“Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para… ¡qué sé yo para quién!... para quien escribimos los poetas líricos… Ahora que va a los niños, no le quito, no le pongo una coma”, escribió Platero en el texto Advertencia a los hombres que lean este libro para niños, en la primera edición del texto, publicado en 1914.
Pese a considerarse un libro de literatura infantil, la obra de Juan Ramón Jiménez encierra una cierta crítica social. “Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren”, declaró el propio Juan Ramón Jiménez.
Una selección de 66 capítulos contenía la primeara versión del libro, pero al darse cuenta del éxito que alcanzaba tres años después, en 1917, se publicó la edición completa, compuesta por 138 capítulos. Por la primera versión, la editorial La Lectura pagó 500 pesetas (55 pesos) y sólo se publicaron tres mil ejemplares.
Cuatro décadas y 14 obras después, Juan Ramón Jiménez recibe un telegrama de la Academia sueca: “Nos honra informarle que ha sido el ganador del premio Nobel de Literatura 1956… por su poesía, que en idioma español constituye un ejemplo de elevado espíritu y pureza artística”.
Dos días posteriores a la llegada de la noticia, Juan Ramón Jiménez perdió a Zenobia, la mujer que lo acompañó durante 40 años, a causa de cáncer en la matriz. Dos años más tarde el llamado Poeta de Moguer perdió la vida.
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