La voz de Madredeus entona melodías de Lara y Cuco Sánchez

Foto Carlos Olivares Baró La Razón

Dicen que de niña un pequeño pájaro, un Uirapurú amazónico, de visita en sus ojos, le asignó los hechizos de su acento selvático, mágico y cristalino: Teresa Salgueiro modula como los ángeles. La ex cantante líder, durante 20 años (1987 - 2007), del emblemático grupo portugués Madredeus ha vendido más de cinco millones de copias de discos. Fue la protagonista del filme de Win Wenders, Historia de Lisboa (1994), de la cual nació uno de los fonogramas más vendido en el mundo: Ainda (1995).

La intérprete de “Guitarra”, “O Tejo”, y “Alfama” llega a México con su grupo (percusiones, batería, contrabajo, guitarra acústica, guitarra portuguesa —braguinha—, acordeón) y el fonograma La Golondrina y el Horizonte (Cidadela das Artes, 2015): catorce composiciones latinoamericanas que humedecen los preámbulos por su ímpetu y lenidad melódica desde elegantes empalmes armónicos.

Acordeón que dialoga con la guitarra. Contrabajo que pulsa sobre el aliento de las estaciones. Percusión/batería en equilibrio. Braguinha sutil. Voz que arropa, que resguarda, que susurra en los recodos de la marcha. Las inflexiones de Teresa Salgueiro (soprano de cimbreante tesitura) están esbozadas en las frunzas de los ecos de Dios.

"Ésta es una producción muy importante para mí. Canto por primera vez todo un álbum en español con un catálogo de temas musicales emblemáticos de México, los cuales complemento con Perú, Chile, Argentina y Uruguay. Trabajamos con rigor en las armonizaciones para que mi voz cobijara un repertorio de absoluta belleza melódica”, comentó en entrevista con La Razón, Salgueiro, leyenda viva de la canción contemporánea.

¿Por qué un álbum con piezas de Latinoamérica en el que sobresalen compositores mexicanos? Lo quería hacer desde hace mucho tiempo.

Latinoamérica recibió siempre a Madredeus con mucho interés. Cuando lancé O Misterio, mi primera producción como solista en 2012, tuvo muy buena recepción, sobre todo aquí en México. Hay en Portugal un reconocimiento por la música y las coplas de América y por los géneros tradicionales de México.

Escogí a Violeta Parra, Piazzolla, Chabuca Granda, Julio Numhauser y Ariel Ramírez; pero, imposible desdeñar a “María bonita”, de Agustín Lara, “La del rebozo blanco”, de Rubén Fuentes, “Canción Mixteca”, de José López Alavés, “Paloma negra”, de Tomás Méndez, o “Fallaste corazón”, de Cuco Sánchez.

Usted asume los arreglos junto con el grupo. ¿Cómo se preparó para glosar estos temas tan populares en Latinoamérica? Los arreglos se conformaron a partir de las características del grupo que me acompaña. La braguinha aporta cierta sonoridad portuguesa y, asimismo, mantenemos el espíritu de lo mexicano en temas tan hermosos y concluyentes como “Canción Mixteca”, “Paloma Negra” o “Fallaste corazón”. No fue fácil abordar a Chabuca Granda en “Fina estampa”, o “Todo cambia”, que Mercedes Sosa cantó de manera espléndida; disfruté mucho la versión de “Sabor a mí”, de Álvaro Carrillo, y a “María bonita”... Cada instrumentista aportó algo en las armonizaciones. Yo vocalizó cada tema a partir de un sentimiento íntimo y profundo.

¿En la presentación de mañana en el Lunario, además de los temas del nuevo disco, vocalizará algunas de las piezas que la identificaron en Madredeus? Vamos a presentar sobre todo La Golondrina y el Horizonte, no tenemos montado el repertorio de Madredeus, pero puede ocurrir cualquier cosa, no sabemos. Madredeus significó mucho para mí durante 20 años; pero, ahora se presenta Teresa Salgueiro con su banda.

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