El escorpión se atrinchera en la umbría cavidad de su muro para escapar del folclor del Día de Muertos. Lo adormecen sus festejos turísticos y calaveras catrinas; lo narcotiza su hibridación con la celebración gringa: brujas de Disney, monstruos de cómic y muertos vivientes de televisión (no se la jalogüin).
El arácnido no ignora el sino de su país, donde “la muerte tiene permiso”. A su edad ha visto a la parca esparcir cizaña en México una y otra y otra vez, aunque en la última década de guerra contra el narco el número de víctimas llegó a cifras imposibles de medir con fidelidad. Encima, el ponzoñoso ha padecido graves duelos personales en el último año. Por lo mismo, no abarata sus venenos sentimentales en el tianguis de los lugares comunes de papel maché.
A cambio, el escorpión sintetiza algunos casos de una lectura de riesgo: El don y la palabra. Estudio socioantropológico de los mensajes suicidas, de Víctor A. Payá (unam-Acatlán, 2012).
Hombre de 82 años se suicida de un tiro: “Que mis restos descansen en la fosa común, ahí pertenezco. Último deseo de un insignificante muerto”.
Adela, adolescente ahorcada con una venda: “Mamá, no maduré por más que me decías. Papá, no crecí, no soy feliz. Gracias”.
Mujer de 19 años ahorcada en un hotel de paso: “No era para mí este mundo. Siempre soñé sola. Estaré bien mamá, no te preocupes”.
Mujer de 64 años se arroja al Metro: “Cuida a los niños. Lo que hay en el puerco (alcancía) es para mis veladoras, no para ti”.
Jesús, de 44 años, se ahorca en la cocina: “Peque, por favor encárgate de todo el desmadre. Si no te alcanza pide. Tú sabes mi pedo”.
Mujer bipolar de 28 años se asfixia: “Tengo coherencia para seguir, no lo haré. ¿Qué estuvo mal en nuestras clases de psiquiatría?”.
Muchacho de 14 años se ahorca: “Puta tía Marta, te odio. Puto tío Chupón, te odio. Puta Abuela, te odio. Atentamente: el que se colgó”.
Hombre de 65 años con cáncer se dispara: “No puedo defecar ni orinar ni caminar, el dolor de muela es un tormento, me voy al cielo”.
Mujer de 36 años se ahorca: “Que Juan consiga una acta de defunción por vih, así podrán cobrar el seguro del auto. Ni rosarios ni misas, por favor”.
Joven de 26 años se lanza desde una altura de 15 metros: “Chinchín el que no lleve alcoholito a mi funeral y brinde por mí. Siempre supe que acabaría así”.
El escorpión, nacido en los años cincuenta y aún sin decidir su escaso futuro, vuelve a su oquedad crepuscular en la pared.