A 128 años de distancia, Hedda Gabler, de Henrik Ibsen (1828-1906), regresa a los escenarios; y en esta ocasión vuelve de la mano de dos creadoras (versión de Gabriela Guraieb y dirección de Angélica Rogel) para dar su punto de vista de la mujer (ambientada en los años 70) que se enfrenta a sus condicionantes: pasado y futuro en un constante presente insatisfactorio.
Con temporada en el Teatro Helénico, el texto se define como teatro realista, expone varias aristas de la mujer europea de finales del siglo XIX, llena de matices, en un contexto machista, en el cual se está a expensas de los designios masculinos; de la realización a través del otro.
Autor de Casa de muñecas, Un enemigo del pueblo, Peer Grynt y El pato silvestre, Ibsen estrenó Hedda Gabler en 1891 y en ella refleja el extremo cansancio y aburrimiento de la sociedad, que había llegado a un desgaste y rigidez en sus costumbres, deseos y élites.
El dramaturgo noruego creó un ser complejo e inconforme que observa su entorno; “una mujer que despierta temor, reverencia, celos, envidia y finalmente, odio. El personaje que dibuja Ibsen es total, en ella no hay restos de compasión o empatía, tiene el tamaño de una heroína trágica”, afirma, en el programa de mano, el director Enrique Singer, quien realizó un montaje de la obra en 2006.
[caption id="attachment_960422" align="alignnone" width="696"] El elenco, durante una de las funciones pasadas.[/caption]
En la actual puesta en escena, la dupla Guraieb-Rogel asume un reto: montar el clásico con la carga de recorrer las profundidades de los significantes del autor, su contexto socio-histórico y la psicología de los personajes; y eso incluye el dejar clara su postura, declarar en escena por qué escogieron esa obra para hablar de la mujer, por qué ambientaron en una época específica y qué quieren decir al público mexicano del siglo XXI.
Con esa noción, la propuesta es rebasada por el original, transita por la indefinición, el tratamiento del texto es errático, no es trágico, ni cómico o melodramático; sin embargo, están presentes elementos de los anteriores que chocan entre ellos, lo cual dificulta entender el sentido del montaje.
En una ni sala, ni comedor, con libros tirados por todos lados, se desarrolla la historia llena de rivalidades y celos profesionales, en la que aparecen Jorge Tesman, un inocente y mimado joven, quien compite con un aparente brillante y vivido Alberto y un manipulador y envidioso Brack. El entorno lo completa una enamorada y servil Tea, así como una resignada y simpática tía Juliana. En el centro, una mordaz Hedda, quien lentamente se transforma, descubre su lugar y no lo acepta, la carcome el aburrimiento.
El Dato: A diferencia de la obra original, que retrataba a la sociedad del siglo XIX, esta adaptación se desarrolla en la década de los 70.
Los actores Gabriela Zas, Antonio Vega, Iker Madrid, Verónica Bravo, Paloma Woorlich y Omar Medina, con diferentes niveles, se encargan de presentar la historia impregnada de verdades a medias, amores demasiado genuinos y personas rotas.
Hedda está incómoda, no encaja, se siente atrapada, destruye; busca la belleza en actos de redención, sin encontrarlos. Todo lo que toca está maldito, cada segundo que pasa la orilla. Ahora tiene una pistola en las manos, ¿cómo darle sentido a la vida? El sonido seco de un disparo responde.
El clásico está; las dos creadoras y su equipo actoral y creativo se acercan, lo intentan descifrar. Usted juzgue los resultados.
Hedda Gabler
Autoría: Henrik Ibsen, versión de Gabriela Guraieb
Dirección: Angélica Rogel
Cuándo: Hasta el 27 de agosto
Horario: Todos los martes, a las 20:30 horas.
Dónde: Teatro Helénico (Avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn
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