El público que ha visto el clásico del ballet Giselle está habituado al sentido trágico de la historia, pero también a la belleza técnica y visual. El aura mágica. Sin embargo, en Giselle, las que no volvieron, de la coreógrafa Melva Olivas, la historia adquiere un sentido más oscuro y demoledor al situarse en una herida profunda en México: las desapariciones de miles de mujeres.
Desde el inicio, la coreógrafa introduce al público en esa atmósfera lúgubre cuando se abre el telón y los bailarines del Taller Coreográfico de la UNAM aparecen con atuendos negros en unos campos de trigo. Es una propuesta de danza contemporánea, en la que se juega con los contrapesos, los cuerpos extendidos y el movimiento de los brazos, acompañados por la música de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes.
Una de las escenas cruciales es cuando Giselle es lanzada al aire; su atuendo negro junto con el resto de las bailarinas contrasta con la iluminación roja, como antesala de lo que ocurrirá después, cuando la historia clásica de esta campesina se extiende a la realidad mexicana y aparece su madre angustiada: “La busco en ministerios, desaparición forzada la llaman. Me dicen que siga esperando”, dice una mujer. El cuerpo de algunos entre el público se eriza cuando comienzan a ser nombradas las mujeres desaparecidas: “Marisela, Cassandra, Valentina…”. Una lista interminable. Las madres buscadoras que nombran a sus hijas portan luces que simulan velas, al igual que los hombres que las acompañan.
A pesar de esa escena cruda, después la coreógrafa apuesta por la esperanza y aparecen las Willis con atuendos blancos, el rostro cubierto y unas flores en la cabeza. Los movimientos son poéticos.
Después, la historia transcurre más apegada al relato clásico, con Albretcht visitando la tumba de Giselle implorando perdón y una Reina de las Willis que no se conmueve y quiere vengarse, que lo atraigan a la danza que acabará con su vida. Hacia el final, un poco se diluye la contundencia con la que la coreógrafa introdujo el tema de las desapariciones.
En el estreno en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM, el 5 de octubre, el público se mostró reflexivo y no llegaron los aplausos de emoción, sino con un dejo de desconcierto. Hoy y mañana, la Giselle, las que no volvieron, se presentará en el Festival Internacional Cervantino, en el Teatro Principal de Guanajuato a las 18:00 horas. ¿Cómo recibirán esta versión quienes habitan una entidad donde hasta el 30 de agosto se tenía el registro de cinco mil 123 personas desaparecidas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas?
Giselle, las que no volvieron
Cuándo: 17 y 18 de octubre
Dónde: Teatro Principal de Guanajuato
Horario: 18:00 horas