Entrevista con Javier Garciadiego

“Cancelación de Historia para todos, una grosería para radioescuchas del IMER”

El historiador comparte a La Razón que no pudo preparar una salida del programa al recibir el aviso de manera abrupta; “pensaría que después de 21 años merecería una explicación”, declara

El Historiador Javier Garciadiego, durante una conferencia.
El Historiador Javier Garciadiego, durante una conferencia. Foto: INBAL

“Una grosería, no solamente para mí, sino para los radioescuchas”, así es como el historiador Javier Garciadiego definió la cancelación abrupta de su programa radiofónico Historia para todos, con 21 años de existencia y que cada domingo se transmitía por Opus 94, estación del Instituto Mexicano de la Radio (IMER). La última emisión fue el pasado 28 de diciembre ante la sorpresa de la audiencia.

En entrevista con La Razón, Javier Garciadiego narró que el 18 de diciembre, ya en periodo vacacional, recibió una llamada de Alejandro Joseph Esteinou, director de Producción y Programación del IMER, quien luego de expresarle su admiración por el programa, le informó que ya no formaría parte de la barra en 2026.

  • El Dato: Entre sus reconocimientos y distinciones figuran el Premio Salvador Azuela otorgado en 1994 y el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Atenas, Grecia.

No recibió ninguna explicación de los motivos. Hasta ahora, en redes sociales el organismo público ha anunciado que a partir del pasado lunes renovó su programación y definió este cambio como “un encuentro entre tiempos: ritmos del presente, armonías del pasado y melodías que miran al futuro”. Entre los nuevos contenidos se sumaron Atmósfera Cero, con Jairo Guerrero, dedicado a la música experimental; y Sonidos Vivos, que se ha descrito como “una propuesta dedicada a paisajes sonoros, ambientes y fusiones”.

¿Cómo fue esta llamada en la que le informaron el fin del programa Historia para todos? Me llamó un señor que se presentó como el director de programación del IMER para decirme que admiraba mucho el programa, que le parecía maravilloso, pero que me hablaba para avisarme que era la última emisión, que ya no saldría en 2026, lo cual me llamó la atención, porque si tú eres el director de programación de una estación y no te permiten continuar con un contenido que admiras, si me hubiera pasado algo parecido, yo renunciaría. La verdad es muy cuestionable.

¿Después de su última participación se volvieron a comunicar con usted? Nunca he vuelto a tener comunicación ni con él ni con ninguna otra persona del IMER. Pensaría que después de 21 años de colaboración merecería una explicación, sobre todo, porque el programa ha sido muy exitoso y, lo digo de manera objetiva, no es una intuición. Son muchos los radioescuchas, los comentarios positivos. Ha ganado premios, por ejemplo, el José Pagés Llergo de Periodismo Cultural. En 2024, las propias autoridades del IMER hicieron una ceremonia de homenaje al programa. Es contradictorio.

  • El Tip: El antecedente de Historia para todos fue el programa Conversaciones sobre historia, que condujo de 2004 a 2015 en el IMER.

Me podrían haber dicho que tengo una insuficiente calidad como historiador, que me expreso de manera grosera, que era faltista. Ninguna de las tres son ciertas: tengo una formación de historiador profesional, no suelo ser grosero en mis expresiones verbales, faltista nunca; grabábamos incluso en los días de vacaciones. A lo mejor si me hubieran dicho de un relevo generacional, lo hubiera aceptado, pero esto se hace con tiempo.

¿Se quedaron programas en el tintero? Tenía la programación de seguir con la historia de México hasta mediados del siglo XX. Dejamos dos programas grabados que ya no van a salir al aire. Rosa Arzate Rosete y yo siempre íbamos dos semanas adelante para cualquier eventualidad. Si se hubiera dicho esto con anticipación, yo hubiera preparado una salida, cerrar un tema. En cambio, se quedó abruptamente a la llegada de Victoriano Huerta al poder; los radioescuchas se quedaron a la mitad del inicio del gobierno de Huerta. No creo que sea válido ni respetuoso para ellos, quienes son lo más importante en toda estación televisiva o radiofónica.

¿Pudo haber motivos ideológicos para el término de su programa? Cuando circuló la noticia, en redes sociales se basaban en dos conceptos: uno, que a lo mejor era un problema presupuestal, pues ya el IMER expresaba la falta de recursos y, dos, razones ideológicas. Las dos yo creo que son falsas. La presupuestal, primero, porque es un programa prácticamente probono. Durante muchos años no lo cobré y hace unos años, una de las administraciones del IMER dijo: “No podemos seguir así, tiene que haber un contrato”. Ganaba como 800 pesos por programa; de ese dinero descuenta el estacionamiento que tenía que pagar en la Cineteca Nacional cuando era el programa en vivo. Tampoco es un problema ideológico, porque trabajé muy a gusto durante todo el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador y durante el primer año de la presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo. No creo que sea una razón ideológica o al menos no a nivel alto. Puede ser que haya burócratas o funcionarios menores que son más papistas que el Papa. Esto sí puede haber sucedido, pero no me interesa investigarlo.

Este fin del programa se suma a otros de corte cultural que han desaparecido en el IMER, como Letras y voces de la Academia Mexicana de la Lengua, con Adolfo Castañón y Sergio Bustos; o La ópera en el tiempo, con Sergio Vela… Me puse a reflexionar qué había pasado meses antes con el programa de Sergio Vela, qué había ocurrido con el que conducía Adolfo Castañón, quien es un premio nacional. Hay una tendencia en contra de programas de cultura más clásica, más tradicional.

Aquí hablo ya como historiador. Pienso que todo proceso histórico de cambio es conservar lo bueno, aportar cosas nuevas. Un proceso histórico no funciona destruyendo y pensando que va a haber refundaciones. En historia hay más continuidades que refundaciones. Estoy de acuerdo con las transformaciones; soy historiador, la historia es una combinación de continuidad y cambio. El IMER debe conservar lo bueno y también hacer algunos cambios.

¿Cuáles fueron las mayores aportaciones de Historia para todos? Este programa no es de mi invención; lo llevaba antes Gastón García Cantú (1917-2004), quien fue mi queridísimo profesor en licenciatura. Sobre los aportes, me baso en muchísimas de las expresiones que se han dado ahora en redes sociales respecto a la cancelación del programa; no digo la terminación, digo la cancelación. Se presentaba una visión no partidista de la historia, no moralista, en donde no hay ni buenos ni malos, simplemente hay procesos históricos, determinados por contextos y fuerzas superiores que hay que entender. Eso fue lo que hizo que le gustara a la gente.

Le han escrito que extrañarán su programa, ¿ha pensado en llevarlo al podcast? Muchísimos radioescuchas y otros colegas me han dicho: “Tienes que hacer tu programa a TikTok y YouTube”. No conozco bien esas plataformas, pero ahorita lo que hice fue que al día siguiente de esa llamada me puse a revisar los materiales y voy a hacer algo que los radioescuchas me pedían, convertirlo en libro. Son más o menos 350 programas y cada uno como cinco o seis páginas de acordeón. Son más o menos mil 750 páginas. Quiero convertir ese acordeón en discurso histórico; podrían salir dos libros de 700 páginas o cuatro tomitos de 350.

¿Cuál considera que es la importancia de la difusión de la historia? Me importa la buena difusión, porque toda persona que pretenda ser un buen ciudadano, que ejerza bien su derecho al voto, tiene que reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro del país; la historia te ayuda a entender eso de manera plena. También siento que esta difusión, además de que es formativa, es placentera. Esta disciplina nos permite dos cosas: vivir dos vidas, la actual y la del pasado. Y eso es fascinante. A mucha gente le gusta.

Javier Garciadiego

Historiador

Nació: 1951, en la CDMX

Trayectoria: Es autor de La Revolución mexicana. Crónicas, documentos, planes y testimonios, 2003; Introducción histórica a la Revolución mexicana, 2006, y Textos de la Revolución mexicana, 2010, entre otros.