La repercusión global que tiene la pintora mexicana Frida Kahlo en la actualidad no sólo se refleja en los millonarios récords en subastas, sino también en el interés que genera entre el público. La prueba más reciente es la exposición Frida: La creación de un ícono, que a pocos días de inaugurarse en la Tate Modern de Londres, alcanzó más de 41 mil entradas vendidas de manera anticipada y superó las 31 mil del creador David Hockney en 2017, de acuerdo con cifras que ayer dio a conocer la agencia AFP.
Será la primera vez que en Reino Unido, en más de dos décadas, los visitantes aprecien la evolución de la artista y cómo se transformó en una figura clave para toda una generación de creadores.
- El Dato: HAY UNA SALA dedicada a la Fridamanía que analiza el auge de su legado comercial mediante la concesión de licencias de su imagen y colaboraciones con marcas.
“Desarrollada en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Houston, esta exposición histórica examina cómo el arte y la vida de Kahlo inspiraron a generaciones de artistas de diversos medios, movimientos y comunidades alrededor del mundo”, destaca en su página la Tate Modern.

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De acuerdo con el museo de arte contemporáneo más destacado de Reino Unido, la exhibición reunirá autorretratos pocas veces vistos entre las más de 30 obras de la pintora, además de fotografías y objetos personales.
Se mostrarán Autorretrato con traje de terciopelo, de 1926, —el primero que concibió después de su accidente y que dedicó a su novio Alejandro Gómez Arias— y Autorretrato con cabello suelto, de 1946. Están en diálogo con obras de otros artistas, como Retrato de Frida Kahlo, de Diego Rivera (c. 1935) y Sueño y premonición, de María Izquierdo (1947).
Autorretrato con traje de terciopelo, de una colección particular, se había expuesto en 2017 en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México en la muestra Pinta la Revolución. Arte moderno mexicano, 1910-1950. En aquella ocasión, la especialista y curadora Dafne Cruz Porchini, resaltó: “Es una de las obras más importantes para la historia del arte mexicano. Es una imagen aún lejana a lo que conocemos de ella: Frida con animalitos o con sus trajes típicos. De ahí la relevancia de conocer esta primera faceta de la pintora”.
Esa primera parte de la muestra en la Tate Modern se complementa con fotos y material de archivo, incluidos los vestidos de tehuana de la autora de Las dos Fridas y objetos de su colección personal.
La exhibición también explora las conexiones de la artista con el surrealismo. El museo resalta que, aunque ella rechazó la etiqueta, “su obra revela sorprendentes paralelismos con el movimiento”.
En este apartado se presenta El marco (1938). La Tate Modern exhibe esta obra y otras piezas destacadas, como Diego y Frida (1929), Sobreviviente (1938), Memoria, el corazón (1937) y Niña con máscara mortuoria (1938), junto a pinturas y fotografías de artistas latinoamericanos, como Kati Horna y Leonor Fini.
Asimismo, se explora la ambivalencia que sentía la creadora hacia Estados Unidos, pero también cómo sus obras resonaron entre los migrantes mexicanos y comunidades chicanas, por lo que hay piezas como My Dress Hangs There (1933-1938). Además de indagar en la generación de artistas que se han inspirado en Frida.
En los últimos apartados, se ve la autorrepresentación de Frida Kahlo y el feminismo. Sus obras aparecen junto a las de Kiki Smith y Ana Mendieta, y también se profundiza en cómo se ha convertido en una marca global que trasciende su arte.
La exposición se inaugura el próximo jueves y estará hasta el 3 de enero de 2027.

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