Entrevista con Francisco Téllez 

“En el futuro, el jazz va a ser mexicano”

El reconocido pianista y docente recibe mañana la Medalla Bellas Artes; en entrevista con La Razón comparte que quiere aprovechar al máximo el tiempo para tocar en vivo y crear más música 

El músico, junto a su piano, en una foto de archivo.
El músico, junto a su piano, en una foto de archivo. Foto: Diego Hernández/CNMyO

El compositor, pianista y docente Francisco Téllez desde niño estuvo vinculado a la música. Gran parte de su familia se dedicó a esta profesión, pero en el ámbito de lo clásico. Aunque parecería que su futuro iría en ese rumbo, ver a su abuelo y a su padre improvisar musicalizando películas de cine mudo lo hizo tomar después el camino del jazz.

Por su importante contribución a la profesionalización del género sincopado en México, mañana recibirá la Medalla Bellas Artes en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, un reconocimiento que dedica a “quienes hemos luchado” por el jazz.

  • El Dato: Durante más de cinco décadas ha mantenido una intensa actividad al frente del Cuarteto Mexicano de Jazz. Es fundador de la reconocida agrupación.

Con 81 años de edad, quien sentó las bases de la Licenciatura en Jazz en la Escuela Superior de Música del INBAL compartió a La Razón que su principal objetivo ahora es tocar en vivo lo más que pueda y componer. El próximo viernes, con el Cuarteto Mexicano de Jazz, que integran también Marie Anne Greenham, Edy Vega y Salvador Patiño Lara, se presentará en el restaurante Nola Jazz Club, en Coyoacán. Además, alista un homenaje dedicado a John Coltrane por los 100 años de su nacimiento.

¿Qué le representa ser galardonado con la Medalla Bellas Artes? Todo el medio de Bellas Artes siempre va a premiar a músicos clásicos; por eso, yo, que estoy metido en el jazz, me sorprendí inmediatamente. Mi familia, todos han sido músicos serios, desde mi tío Agustín López hasta mi padre Roberto Téllez López, mi José López Alavez y mis hermanos. Me llama mucho la atención que, a mí, que he andado por el camino del jazz, se me otorgue esto. Es para todos los que hemos luchado por esta música: los músicos, el público, aquellos que crean revistas, periódicos, discos, que hacen todo dentro del jazz.

La importancia que tiene el jazz en México también es por quienes se han dedicado a la profesionalización. Se me ocurre eso hace muchos años, desde los primeros problemas que tuve en el Conservatorio Nacional de Música. Estaba estudiando piano, y si de repente hacía una secuencia de acordes de blues, de jazz o de rock, llegaba el prefecto y te quitaba del cubículo de estudio, porque era para estudiar música seria.

Estuve en el movimiento del 68 y no me iba a dedicar a pintar paredes ni nada, sino que me metí a la Escuela Superior de Música y empecé creando talleres de jazz y luego se convirtió en una licenciatura para cambiar la educación en México; estaba olvidada toda esa parte popular. Hice el plan de estudios y ahora muchísimos que están en el medio se formaron ahí. Actualmente, hay escuelas en Chiapas, en Juárez (Chihuahua), en Monterrey (Nuevo León). Hay bandas de jazz que se han formado por muchos lados, grupos que siguen haciendo esto.

¿Qué le parece la escena actual del jazz en el país? Ahora ya son muchos músicos y jóvenes. Si analizamos bien el desarrollo del jazz, casi siempre ha sido por los músicos jóvenes. El hecho de que tengamos muchos jóvenes va a hacer que tenga mucha mayor vitalidad.

A lo mejor puedo ser muy criticado al decir que en el futuro el jazz va a ser mexicano. ¿Por qué lo digo? Porque vemos que toda la cultura africana que entró a México mucho antes que a Estados Unidos. Además, el mexicano tiene una creatividad y una forma de tocar muy libre. Esa libertad es la que el jazz necesita.

Proviniendo de una familia de músicos clásicos, ¿cómo comenzó a interesarse en el género? Tanto mi abuelo como mi padre trabajaron en los cines mudos. Creaban las partituras y, al ver que la escena se extendía, se veían obligados a improvisar. Luego, en los años 60 empezaba a tocar rock y jazz. Una de las primeras piezas que interpreté fue “Sunny”. Ya para 1967 participé en la película Fando y Lis, del director Alejandro Jodorowsky. Aparezco en la primera escena donde se está quemando el piano y estoy tocando “Take Five”.

En este momento, ¿cuáles son sus actuales inquietudes? Tengo 81 años; día con día se me hace más corto el espacio; va a llegar un momento en que ya no voy a poder trabajar. Entonces, uno de mis mayores intereses es tocar lo más que pueda. Le dediqué mucho tiempo a la educación, pero hoy quisiera tocar más y en vivo, poder tener intercambio con el público, porque es muy importante para la música de jazz que, parte de la improvisación, tiene ese aspecto creativo.

Este momento de mi vida quiero aprovecharlo al máximo y tocar lo más que se pueda, desarrollar la música en el poco tiempo que me queda por delante.

Entrega de medalla

Cuándo: 12 de agosto

Dónde: Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes

Horario: 12:00 horas


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